Mucho antes de aprender palabras como anime o manga, miles de niñas y niños mexicanos ya sabían qué ocurría cuando una estudiante levantaba un cetro, pronunciaba palabras mágicas y el tiempo parecía detenerse para verla transformarse: era una magical girl (chica mágica) luchando contra el mal.

Nadie se preguntaba de dónde venía aquella fórmula. Bastaba con verla una vez para esperar por el siguiente episodio. Durante los años 90 esas series animadas se volvieron parte de nuestras tardes frente al televisor.

Las magical girls representan todo un género de la animación, que en seis décadas ha representado empoderamiento y libertad para niñas de todo el mundo. Pinterest.
Las magical girls representan todo un género de la animación, que en seis décadas ha representado empoderamiento y libertad para niñas de todo el mundo. Pinterest.

Lo que comenzó en el Japón de los años 60 como una fantasía dirigida al público infantil terminó convirtiéndose en un fenómeno cultural capaz de influir en la animación de todo el mundo.

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Cuando la magia llegó a las niñas

Mucho antes de que Serena levantara su broche lunar o Sakura abriera un libro lleno de cartas, la televisión japonesa ya había descubierto que la magia podía caber en la mochila de una estudiante.

Este fenómeno no nació como una historia de heroínas que salvaban al mundo, sino como un espejo de la infancia y de los cambios que atravesaba Japón cuando recién se acostumbraba a la televisión.

Miles de hogares noventeros tuvieron a chicas como Sakura Kinomoto en sus pantallas por la tarde. Pinterest.
Miles de hogares noventeros tuvieron a chicas como Sakura Kinomoto en sus pantallas por la tarde. Pinterest.

Aunque el género suele asociarse con el anime, uno de sus antecedentes más importantes nació en las páginas del manga (historieta).

En 1962, Los secretos de Akko-chan (Los secretos de Julie en Latinoamérica) presentó a Atsuko "Akko" Kagami, una niña común que recibía un espejo mágico que podía transformarla en cualquier persona.

A diferencia de las heroínas que vendrían después, Akko no combatía monstruos ni formaba parte de un equipo: usaba sus poderes para resolver situaciones cotidianas, ayudar a otros o vivir aventuras típicas de la niñez.

La pequeña Akko, además, granjeaba su fama con tributos a la cultura pop que imperaba en Japón en su época. Pinterest.
La pequeña Akko, además, granjeaba su fama con tributos a la cultura pop que imperaba en Japón en su época. Pinterest.

Con la pequeña Akko se dibujó uno de los dos grandes modelos que definirían al género de las magical girls: la chica ordinaria que, de pronto, obtiene un poder extraordinario.

El otro modelo llegó poco después a la pantalla. En 1966 se estrenó Sally La Bruja, considerada la primera serie de animación japonesa dirigida en especial al público femenino.

Sally no tuvo que obtener la magia: nació con ella. Era una princesa de un reino encantado que descendía al mundo de los humanos para hacer amigos y descubrir una vida distinta a la suya.

Sally la Bruja introdujo la idea de una chica mágica que viaja entre su reino de fantasía y nuestro mundo ordinario. Pinterest.
Sally la Bruja introdujo la idea de una chica mágica que viaja entre su reino de fantasía y nuestro mundo ordinario. Pinterest.

La premisa parecía sencilla, pero escondía una metáfora de la rápida modernización que vivía Japón.

La investigadora Sugawa Akiko, de la Universidad Nacional de Yokohama, señala que esa visitante proveniente de un mundo diferente simbolizaba, en cierto modo, la llegada de nuevas costumbres e influencias occidentales a la vida cotidiana japonesa.

No era casualidad que Sally recordara a Samantha, la protagonista de Hechizada. El éxito de esa comedia estadounidense en Japón, junto con referentes como Mary Poppins, inspiró la imagen de una bruja amable, curiosa y muy distinta de las figuras aterradoras del folclor europeo.

En lugar de hechizos oscuros, la magia servía para hacer amistades o aprender a convivir con los demás... cuando no provocaba enredos por una aventura infantil o algún accidente cómico.

