Texto: Liza Luna

En nuestro semanario EL UNIVERSAL ILUSTRADO el 23 de septiembre de 1937 se leyó: "una regla básica para procurar un matrimonio feliz y duradero es no casarse demasiado joven; es difícil que un hombre de 20 años sea buen marido". Pues bien, hubo alguien que tomó muy en serio el consejo y se casó a los 116 años.

Corría la segunda mitad de 1939 y las tensiones en Europa y Asia estaban por desembocar en una otra Guerra Mundial; México y Estados Unidos mantenían una disputa pasivo-agresiva por la Expropiación Petrolera; y el general Juan Andreu Almazán ejercía una dura competencia contra el gobierno del Partido Revolucionario Mexicano (PRM).

Ese fue el contexto que rodeó a la boda civil entre Agripina Tovar Ramírez y el coronel Luis Flores López. Su unión matrimonial llegó a nuestras páginas por el insólito hecho de que la novia tenía 65 años y el novio ya rebasaba el centenario de vida.

Lee también

Y puede que metamos en aprietos al Récord Guinness, pues de acuerdo con sus datos más recientes, la persona más longeva en contraer matrimonio fue el estadounidense Harry Stevens, con 103 años al momento de desposar a Thelma Lucas, de 84. Según nuestras páginas, Luis Flores le ganaría ese mérito con 116 años.

Nota en EL UNIVERSAL del 19 de agosto de 1939 sobre el casamiento civil entre Agripina Tovar y Luis Flores. Si se sumaban sus edades al momento de desposarse, daba un total de 181 años. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL.
Nota en EL UNIVERSAL del 19 de agosto de 1939 sobre el casamiento civil entre Agripina Tovar y Luis Flores. Si se sumaban sus edades al momento de desposarse, daba un total de 181 años. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL.

Se conocieron en Puerto de las Peñas, hoy Puerto Vallarta

EL UNIVERSAL informó en su segunda sección del 19 de agosto de 1939 sobre la unión por lo civil entre los jaliscienses Agripina Tovar y Luis Flores, celebrada en el entonces Palacio de Cordobanes (hoy Palacio del Marqués del Apartado), en la calle de Donceles. Ahí se ubicaron los Juzgados de Distrito después de la dictatura porfirista.

Según relató este diario, su historia comenzó en 1908, cuando se conocieron en Puerto Vallarta, Jalisco, entonces llamado Puerto de las Peñas. En ese momento, ella tenía 34 años y él 85 años; los separaban cinco décadas de vida.

La historia de Luis Flores López ya era un hito por sí sola. Según informó este diario, el novio nació en 1823, en pleno imperio de Agustín de Iturbide y a sus 40 años participó en la Batalla de Puebla, bajo órdenes directas de Ignacio Zaragoza; obtuvo el grado de coronel y numerosos reconocimientos por su trayectoria militar.

Lee también

Su longevidad resultó sorprendente entonces, pues durante el siglo XIX, el promedio de vida en hombres mexicanos apenas alcanzaba los 25 años. Que un adulto mayor no sólo viviera más de un siglo, sino que también estuviera recién casado, fue noticia.

El juez Próspero Oliva junto a los contrayentes Agripina Tovar y Luis Flores, en el 1° Juzgado de lo Civil del entonces Palacio de Cordobanes. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.
El juez Próspero Oliva junto a los contrayentes Agripina Tovar y Luis Flores, en el 1° Juzgado de lo Civil del entonces Palacio de Cordobanes. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.

El encargado de certificar el casamiento civil entre Luis y Agripina fue el juez Próspero Oliva, quien bromeó con decir que muchos contrayentes lucían “tan jóvenes” y “sin experiencia en la vida” al momento de formalizar su matrimonio, pero que ese no sería el caso para esta pareja.

Ambos adultos mayores acudieron al juzgado con "rara entereza y sorprendente optimismo", según describió EL UNIVERSAL, luciendo una gran determinación que podría servir de ejemplo para otras parejas que dudaban del matrimonio.

