Se encuentra usted aquí

26/05/2020
02:39
-A +A

A finales de marzo del presente año, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) exhortó a los empleadores a “preservar los empleos de las personas trabajadoras del hogar, garantizar que se queden en casa y pagarles el monto íntegro de su salario dados los riesgos a la salud que implica el traslado, cuidar su salud y contribuir a los gastos en caso de que se enferme”. El llamado de Conapred debe ser atendido, respetando nuestros derechos laborales, pero lastimosamente  -en muchos casos- no lo ha sido.
 
Por más de veinte años, nuestra organización Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar, A. C. (CACEH) ha actuado en defensa de estos derechos, buscando la valoración social y económica del trabajo del hogar. Sin embargo, ante las difíciles circunstancias por las que pasamos como sociedad, muchas trabajadoras del hogar se han quedado sin sueldo o sin trabajo. En muchos casos, se les pide que ya no asistan a su lugar de trabajo para proteger la salud de la familia, pero no se le dan garantías de su derecho como trabajadora. Desde que empezó la crisis de la pandemia, todos los días, en CACEH, recibimos cientos de mensajes y llamadas de compañeras trabajadoras del hogar que se han quedado sin trabajo o sin salario.
 
En ese sentido es que hemos lanzado la campaña #CuidaAQuienTeCuida junto con Alfonso Cuarón, Participant y organizaciones de la sociedad civil. En ella, a través de un video hacemos un llamado a los empleadores que hagan lo correcto y cumplan con sus obligaciones laborales. La invitación es a la sociedad a reflexionar sobre este tema y llevar a la práctica maneras más éticas, justas y legales de esta relación de trabajo entre el que ofrece un servicio laboral y el que lo contrata.  Muchas de nosotras vivimos al día, muchas de nosotras somos la base económica de nuestras familias. Al ser responsable con las trabajadoras del hogar se crea un impacto muy grande de apoyo en la sociedad.
 
Actualmente, de las 2.3 millones de personas que se dedican al trabajo del hogar, 98% no tiene un contrato, 42% percibe entre 1 o 2 salarios mínimos y tan sólo el 12% tiene alguna prestación laboral. En CACEH hemos luchado muchísimo desde hace veinte años por mejorar esta situación. Las trabajadoras del hogar nos estamos organizando para levantar la voz y hacer valer nuestros derechos, pero falta que sean superadas las inercias de la discriminación y la desigualdad que hemos padecido por décadas y que en los tiempos actuales sólo pueden considerarse obsoletas y contrarias al marco democrático de derecho.
 
Es importante pasar de una discriminación histórica del trabajo del hogar a otro momento donde se valore esta profesión como lo que es, lo que conducirá a firmar un contrato y dotar de seguridad social a la trabajadora, pero además creará una relación laboral más justa, con obligaciones para ambas partes. El beneficio será mutuo. El llamado es a los empleadores y a la sociedad en general a que sean respetados y ejercidos en la práctica estos derechos. El 2 de julio de 2019 se reformó la legislación creándose una herramienta jurídica con la cual los empleadores puedan dar de alta a las trabajadoras en el Programa de Seguridad Social. Ahora ya está muy clara la ley pero falta que los empleadores  la cumplan.
 
En el momento en que nos coloquemos en un lugar de igualdad laboral, podremos encontrar soluciones más equitativas, y juntos hacer frente a situaciones como la epidemia que estamos enfrentando. La epidemia no discrimina y sólo la solidaridad nos permitirá salir adelante a todos. Porque cuidarnos entre todos implica un sentido de responsabilidad, empatía y solidaridad a partir del cual podemos encontrar las soluciones adecuadas no sólo para enfrentar esta crisis sino para articular formas más justas, legales y equitativas en las relaciones laborales y humanas entre unos y otros. Mientras tanto, seamos responsables. #HazLoCorrecto #CuidaAQuienTeCuida.

Marcelina Bautista Bautista
Es de origen mixteco, nació en el seno de una familia campesina en Tierra Colorada Apasco, Nochixtlán, Oaxaca. Al terminar la primaria se vio obligada a dejar a su familia y el sueño de seguir sus...

Comentarios

 
 

MÁS EN OPINIÓN