Torpe e inmodesta —maldestra e intemerata— calificó el internacionalista italiano Massimo Franco, la reacción del presidente Donald Trump a la enérgica postura pacifista del Papa León XIV ante el conflicto armado que incendia al Medio Oriente. Guerra desquiciante para todas las naciones porque desarticula la economía mundial. En su análisis en el Corriere della Sera (13-04-26): “Non hanno capito il Conclave: cosa c’é dietro l’attaco de Trump a Leone XIV” (No han comprendido el Cónclave: ¿qué hay detrás del ataque de Trump a León XIV?), afirma que en la Casa Blanca hay tosquedad al valorar de las estrategias pastorales de la Santa Sede, acentuada por el temor de perder las elecciones de medio término en noviembre, en las que el voto católico será crucial.
En las presidenciales de 2024, el 54 por ciento de los católicos votaron por el republicano. En esa coyuntura electoral, los obispos estadounidenses estaban divididos en dos corrientes: “trumpianos” y “antitrumpianos”.
Estas alienaciones cambiaron radicalmente con el resultado del Cónclave de mayo 2025, que eligió por primera vez en la mileniaria historia de la Iglesia, a un pontífice norteamericano nacido en Chicago. Cerró las fisuras que se habían producido en el episcopado norteamericano durante el pontificado de Francisco, de las que el movimento MAGA sacó provecho.
Hay otros precedentes: el Papa Prevost declinó la invitación para asistir a las celebraciones del 250 aniversario de EU por su posible utilización en la campaña electoral. Este gesto, junto a la toma de distancia con las políticas antimigrantes y de guerrerismo de la administración Trump desató la agresión a León XIV, con el propósito de reactivar la polarización en el catolicismo norteamericano que tanto le favoreció en la elección pasada.
La gota que derramó el vaso fue la convocatoria del Papa a la Vigilia de Oración por la Paz el pasado 11 de abril. En su homilía, el pontífice hizo reflexiones que interpelaron a todos los poderosos de la tierra, con especial dedicatoria al hombre de la oficina oval. Los conminó a frenar el espectáculo de insensatez que cubre a la humanidad de vergüenza y muerte.
El Papa sentenció: “La guerra divide, la esperanza une. La prepotencia pisotea, el amor levanta. La idolatría ciega, el Dios vivo ilumina…” Agregó: “¡Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero! ¡Basta ya de la exhibición de la fuerza! ¡Basta ya de la guerra!”
Y aquí el llamado directo : “Queridos hermanos y hermanas, sin duda los gobernantes de las naciones tienen responsabilidades ineludibles. A ellos les gritamos: ¡deténganse! ¡Es tiempo de paz! ¡Siéntense en mesas de diálogo y de mediación, no en mesas donde se planea el rearme y deliberan acciones de muerte...!”
Exhortó a todos los hombres y mujeres del mundo: “Sin embargo, existe una responsabilidad no menos importante para todos nosotros, hombres y mujeres de tantos países diferentes: una inmensa multitud que repudia la guerra, con hechos, no solo con palabras… Formémonos y comprometámonos en primera persona, cada uno, respondiendo a su propia vocación . ¡Cada uno tiene su lugar en el mosaico de la paz!”
Esta invitación contiene fuerte potencial electoral, alinea candidatos y mueve votos. Recuérdese que Trump prometió no involucrar a su país en guerras. ¡Ahí está el quid!
Exembajador de México ante la Santa Sede.
@ lf_bravomena
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