Alta rotación de personal, nula proactividad y rumores, son las tres características de las empresas con altos niveles de estrés. Sin embargo, atrás de estas problemáticas siempre está un mal líder.
A ocho meses de que inicie la segunda etapa de la NOM 035, donde se identificarán y analizarán los factores de riesgos psicosociales, los directores y gerentes están “bajo la lupa” para determinar el grado de confianza que tienen entre sus colaboradores y el apoyo que le brindan a su equipo de trabajo.
Es un “secreto a voces”: en gran parte las experiencias del empleado en el trabajo las determina el tipo de liderazgo. Si se considera que el 75% de los trabajadores mexicanos son los más estresados del mundo, los jefes de esta nación están reprobados.
Y no sólo eso: ocasionan muchas pérdidas si consideramos que el 11% del gasto destinado a la atención de discapacidades laborales está relacionado con trastornos mentales, lo que podría elevarse a 15% en este 2020. De manera simultánea, los problemas asociados al estrés, fatiga crónica y ansiedad dejan pérdidas anuales de 16,000 millones de pesos en las empresas.
El alto porcentaje de estrés laboral en México tiene dos causas: el gran número de horas trabajadas - un promedio de 2,255 al año- y el tipo de liderazgo ejercido en las empresas.
Líderes incompetentes, irritables, dominantes, explotadores, no confiables, indecisos e incapaces de delegar son los que generan altos grados de estrés laboral en las organizaciones mexicanas e inhiben la participación, proactividad e innovación. No sólo eso: aportan hasta el 76% de las causas de estrés en el trabajo.
El liderazgo erróneo se da principalmente en pequeñas y medianas empresas (pymes), organizaciones gubernamentales y familiares, donde se asume erróneamente que el liderazgo se establece por empirismo, intuición o buena voluntad y no se institucionaliza.
No en vano, en el sector de servicios financieros, Tecnologías de información y empresas verdes, por ejemplo, son las que mejor gestión de liderazgo ostentan en México, mientras que sectores más tradicionales como bienes de consumo o retail, exhiben menor número de aprobaciones por parte de los empleados.
Esto se explica porque la cultura y tradición tienen relevantes roles en la manera de ejercer el liderazgo. Durante mucho tiempo, desde la época de la Conquista a la Reforma, por ejemplo, se asumió que el jefe era quien mandaba, exigía y coaccionaba. Entonces se desdeñaron factores claves en el liderazgo de la era del conocimiento: alentar, motivar y apoyar. El principal activo ahora son las ideas, no bienes tangibles, así que el bienestar de los colaboradores tiene un impacto directo en los balances empresariales.
La NOM 035 que ya implementó su primera etapa, la de prevención, y que proseguirá con la identificación de riesgos psicosociales, ahora es “punta de lanza” para instaurar nuevos tipos de gestión y liderazgo que catapulten talento, participación y creatividad en las organizaciones mexicanas.
Entretanto, conviene “vacunarse” contra los jefes tóxicos mediante un análisis de la situación, documentar todo, unir fuerzas, fortalecer las murallas mentales y mantener una mentalidad positiva.
Investigadora de temas de liderazgo y gestión