Fue en el anime que los personajes femeninos y mágicos dejaron de asociarse exclusivamente a villanas o hadas benefactoras para ser heroínas protagónicas. Pinterest.
Fue en el anime que los personajes femeninos y mágicos dejaron de asociarse exclusivamente a villanas o hadas benefactoras para ser heroínas protagónicas. Pinterest.

Sally y Akko marcaron los dos caminos que recorrería el género durante las décadas siguientes: la niña que pertenece al mundo de la magia y la niña común que recibe el don de transformarse. Casi todas las protagonistas posteriores seguirían esas huellas.

Sin embargo, esas series no eran sólo cuentos fantásticos. La especialista en literatura y cultura pop Kumiko Saito sostiene que el género de las magical girls siempre ha sido un espacio donde se negocian las ideas sobre la feminidad, la adolescencia y el papel de las mujeres en la sociedad japonesa.

Sus protagonistas podían desafiar peligros, tomar decisiones y convertirse en heroínas, pero al mismo tiempo seguían cargando con expectativas tradicionales sobre cómo debían comportarse.

Las series de magical girls abordan aspectos de la realidad que otros géneros no: preguntarse cómo reaccionar a una nueva situación, entender sentimientos y más. Pinterest.
Las series de magical girls abordan aspectos de la realidad que otros géneros no: preguntarse cómo reaccionar a una nueva situación, entender sentimientos y más. Pinterest.

Esa aparente contradicción acompañaría al género durante toda su historia hasta trazar una de sus mayores fortalezas: la magia no sólo transformaba a las protagonistas, también permitía imaginar, aunque fuera durante unos minutos, versiones distintas de lo que una niña podía llegar a ser.

De la bruja a la guerrera mágica

Durante los años 70 y 80, las protagonistas de estas historias también crecieron. Dejaron de ser sólo niñas que resolvían pequeños conflictos con un poco de magia y comenzaron a enfrentar dilemas más cercanos a la adolescencia.

El género evolucionó al mismo ritmo que la sociedad japonesa, donde cada vez más mujeres estudiaban, trabajaban y cuestionaban el papel que tradicionalmente se esperaba de ellas.

Series como Majokko Megu-chan incorporaron personajes femeninos más decididos e independientes, mientras que títulos como Creamy Mami trasladaron la magia al mundo del espectáculo.

En "Creamy Mami", una niña de 10 años recibe un objeto que la puede transformar en una adolescente mágica, quien termina contratada como cantante por sus talentos. Pinterest.
En "Creamy Mami", una niña de 10 años recibe un objeto que la puede transformar en una adolescente mágica, quien termina contratada como cantante por sus talentos. Pinterest.

En ambos casos la constante era llevar una doble vida. Las protagonistas debían ocultar quiénes eran realmente, cumplir con responsabilidades de su edad y, al mismo tiempo, cargar con un secreto que las hacía distintas del resto.

Para Kumiko Saito, esa dualidad explica buena parte del atractivo de las chicas mágicas: la adolescencia aparecía como un periodo extraordinario, casi mágico, donde las niñas podían explorar versiones distintas de sí mismas antes de entrar al mundo adulto, asociado todavía con expectativas de matrimonio, maternidad y vida doméstica.

De ese modo, la magia representaba una libertad temporal: un espacio donde era posible imaginar otros futuros sin romper por completo con las normas sociales.

Megu es una bruja talentosa que aspira al trono de su mundo, pero termina en la Tierra para aprender a controlar sus emociones y mejorar sus habilidades sociales. Pinterest.
Megu es una bruja talentosa que aspira al trono de su mundo, pero termina en la Tierra para aprender a controlar sus emociones y mejorar sus habilidades sociales. Pinterest.

Aquellas historias también cambiaron detrás de cámaras. Conforme la industria del anime se consolidó, las series dejaron de depender de su audiencia televisiva. Las varitas, broches, cetros, discos, mascotas y accesorios que aparecían en pantalla comenzaron a venderse como juguetes para revivir en casa las escenas de transformación.

Saito incluso sostiene que, desde la lógica de la industria japonesa, el género puede entenderse tanto por su narrativa como por su modelo comercial: cada episodio daría vida a personajes, pero también a objetos que llevarían la aventura a los estantes de las jugueterías.

