Trump, América Latina y México: la batalla por su credibilidad global
Leer a Trump es complicado, pero no imposible. A veces, efectivamente, sus virajes son dramáticos. Un día ataca a cierto mandatario y al siguiente se reúne con él y lo halaga públicamente. Un día elimina el respaldo militar y de inteligencia a Ucrania; otro día lo restablece. Un día amenaza con invadir y tomar Groenlandia por la fuerza; al otro abandona el tema y cambia la conversación. Un día amenaza con borrar a Irán del mapa y al siguiente anuncia un cese al fuego que se extiende indefinidamente. Hay quienes concluyen entonces que Trump “siempre se echa para atrás” (o TACO por sus siglas en inglés). Sin embargo, desde su gestión previa, ese presidente también ha cumplido múltiples amenazas y ha mostrado despliegues de fuerza considerables. Eso incluyó el abandono de acuerdos como el pacto nuclear con Irán, los ataques contra Assad o el asesinato de Soleimani, el hombre más cercano al Ayatola Khamenei. Más recientemente, por supuesto, la designación de cárteles como organizaciones terroristas y los subsecuentes ataques en nuestro hemisferio, la extracción de Maduro o la guerra contra Irán son ejemplos de lo que señalo. No obstante, y pese a las múltiples señales confusas, existen algunas claves que permiten leerlo como un riesgo relativamente calculable. En esa lectura vale la pena identificar no solo aquello que mueve lo bilateral en nuestra relación, sino un panorama más amplio. Algunas notas al respecto:
1. Trump enfrenta continuamente un dilema entre sus doctrinas de “America First” y sus ideas de “Make America Great Again” o “Peace Through Strength”. Es el dilema entre el aislacionismo —mantener a su país alejado de despliegues militares y guerras percibidas como lejanas, ajenas, costosas e interminables— y, al mismo tiempo, las demostraciones de fuerza y el envío de mensajes de poder a múltiples actores. Imaginemos dos voces hablándole permanentemente al oído. Una le dice que debe mostrar su fuerza, determinación y capacidad de cumplimiento. La otra le dice que debe limitar sus operaciones, no caer en la trampa, que no debe perder el control de esos despliegues y que tiene que poder replegarse cuando él lo decida.
2. El resultado usual de ese dilema, al menos hasta antes de la actual guerra en Medio Oriente, consistía en ataques muy contundentes, pero acotados en el tiempo. Las represalias contra Assad por el uso de armas químicas, el asesinato de Soleimani o los ataques contra instalaciones nucleares iraníes en 2025 son ejemplos de ese tipo de despliegues. Este mismo año, la captura de Maduro le sirve también para demostrar el uso de la fuerza aplicada quirúrgicamente y para forzar a quienes quedan a cargo del país a cooperar bajo los términos impuestos por Washington, pero al mismo tiempo, le permite plantear lo de Venezuela como una operación de “America First”, altamente redituable y muy distinta a las “guerras eternas” que tanto ha criticado.
3. En ese contexto, la seguridad fronteriza —lo que incluye migración, narcotráfico, especialmente fentanilo, así como mantenimiento de la ley, el orden y el control de las puertas del país— constituye la principal prioridad de seguridad percibida tanto por Trump como por buena parte de su electorado. El concepto de seguridad fronteriza hoy se expande y abarca a todo el hemisferio occidental, así como la necesidad de que sea Estados Unidos, y no otras potencias, quien mantenga el control de lo que sucede en esta esfera ya no solo de influencia, sino de seguridad.
4. Pero para Trump, lo más relevante no es únicamente el resultado concreto de sus despliegues, sino los mensajes de poder que envía a múltiples audiencias, mismas que rebasan por mucho la política doméstica estadounidense.
5. Tenemos que entender y asumir que Trump tiene decenas de frentes abiertos. Que el contexto global actual incluye una enorme erosión del orden multilateral basado en reglas y leyes internacionales, y que, en ese entorno, Trump necesita constantemente que sus amenazas y su palabra sean percibidas como creíbles.
