Por Mónica Flores

El mundo del trabajo está cambiando a gran velocidad. La tecnología, la digitalización y la inteligencia artificial están transformando la manera en que consumimos, producimos, nos comunicamos y generamos valor. A este contexto se suma uno de los desafíos más grandes para las empresas: la escasez de talento.

En México, casi 7 de cada 10 empleadores reportan dificultades para cubrir sus vacantes a nivel nacional (67%). Desde el punto de vista global, el promedio es aún mayor: 72% de las organizaciones no encuentran a las personas con los requerimientos necesarios para los puestos disponibles.

¿Por qué ocurre esto? Lo que demanda el mercado evoluciona más rápido que los sistemas educativos y los planes de formación; esto también representa un reto para los individuos. Existe una profunda desconexión entre lo que se necesita y lo que la fuerza laboral está preparada para ofrecer.

Seguimos formando profesionistas y técnicos para un mundo que ya cambió. En materia de talento, la oferta y la demanda de habilidades no están sincronizadas.

Además de los conocimientos técnicos, se requieren destrezas digitales, pensamiento crítico, adaptabilidad y, sobre todo, competencias humanas que la tecnología no puede reemplazar, como liderazgo, empatía y creatividad.

En México, las áreas más difíciles de cubrir para este 2026 son aquellas relacionadas con:

  • Desarrollo de modelos de IA y aplicaciones
  • Operaciones y logística
  • Atención al cliente
  • Áreas administrativas o de soporte
  • ESG

Actualmente, muchas ofertas laborales no responden a las expectativas de las personas. La remuneración sigue siendo importante, por supuesto, pero hoy también se busca flexibilidad, oportunidades de crecimiento, inspiración y propósito. Las personas quieren trabajar donde se les valore integralmente.

Para acortar la brecha, algunas líneas de acción son indispensables:

  • Mayor flexibilidad en horarios, lugar y formas de trabajo. Es clave rediseñar las propuestas de valor hacia los empleados, incorporando iniciativas de bienestar, diversidad y desarrollo.
  • Invertir en upskilling y reskilling. La capacitación continua debe convertirse en una estrategia permanente, no en un proyecto aislado.
  • Formar nuevas alianzas con instituciones educativas para asegurar que los planes de formación reflejen las necesidades presentes y futuras.

Por otro lado, es necesario avanzar hacia políticas migratorias más flexibles en regiones donde la población envejece y la natalidad disminuye. Países como Alemania, donde el 83% de los empleadores no pueden cubrir sus puestos, son ejemplo de la urgencia de atraer talento extranjero para sostener el crecimiento económico.

La diversidad también juega un papel clave. Equipos con diferentes perspectivas logran soluciones más creativas y responden mejor a entornos cambiantes. Por eso, impulsar la inclusión de mujeres y jóvenes en el mercado laboral no es solo un tema ético, sino una estrategia de competitividad.

En ManpowerGroup creemos que la solución está en la colaboración entre empresas, gobiernos y sociedad. La escasez de talento definirá el futuro del trabajo y, aunque este desafío es global, en Latinoamérica contamos con una ventaja única: una población joven, diversa y con gran capacidad de adaptación.

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