Muchas aspiraciones para cambiar el modelo económico se quedan sólo en ideas. Por eso es motivo de esperanza que, desde la maltrecha ONU y la debilitada OIT, contemos ya con un "Mapa de ruta para erradicar la pobreza más allá del crecimiento", presentado el 24 de junio ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
El punto de partida del Mapa es un análisis comprehensivo y retador: considera la pobreza como una violación sistémica de derechos humanos. Este capítulo incluye, además, una mirada desde quienes viven en pobreza que visibiliza 6 dimensiones hasta ahora ausentes en el análisis y las políticas públicas. Vale la pena detenernos en ellas.
Tres refieren al "núcleo" de lo que significa vivir en pobreza: (i) despojo de poder, vivir sin control ni autonomía, con opciones drásticamente limitadas, donde el mas mínimo error se paga muy caro; (ii) sufrimiento físico, mental y emocional: la angustia incesante —miedo, vergüenza, desesperación— que agota la mente, distorsiona las decisiones y reduce el horizonte al presente inmediato; (iii) lucha diaria y resistencia: la "chinga" de cada día, invisible, constante, que permite ejercer solidaridad, ingenio y agencia, para poder sobrevivir y proteger a sus niñas, niños y comunidades.
Otras tres dimensiones son relacionales, les niegan voz, participación, dignidad: (iv) maltrato social, estigmas y ostracismo infringidos en muchos ambientes, que producen exclusión y humillación; (v) ser "otreado", la experiencia de ser considerado de una categoría moralmente inferior, atribuyendo responsabilidad personal y no estructural a su condición, vivencia que es frecuente en instituciones públicas y privadas, supuestamente orientadas a “ayudar” a población con desventajas; y (vi) contribuciones ignoradas: su trabajo, sus redes de solidaridad, el cuidado de personas, bosques y territorios y otras funciones sociales esenciales ignoradas sistemáticamente, negándoles el reconocimiento necesario para su plena participación.
El segundo capítulo del Mapa desmantela el mito del crecimiento como vía para erradicar la pobreza. Ofrece un diagnóstico bien sustentado sobre las falsas promesas del crecimiento económico infinito, su efecto en el empobrecimiento y la concentración de riqueza, y sus consecuencias catastróficas para el planeta.
El tercer capítulo ofrece los principios que orientan el "Mapa". Su título es elocuente: "La economía de los Derechos Humanos". Sus apartados trazan el camino: A. De "más allá del PIB" a "más allá del crecimiento". B. Vivir bien dentro de los límites planetarios. C. El panorama de la "Nueva Economía". D. Una economía basada en derechos humanos. Y para hacer la transición: E. Del marco conceptual a la acción.
El "Mapa" se sustenta en 6 pilares: 1) Transformación de sistemas económicos. 2) Políticas laborales y economía del cuidado. 3) Servicios básicos y protección social universales. 4) Justicia ecológica. 5) Transformación del orden económico internacional. 6) Planeación democrática y gobernanza. Los pilares se concretan en estrategias y perfiles de políticas accionables. En futuras entregas espero referir algunas.
He concluido el recorrido por las "10 Rutas para un México libre de pobreza" (EL UNIVERSAL, cada dos viernes, del 13/02 al 26/06). Presentar ahora este ambicioso marco global permite mantener la reflexión y fortalecer la exigencia. Sí se puede. Y el mapa ya existe.

