La Ruta 6 apela principalmente al sector privado. Busca que toda persona gane por su trabajo un ingreso suficiente para vivir conforme a la dignidad humana. Es una ruta para revalorizar el trabajo y cambiar el paradigma económico que tanto daño ha hecho en México. Esta ruta —como varias más de las “10 Rutas”— está avanzando. Es promovida por el colectivo Vida Digna, que surgió uniendo liderazgos empresariales de Chihuahua, Jalisco, Guanajuato, Monterrey y CDMX. El colectivo tiene como “champion” a Coparmex y también aglutina a otros organismos empresariales nacionales como USEM, AliaRSE y Canacintra, así como a organizaciones civiles y centros de pensamiento (colectivovidadigna.mx).

El colectivo impulsa la adopción del ingreso digno con tres criterios: 1) es una decisión voluntaria; 2) es un proceso gradual conforme a la situación de cada empresa; 3) es indispensable en la responsabilidad social empresarial.

Aunque la definición filosófica de vida digna sea un debate abierto, contamos con un estándar internacional, reconocido y validado por la ONU (OIT y Pacto Global) y organismos internacionales empresariales. El punto de partida es determinar cuánto requiere una persona para mantener a una familia en un nivel de vida decente con lo más esencial.

El liderazgo pionero de Richard y Martha Anker —fundadores y directivos del Instituto de Investigación Anker— aportó los pilares conceptuales y metodológicos. Actualmente se cuenta con metodologías rigurosas para definir y costear una “canasta de vida digna” acorde al contexto económico, cultural y social de cada lugar, aplicando parámetros transparentes que consideren tamaños de familia, número de perceptores de ingreso, hábitos de consumo y costo de los bienes y servicios esenciales.

La iniciativa global por salario digno (Global living wage movement) va creciendo en varios países. En México, el colectivo Vida Digna que también es parte del movimiento global, adoptó un “monto de referencia” nacional, aplicando la metodología internacional y sus parámetros. A partir de mayo de 2026, el costo actualizado de la “canasta de vida digna” es de 28,800 pesos para una familia de cuatro personas y por tanto el colectivo promueve un salario digno de 14,400 pesos mensuales libres.

Muchas empresas ya lo pagan, pero todavía falta. El 48% de las personas con trabajo formal en la IP tienen un salario base de cotización en el IMSS menor a ese monto (datos IMSS, enero 2026). Hay sectores donde el rezago es mínimo, menos del 20% de su personal: bancos, aseguradoras, algunos ramas de manufactura. Pero hay otros donde el reto es mayor: servicios de limpieza y de seguridad, algunas tiendas departamentales y cadenas de supermercados. Estas grandes empleadoras tenían hace años a la mayoría de su personal no solo por abajo del salario digno, sino con salarios de pobreza. La situación ha cambiado gradualmente, pero hay que avanzar más.

La Ruta 6 es un pilar indispensable para un México libre de pobreza que está sobre todo en manos de la IP, pues el ingreso digno no se impone por decreto, requiere un proceso acorde a cada empresa y va más allá del salario mínimo legal.

La evidencia demuestra que pagar salarios dignos a quienes menos ganan es viable para la mayoría de las grandes y medianas empresas, y no les quepa duda, es ineludible para quienes se ostentan como empresas socialmente responsables.

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