6. Todo esto, además de un Trump que se autopercibe mucho más empoderado y prácticamente sin contrapesos internos o externos, es lo que ocasiona que los mensajes de poder estén siendo mucho más frecuentes en esta segunda gestión que en la primera.
7. De este modo, lo de Venezuela es acerca de Venezuela, pero no solo acerca de Venezuela. Lo de Irán es acerca de Irán, pero no solo acerca de Irán. Y lo relativo al combate al crimen organizado, ahora designado como narcoterrorismo, es acerca de ese tema, pero tampoco únicamente acerca de ello. En un entorno donde los frentes abiertos son múltiples, la credibilidad de la palabra se administra mediante la adquisición constante de capacidades para respaldarla, la exhibición continua de esas capacidades y, más importante aún, la demostración de que existe determinación para utilizarlas, aun a pesar de los costos que ello implique.
8. Pero eso no significa que todo le salga bien a este presidente, ni mucho menos. Su incremento masivo de aranceles contra China para después tener que recular y buscar un cese de hostilidades comerciales es un ejemplo. O, ahora mismo, lo que parece ser un error de cálculo mayúsculo lo tiene frente a una situación en Irán plagada de opciones malas, complejas y muy distantes de lo que él hubiera deseado. Por eso, los continuos vaivenes que vemos en Trump no siempre son producto de un cálculo racional perfectamente ejecutado, sino resultado de la combinación de factores y voces que, le dicen a la vez que debe tomar sus pérdidas y recalcular, al tiempo que le advierten que no puede mostrar debilidad.
9. Las decisiones respecto a América Latina en general, y a México en particular, se insertan no como piezas aisladas, sino como componentes adicionales dentro de ese complejo rompecabezas. Un rompecabezas que sí incluye temas de seguridad fronteriza, de exhibición de control sobre las llaves de las puertas de casa y de proyección de fuerza contra los criminales, ahora designados como terroristas. Pero que, a la vez, no puede separarse del momento que Washington está viviendo. La guerra en Irán ha producido, y sigue produciendo, un enorme descontento interno en EU, mismo que podría incrementarse en la medida en que los efectos por conflicto se sigan extendiendo. Y eso ocurre en un año electoral y políticamente muy delicado para Trump. Tiene sentido entonces regresar con rapidez a los temas latinoamericanos, a la seguridad fronteriza y hemisférica, así como a asuntos como migración, seguridad y combate al narcoterrorismo, ámbitos en los que Trump es mucho mejor evaluado políticamente.
10. Pero hay todavía más que eso. Si la capacidad disuasiva de Washington ante actores terceros aumentó varios puntos tras la operación contra Maduro, ese mismo poder disuasivo se ha venido erosionando con cada día y cada semana en que se percibe que Estados Unidos ha sido incapaz de alcanzar plenamente sus metas estratégicas en Medio Oriente; que lo de Irán se ha salido de control; que las vulnerabilidades de Washington han quedado brutalmente exhibidas; y que el régimen en Teherán, y no Trump, es quien está dictando los términos de la negociación al mantener su postura desde febrero, pese al altísimo costo que Irán ha tenido que pagar en la guerra. Países como China, Rusia o Corea del Norte están tomando nota y sacando conclusiones.
11. Por ello, extraer la conversación de esa serie de temas y regresarla a América Latina –incluyendo Cuba, por ejemplo, o el combate al narcoterrorismo—coloca a Trump en una posición mucho más cómoda. Una posición que nuevamente le permite someter, bajo sus propios términos, a gobiernos mucho más vulnerables; blancos más fáciles desde donde enviar mensajes le resulta considerablemente más sencillo.
Las más recientes decisiones y acciones de Washington que implican a nuestro país tienen que leerse dentro de este contexto ampliado. Lo que está en juego para Trump es su credibilidad y su capacidad de proyectar fuerza y cumplimiento, no únicamente ante nosotros, sino ante audiencias domésticas y audiencias ubicadas en otras partes del planeta, en un momento en que precisamente esa proyección de fuerza y cumplimiento ha quedado enormemente vulnerada.
Instagram: @mauriciomesch
TW: @maurimm
Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