Agripina Tovar no vistió un lujoso atuendo como los que lucían otras novias en nuestras páginas de SOCIEDAD, sino un sencillo chal y falda desgastados, mientras su recién declarado esposo vestía un traje igual de deteriorado. Eso sí, ella traía un enorme ramo de flores para acompañar su unión.

Lee también

EL UNIVERSAL no confirmó si los contrayentes ya eran padres de alguna criatura o si era la primera vez que se casaban, pero sí les deseó mucha prosperidad.

Unión entre Tovar Ramírez y Flores López; detrás de ellos sus testigos, Roberto Román, Manuela Serrano, el sargento primero Guadalupe Bacasegua y el policía Porfirio Dávila, todos amigos de la pareja. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.
Unión entre Tovar Ramírez y Flores López; detrás de ellos sus testigos, Roberto Román, Manuela Serrano, el sargento primero Guadalupe Bacasegua y el policía Porfirio Dávila, todos amigos de la pareja. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.

Contraer matrimonio luego de los 50 años era inusual

La unión matrimonial entre Tovar Ramírez y Flores López fue toda una excepción a la regla. Agripina se salió del promedio de edad para las mexicanas que contraían nupcias (entre 15 a 29 años); igual Luis, pues la mayoría de los hombres solía desposarse entre los 20 a 29 años. Casarse después de los 50 era inusual en México.

Podríamos hacer muchas suposiciones sobre este casamiento de 1939; una de ellas es que Agripina y Luis se mantuvieron en unión libre durante un tiempo, pues según datos de Julieta Quilodrán Salgado, en su texto Un Siglo de Matrimonio en México, desde 1929 no podía realizarse algún casamiento religioso sin tener primero el acta matrimonial civil. Si querían unirse por la religión, primero debía ser por lo legal.

Lee también

Otra posibilidad es que sólo estuvieran casados por la iglesia desde antes de 1929 y que tardaron un buen tiempo en presentar el trámite ante el Estado.

Firma del acta matrimonial de Agripina Tovar y Luis Flores. El coronel sirvió a las fuerzas de Ignacio Zaragoza en la Batalla de Puebla. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.
Firma del acta matrimonial de Agripina Tovar y Luis Flores. El coronel sirvió a las fuerzas de Ignacio Zaragoza en la Batalla de Puebla. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.

También nos queda la incógnita de si ese fue su primer enlace o si alguno de ellos tuvo matrimonios previos. Como también lo indicó Quilodrán Salgado, era bastante común que hombres y mujeres de la primera mitad del siglo XX entablaran nuevas nupcias por el civil luego de enviudar jóvenes o de un divorcio.

Otra rareza del matrimonio de Agripina y Luis fue su abismal diferencia de edad. La opinión popular de esa época dictó que el hombre debía ser mayor que su compañera para que el matrimonio tuviera mejores resultados, por al menos 6 a 10 años, ¡pero el coronel era cinco décadas mayor que su esposa!

De acuerdo con Julieta Quilodrán, para la década de los 30, los contrayentes mexicanos no tenían diferencias de edad tan drásticas, apenas separados por 2.7 años, en promedio. En cambio, Flores López ya tenía 51 años cuando su futura esposa apenas nacía, siendo una separación generacional poco vista en las uniones civiles.

No hubo más registros o información sobre el curioso matrimonio entre Agripina Tovar y el centenario coronel Luis Flores, pero incluso a 87 años de su casamiento por lo civil, todavía resultan un caso digno de récord mundial.

Salida del juzgado de los recién casados, Agripina Tovar de Flores y el coronel Luis Flores López. Él podría ser el hombre más longevo en contraer matrimonio del mundo, con 116 años. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.
Salida del juzgado de los recién casados, Agripina Tovar de Flores y el coronel Luis Flores López. Él podría ser el hombre más longevo en contraer matrimonio del mundo, con 116 años. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.

Fuentes:

Hemeroteca EL UNIVERSAL

Quilodrán, J. (2001). . México: El Colegio de México.

Quilodrán, J. (1974). Evolución de la Nupcialidad en México, 1900-1970. En Demografía y Economía.

Comentarios