La CDMX conserva curiosas huellas de su pasado, a veces más antiguas que cualquier convento o pirámide. El Valle de México fue el hogar de animales prehistóricos, por eso en medio de la moderna ciudad se encontró un perezoso gigante.

Este recuerda la ocasión en que un enorme mamífero apareció cuando se creaba la actual colonia Estrella.

Fotografía de la vértebra de un milodonte, exhibido en el Museo del Mamut “Tepeyo” en la colonia Guadalupe Tepeyac.  Imagen: Sócrates Vera.
Fotografía de la vértebra de un milodonte, exhibido en el Museo del Mamut “Tepeyo” en la colonia Guadalupe Tepeyac.  Imagen: Sócrates Vera.

Encontraron fósiles enormes en la GAM

Ya existían rumores del descubrimiento de restos fósiles en la antigua Hacienda de Aragón, desde la construcción de la planta ensambladora de Ford en La Villa que se instaló en la Calzada de Guadalupe en 1932, pero fue hasta que se realizó el hallazgo del “perezoso gigante” de la vecina colonia Estrella que se confirmaron los dichos.

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El Fraccionamiento Estrella se trazó y construyó en los terrenos de lo que fue la Hacienda de Aragón, hoy delimitada por la Calzada de Guadalupe al poniente y por la avenida de Ferrocarril Hidalgo al oriente, por la calle de Malintzin al norte y la avenida Victoria al sur. Su corazón es el parque María Teresa, mejor conocido como el “parque de los cocodrilos” y su columna vertebral es la avenida de las Joyas.

El Parque María Teresa fue construido como un atractivo más para los compradores de lotes e inaugurado en 1933. Además del área de juegos y el cuarto de extracción de agua que alimentaba al fraccionamiento, había un chapoteadero, que luego se convirtió en fuente, decorado por los pelícanos y los cocodrilos de ladrillo y concreto. Foto: Fernando Pérez Costales. 1959. Cortesía: Sócrates Vera.
El Parque María Teresa fue construido como un atractivo más para los compradores de lotes e inaugurado en 1933. Además del área de juegos y el cuarto de extracción de agua que alimentaba al fraccionamiento, había un chapoteadero, que luego se convirtió en fuente, decorado por los pelícanos y los cocodrilos de ladrillo y concreto. Foto: Fernando Pérez Costales. 1959. Cortesía: Sócrates Vera.

De acuerdo con el cronista de la colonia, Sócrates Vera, “el perezoso gigante” fue hallado el miércoles 7 de junio de 1933 y nos comenta que en un inicio se creyó que se trataba de un Megaterio, sin embargo, poco tiempo después se descubrió que era en realidad un Milodonte.

“El terreno de la colonia Estrella de la Alcaldía Gustavo A. Madero, donde apareció nuestro perezoso gigante, formaba parte de un espacio entre las aguas del lago de la cuenca de la Ciudad de México, y las zonas secas de los terrenos más altos, a los pies de la Sierra de Guadalupe. Se estima que entonces era un área anegada, pantanosa, en donde algunos animales pudieron haber quedado atrapados o ser víctimas de sus depredadores”, señaló Vera.

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⁠De acuerdo con nuestro entrevistado, en esa época las especies que rondaban al norte del Valle de México todavía tenían ambientes adecuados para más que sólo sobrevivir: podían alcanzar dimensiones enormes.

Señala que había agua en abundancia y en las riberas del lago era más fácil que crecieran las plantas y animales que formaban parte de la cadena alimenticia.

El cronista comenta que en la época en que se encontró este espécimen, según las notas científicas de quién lo halló, se habló de un gravígrado gigante que fue clasificado en ese momento como Mylodon Harlani Owen.

Ilustración comparativa entre el tamaño de un humano y un milodonte. Imagen: Facebook Palaeos.
Ilustración comparativa entre el tamaño de un humano y un milodonte. Imagen: Facebook Palaeos.

Se trata de un animal de gran tamaño, peludo, con grandes garras, parecido a un perezoso actual, pero de dimensiones muy superiores: alrededor tres metros del hocico a la cola.

“Trabajadores que cavaron una zanja para drenaje lo descubrieron en 1933; más tarde Federico K.G. Müllerried, del Instituto de Biología, fue comisionado para realizar la excavación oficial de inspección y rescate. La pieza principal, que es la pelvis, se encuentra en el actual Museo de Geología de la colonia Santa María la Ribera”, indica nuestro entrevistado.

Toma de la pelvis del milodonte encontrado en la Colonia Estrella y exhibida en el Museo de Geología de la UNAM. Imagen: Sócrates Vera.
Toma de la pelvis del milodonte encontrado en la Colonia Estrella y exhibida en el Museo de Geología de la UNAM. Imagen: Sócrates Vera.