El género de las magical girls tiene su propio nicho en el mercado de juguetes. Desde réplicas de los objetos mágicos hasta muñecas y atuendos, la afición no pierde la oportunidad de coleccionar. Pinterest.
El género de las magical girls tiene su propio nicho en el mercado de juguetes. Desde réplicas de los objetos mágicos hasta muñecas y atuendos, la afición no pierde la oportunidad de coleccionar. Pinterest.

Fue en ese contexto donde apareció la serie que redefiniría por completo al género. Cuando Sailor Moon se estrenó en 1992, tomó muchos elementos conocidos —la transformación, la mascota mágica, el objeto con poderes, la vida escolar— y los mezcló con un ingrediente poco habitual: el trabajo en equipo.

En lugar de una sola protagonista, había un grupo de jóvenes con personalidades únicas que compartían la responsabilidad de enfrentar amenazas cada vez mayores. La historia incorporó combates continuos, villanos con desarrollo propio y una narrativa seriada que invitaba a seguir cada episodio.

Las Sailor Scouts no sólo son guerreras que luchan en equipo. Conforme avanza la trama, la amistad que las une prueba ser un impulso a su poder mágico en la lucha contra el mal. Pinterest.
Las Sailor Scouts no sólo son guerreras que luchan en equipo. Conforme avanza la trama, la amistad que las une prueba ser un impulso a su poder mágico en la lucha contra el mal. Pinterest.

Estas magical girls mantenían el romance, el humor y la vida cotidiana, pero Serena y su equipo también abrazaron la acción al más puro estilo de los Power Rangers.

El cambio fue enorme. La influencia de los super sentai -las series japonesas de equipos de héroes en uniformes de colores- se hizo evidente, pero por primera vez ese formato tenía como protagonistas a un grupo de chicas adolescentes.

Ya no se trataba sólo de aprender a usar la magia: había que salvar ciudades, planetas e incluso el sistema solar entero sin dejar de preocuparse por los exámenes escolares del día siguiente.

La vida de Serena tenía momentos llenos de magia pero también días de escuela como los de cualquier chica real. Pinterest.
La vida de Serena tenía momentos llenos de magia pero también días de escuela como los de cualquier chica real. Pinterest.

Para muchos especialistas, ahí radica la mayor aportación de Sailor Moon. No inventó el género, pero sí reunió varias décadas de ideas dispersas en una fórmula capaz de conquistar al público internacional.

La amistad dejó de ser un elemento secundario para convertirse en el verdadero motor de la historia; las transformaciones alcanzaron un nivel de espectacularidad nunca antes visto y cada personaje ofrecía una actitud con la que distintas espectadoras podían identificarse.

Su éxito abrió la puerta para que el género dejara de ser un fenómeno casi exclusivo de Japón. En los años siguientes, millones de niñas y niños en América Latina, Europa y otras regiones conocerían el género sin necesidad de saber detalles como el nombre del género en japonés (mahō shōjo).

Bastaba con escuchar una frase de transformación o ver aparecer un cetro brillante para saber que, durante los siguientes minutos, la magia volvería a hacerse cargo del mundo.

Las palabras mágicas en español

En México, pocas personas supieron que aquellas historias pertenecían a un género llamado mahō shōjo. Eran sólo "caricaturas de monas chinas", como dirían tantas madres extrañadas por los gustos de las niñas.

Las magical girls conforman un género del entretenimiento en que resaltan algunas experiencias humanas a la vez que personajes femeninos toman el "manto" del heroísmo. Pinterest.
Las magical girls conforman un género del entretenimiento en que resaltan algunas experiencias humanas a la vez que personajes femeninos toman el "manto" del heroísmo. Pinterest.

Bastaba regresar de la escuela, prender el televisor por la tarde y esperar unos segundos para reconocer la melodía de inicio, el brillo de un cetro o la aparición de una mascota que anunciaba una nueva aventura.

A mediados de los años 90, Sailor Moon llegó a la televisión mexicana y encontró un público fiel. Las transformaciones, los uniformes inspirados en el traje marinero japonés, las batallas y el carisma de cada guerrera hicieron que muchas niñas encontraran a su favorita.

No está de más decir que no pocos niños se quedaron frente a la pantalla, aunque insistieran en que sólo estaban esperando el siguiente programa.

