El Fondo Monetario Internacional (FMI) realiza proyecciones de los indicadores más importantes de todos los países dos veces al año. Se difunden en octubre y en abril, siendo estas últimas las más esperadas porque ya incorporan la información del año anterior. También actualiza las perspectivas de crecimiento económico en julio y enero, pero éstas se refieren sólo al PIB y para algunas naciones, dado que la situación económica es menos estable de lo que era en un pasado.

En su informe sobre las Perspectivas Económicas Mundiales, hace una serie de consideraciones generales, algunas podrían aplicarse a nuestro país, pero las menciones específicas en este tipo de reportes son escasas. Sólo destacó lo siguiente: “En México, se prevé que el menor crecimiento en 2025, debido a la consolidación fiscal, la política monetaria restrictiva y los obstáculos derivados de las tensiones comerciales, dé paso a una leve recuperación, con una expansión económica del 1,6 por ciento en 2026 y del 2,2 por ciento en 2027.”

Por lo que nos daremos a la tarea de revisar lo que espera en varios indicadores el FMI en el periodo de 2026 a 2031. Comenzaremos por el PIB. En 2028, prevé un crecimiento de 2.1%, y manteniéndose en 2% hasta el 2031. Esto es, regresa a la tendencia que había registrado la economía mexicana entre 1980 y 2024 calculada por la tasa media anual de crecimiento (2.02%).

En lo que respecta a la inflación al consumidor, el organismo espera que a diciembre de 2026 cierre a 3.9% y que en los siguientes años al fin de periodo en todos los años sea de 3%. Esto es, confía plenamente en los pronósticos que dio Banco de México (Banxico) a finales de marzo. Esto contrasta con la última encuesta a especialistas del sector privado que prevén 4.21% para 2026 y 3.80% para el próximo año. Sus expectativas a cuatro y ocho años son respectivamente 3.73 y 3.60%. De las proyecciones de los expertos, se concluye:

• No esperan que se logre el objetivo de 3% en 2027.

• Las expectativas de inflación no están ancladas como lo desearía Banxico.

• Los expertos se sienten cómodos con una inflación menor a 4%, que se ha cumplido en un pasado salvo algunos choques de oferta importantes.

El FMI no da explícitamente una proyección del tipo de cambio (pesos por dólar), pero se puede inferir al comparar sus proyecciones del PIB a precios corrientes y en dólares. Cabe aclarar que se trata de un promedio y de la modalidad para solventar obligaciones en moneda extranjera.

En este caso, vale la pena echarle un vistazo al pasado. Alcanzó un máximo de 21.4856 en 2020, cuando se presentó la pandemia de la Covid-19. Continuó una tendencia fuerte de apreciación hasta un 17.7587 en 2023. En 2024, se revierte por una fuerte depreciación registrada después de las elecciones de junio promediando el año en 18.3049. El año pasado fue de 19.7375, pero cerrando el año en niveles de 18 al apostar los inversionistas a que México es un socio estratégico de Estados Unidos (EU) y que saldrá beneficiado por la relocalización de la inversión extranjera y de una relación comercial preferente.

El FMI espera que el peso se siga fortaleciendo en 2026 y proyecta que el tipo de cambio en promedio sea 17.7405. El próximo año en 17.9606, para continuar una tendencia de ligera depreciación hasta 18.5388 en 2031. Es importante hacer hincapié que se trata de paridad promedio en el año, por lo que ello no descarta que se pudiesen presentar episodios de alta volatilidad.

Cabe comentar, que estas proyecciones implícitas del FMI del tipo de cambio, reflejan mayor fortaleza del peso que las reportadas en octubre pasado. Por ejemplo, en aquel entonces estimaban una paridad promedio para 2026 de 18.8574. Mi impresión, es que en las proyecciones que se den en octubre próximo, regresaremos a los cálculos pasados.

Por lo que respecta al déficit público en su versión más amplia, el FMI confía ampliamente en el proceso de consolidación fiscal emprendido por la actual administración. Como el porcentaje del PIB en 2024 fue de 5.8%, se redujo a 4.9% el año pasado y esperan que en 2026 sea de 4.4%, por encima del 4.1% anunciado hace poco por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Para 2027, espera que se reduzca a 3.5%, para estabilizarse en -3% los siguientes años. Es decir, esperan que el proceso de consolidación fiscal, pero de una manera más paulatina que la SHCP, y al parecer se da por satisfecho si se mantiene en ese nivel. El organismo está consciente de que apretar demasiado las tuercas puede generar protestas sociales.

Finalmente, la deuda bruta del gobierno (incluye a los subnacionales) como porcentaje del PIB subió de 52.2% en 2018 a 59.1% en 2024, en buena medida por el creciente déficit público del gobierno de López Obrador. En 2025, subió a 61.8% y seguirá creciendo paulatinamente hasta 63.4% en 2030. Sin embargo, es un nivel que todavía es aceptable para los parámetros internacionales.

En conclusión, reconocemos que las proyecciones del PIB de México del FMI en los últimos años han sido muy acertadas. El organismo quisiera que el gobierno mexicano continuara con las reformas estructurales, sin embargo, han sido reiteradamente rechazadas. Cepal también ha insistido en la necesidad de una reforma fiscal. Una crisis de las finanzas públicas romperá con la estabilidad macroeconómica y cuando eso suceda, las calificadoras de riesgo nos castigarán.

Adenda

1. La derrota de Viktor Orbán en Hungría demuestra que el apoyo de Trump es contraproducente y que la oposición debe de ir unida aprovechando las rupturas del régimen.

2. Es penoso ver como las autoridades de Turismo todavía no entienden que los indicadores principales de ONU Turismo son Llegada de turistas internacionales y Gasto de visitantes internacionales. La culpa también es de Inegi por no destacarlo en sus boletines.

3. La respuesta de la SHCP a The Economist es que el choque externo el causante de la debilidad de la economía, es no entender que las reformas constitucionales realizadas desde 2024 generaron desconfianza entre inversionistas, confirmada con las decisiones subsecuentes como la de SCJN avalando el bloqueo de cuentas bancarias sin orden judicial. Como diría el semanario, “no entienden porque no quieren entender”.

4. Aceptar que puede usarse el fracking es un avance. El problema es que Pemex no tiene la tecnología y los esquemas de asociación con la inversión privada pueden resultar poco atractivos.

5. El comité de científicos y académicos que analizará la viabilidad del fracking en México sólo legitima una decisión ya tomada. Se parecen tanto al PRI.

*Analista económico, catedrático de la EST-IPN y de la Universidad de la Libertad

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