Del 17 al 20 de julio de 2026, Shanghai, China, se convirtió en la capital mundial de la inteligencia artificial. Allí se celebró la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial (WAIC) en su octava edición, bajo el lema "Socios Inteligentes, Co-creando el Futuro". El evento reunió a más de 1,500 expertos de todo el mundo, entre ellos once ganadores de los premios Nobel, Turing y Medalla Fields, además de representantes oficiales de 102 países y organizaciones internacionales. Con más de 1,100 empresas del sector presentes, la cita se consolidó como una de las más relevantes del año en el mapa tecnológico global.
Si algo quedó claro durante los cuatro días de la WAIC es que la inteligencia artificial ya no es un tema de laboratorio: es una fuerza que está reconfigurando industrias enteras.
Los debates giraron en torno a cinco ejes principales:
1. La IA generativa y su salto de la experimentación a la producción masiva en fábricas, oficinas y plataformas digitales.
2. La regulación y gobernanza de estos sistemas, con China presentando su marco normativo actualizado para garantizar un desarrollo "seguro y controlado".
3. La sostenibilidad: cómo la IA puede reducir emisiones de carbono y optimizar el consumo energético.
4. La robótica humanoide, con máquinas dotadas de inteligencia emocional.
5. La IA en salud, desde el diagnóstico asistido hasta el descubrimiento acelerado de fármacos.
El tema protagonista fue la competencia tecnológica entre China y Estados Unidos. La WAIC 2026 se celebró en medio de una tensión creciente, por las restricciones estadounidenses a la exportación de chips avanzados.
Durante la conferencia, empresas como Huawei presentaron sus propios procesadores de IA, diseñados para competir con los estándares occidentales, con un mensaje claro: China está construyendo un ecosistema paralelo y autosuficiente.
Los anuncios de mayor calado institucional marcaron el ritmo de la conferencia. El gobierno de Shanghai presentó su plan quinquenal para convertir a la ciudad en un centro global de inteligencia artificial, con inversiones proyectadas en infraestructura de computación, formación de talento y atracción de empresas del sector.
La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China anunció la creación de cinco nuevos parques nacionales de IA, distribuidos en distintas provincias, destinados a impulsar la investigación básica y la transferencia tecnológica al sector productivo.
Por su parte, el Ministerio de Ciencia y Tecnología del país asiático informó sobre la puesta en marcha de un fondo estatal para financiar proyectos de semiconductores, computación cuántica y modelos de lenguaje de código abierto.
Sin embargo, la conferencia expuso también una contradicción: mientras unos pocos países y corporaciones acumulan la capacidad de desarrollar y desplegar estos sistemas, la mayor parte del planeta permanece al margen.
Los debates sobre gobernanza y regulación avanzaron, pero la pregunta sobre quién tiene acceso real a los beneficios de la IA quedó en gran medida sin responder.
La fragmentación tecnológica entre China, Estados Unidos y Europa no solo redefine las alianzas geopolíticas, sino que podría también profundizar la brecha digital, manteniendo a África, América Latina y gran parte de Asia al margen de esta transformación global.
Esta nueva revolución tecnológica debe ir acompañada de mecanismos de inclusión que permitan extender los beneficios en todos los rincones del planeta.
Especialista en temas asiáticos