Un hallazgo que pocos recuerdan

A nuestra pregunta sobre la existencia de una placa o establecimiento que lleve el nombre del “perezoso gigante” o Milodonte para recordar este evento, Sócrates Vera nos comenta que no existe ninguna referencia, pero que piensa seriamente en colocar una placa:

“Nada lleva su nombre. Es una historia que apenas se encuentra en difusión y que no todo mundo sabe. Sin embargo, considero en un futuro cercano colocar placas que recuerdan los sucesos importantes acaecidos en nuestra colonia”.

Para Vera, “la relevancia del hallazgo es la curiosidad de enterarse que en el lugar donde vivimos, que ahora se encuentra lleno de casas y de ‘civilización’, en otros tiempos existió un mundo de animales salvajes que eran cazados por depredadores como los prehistóricos leones americanos -como el que se entiende atacó al Milodonte, dadas las marcas encontradas en los huesos”.

Fotografía de un ejemplar juvenil hembra de León Americano encontrado en Ferrocarril Hidalgo en la colonia Guadalupe Tepeyac. Museo del Mamut Tepeyo. Imagen: Sócrates Vera.
Fotografía de un ejemplar juvenil hembra de León Americano encontrado en Ferrocarril Hidalgo en la colonia Guadalupe Tepeyac. Museo del Mamut Tepeyo. Imagen: Sócrates Vera.

“Es importante entender el pasado de nuestro espacio, conocer su historia; eso nos vincula y nos da sentido de pertenencia, además de que nos permite tener aprecio por nuestro espacio, quererlo y procurarlo”, menciona Vera.

En este sentido, la página de Facebook “Palaeos” comparte una ficha sobre esta formidable criatura: fue un perezoso terrestre que habitó América del Norte y América Central durante el Pleistoceno (entre los últimos 1.8 millones de años y 10 mil años). Sus restos fósiles se han recuperado a lo largo del sur de Canadá, Estados Unidos, México, Panamá y Guatemala.

El Milodón era un perezoso robusto que medía alrededor de 3 metros y se han estimado ejemplares de casi dos toneladas. Estudios en este taxón sugieren que tenía preferencia por habitar en zonas abiertas, vivía en pequeños grupos y llevaba una dieta herbívora mixta conformada en su mayoría por pastos.

Foto de la pelvis del milodonte encontrada en la Colonia Estrella y exhibida en el Museo de Geología de la UNAM. Imagen: Sócrates Vera.
Foto de la pelvis del milodonte encontrada en la Colonia Estrella y exhibida en el Museo de Geología de la UNAM. Imagen: Sócrates Vera.

Al igual que otros perezosos terrestres, presentaba osteodermos, huesos pequeños en forma de placas que crecen dentro de la epidermis. Éstos no emergían ni formaban una armadura como en el caso de sus primos los armadillos, se tiene la hipótesis de que podrían haber funcionado como un reservorio de calcio más que como defensa para el animal.

El cronista nos condujo al lugar aproximado del hallazgo, que en su momento fue establecido a 300 metros al oriente de la calzada de Guadalupe. Esto es en la zona cercana a la popular fuente de los cocodrilos.

“Según Paulo César Silva, paleontólogo y administrador del Mamut Tepeyo, la muerte del Milodonte pudo ser por ataque de depredadores, ya que encontraron marcas en los huesos. La cabeza del animal no fue encontrada en la zona de la excavación lo que refuerza la idea de que pudo ser llevada a otro lugar, posiblemente por los leones americanos prehistóricos que también rondaban este espacio y cuyos esqueletos han sido encontrados en la colonia Guadalupe Tepeyac, vecina de la colonia Estrella”.

Antes de despedirnos, nuestro entrevistado comenta como dato curioso que el año del hallazgo en 1933 coincide con el año en que se construyó la “Quinta Estrella”, una bella casa de 1933 que fue sorteada por “EL UNIVERSAL” para sus suscriptores y que permanece intacta hasta ahora.

Placa de “La Quinta Estrella”, en la calle de Diamante, donada por “El Universal” a un suscriptor premiado en 1933. Foto: Sócrates Vera.
Placa de “La Quinta Estrella”, en la calle de Diamante, donada por “El Universal” a un suscriptor premiado en 1933. Foto: Sócrates Vera.
  • Fuente:
  • Entrevista con el Cronista Sócrates Vera Pérez. Ingeniero en Cibernética por la Universidad La Salle. Cronista de la Colonia Estrella.
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