No todo era color de rosa, al contrario: todas las magical girls, en algún momento, eran el rayo de luz en medio del más sombrío panorama. Captura de pantalla.
No todo era color de rosa, al contrario: todas las magical girls, en algún momento, eran el rayo de luz en medio del más sombrío panorama. Captura de pantalla.

Los foros de aficionados y las comunidades que aún hoy mantienen viva la conversación coinciden en varios recuerdos: la emoción de memorizar las frases de transformación, las discusiones sobre cuál era la mejor Sailor, los álbumes, los juguetes y un doblaje latino que, para millones de personas, fue la voz definitiva de esos personajes.

Más que una serie que se puso de moda, Sailor Moon se convirtió en la puerta de entrada al anime para una generación completa de espectadores hispanohablantes.

Poco antes de los 2000 apareció otra protagonista muy distinta. Sakura Kinomoto no luchaba contra generales interplanetarios ni lideraba un ejército de heroínas. Su misión era recuperar unas peligrosas cartas mágicas, mientras intentaba mantener el equilibrio entre la escuela, su familia y sus amistades.

Sakura Kinomoto no depende sólo de la magia, pues capturar a las cartas mágicas muchas veces la lleva a arriesgarse en escenas de acción donde pone en práctica su agilidad. Captura de pantalla.
Sakura Kinomoto no depende sólo de la magia, pues capturar a las cartas mágicas muchas veces la lleva a arriesgarse en escenas de acción donde pone en práctica su agilidad. Captura de pantalla.

Con Sakura Cardcaptor, el género volvió a mirar hacia la vida cotidiana sin abandonar la aventura: montañas de tarea escolar, platos que lavar y almuerzos caseros llenaron de color las pantallas al mismo tiempo que hacían sentir más familiar a la protoagonista.

Esta serie mostró que las magical girls podían crecer junto con su audiencia, pues sus personajes tenían relaciones más profundas y la magia dejaba de ser una simple herramienta para derrotar enemigos: cada carta capturada implicaba comprender un sentimiento, asumir una responsabilidad o fortalecer un vínculo con quienes rodeaban a Sakura.

Quizá por eso ambas series conservan un lugar privilegiado en la memoria colectiva. Una enseñó que la fuerza también podía encontrarse en la amistad y la otra recordó que los retos de crecer no obligan a perder el optimismo.

Con sólo 11 años, la misión de Sakura es una carga muy grande para la estudiante de primaria, pero en el camino aprende a no dejarse hundir por un momento difícil. Pinterest.
Con sólo 11 años, la misión de Sakura es una carga muy grande para la estudiante de primaria, pero en el camino aprende a no dejarse hundir por un momento difícil. Pinterest.

Ambas llegaron dobladas al español, se transmitieron una y otra vez por televisión abierta y se hicieron parte de la infancia de miles de mexicanos que, décadas después, aún reconocen sus canciones con un par de acordes.

Mientras tanto, el género avanzó en Japón con nuevas generaciones de heroínas, sólo que su influencia comenzó a sentirse mucho más allá del anime.

Producciones occidentales como Star vs. Las Fuerzas del Mal o Miraculous: las aventuras de Lady Bug retomaron varios de sus elementos icónicos con gran éxito: adolescentes que aparentan vidas normales, objetos de transformación, criaturas fantásticas y el desafío constante de equilibrar la escuela con la responsabilidad de salvar el día.

"Miraculous" es una producción francesa que reúne todos los elementos de las magical girls: la heroína, el objeto, la mascota y el interés amoroso. Pinterest.
"Miraculous" es una producción francesa que reúne todos los elementos de las magical girls: la heroína, el objeto, la mascota y el interés amoroso. Pinterest.

Quizá esa sea la mayor prueba del legado de las magical girls. Lo que comenzó en los años 60 como una fantasía para niñas japonesas terminó convirtiéndose en un lenguaje que cruzó océanos, generaciones y culturas.

En México bastaba una pantalla de televisión para comprobarlo. Detrás de cada broche, cada báculo y cada secuencia de transformación había mucho más que un truco de animación: estaba la posibilidad de imaginar que cualquier estudiante, por más común que pareciera, podía cambiar el mundo antes de volver a casa a hacer la tarea.

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