Los resultados de PISA 2025 encienden todas las alarmas, ya que confirma un problema que México no puede seguir ignorando: nuestros niños están aprendiendo menos de lo que necesitan para enfrentar su futuro.

En matemáticas obtuvimos 388 puntos, frente a los 419 que alcanzamos en 2009. Hoy apenas 30 de cada 100 estudiantes mexicanos de 15 años alcanzan el nivel mínimo de competencia matemática, mientras que el promedio de la OCDE es de 65.

No son solo números. Detrás de ellos hay millones de jóvenes que tendrán mayores dificultades para ingresar a la universidad, conseguir empleos bien remunerados, gestionar sus finanzas o competir en una economía donde la ciencia y la tecnología son cada vez más importantes.

En 2009, los alumnos de primaria contaban en cada grado educativo con un Libro de Texto Gratuito dedicado específicamente a Matemáticas. El de sexto tenía, por ejemplo, 191 páginas. Había orden, secuencia, ejercicios y práctica: operaciones, fracciones, porcentajes, geometría, medición y resolución de problemas.

Con la Nueva Escuela Mexicana, hoy esos libros ya no existen, ya que las matemáticas prácticamente desaparecieron y las pocas que hay fueron dispersadas entre distintos materiales. En los actuales libros de sexto grado, solo hay 27 páginas con contenidos matemáticos: 21 en el libro denominado “Nuestros Saberes” y 6 en el libro “Múltiples Lenguajes”. Así como lo lees, decidieron desaparecer el 86% de las matemáticas.

Y aquí está el problema de fondo: las matemáticas necesitan método, secuencia y práctica. Para aprender matemáticas hay que hacer matemáticas.

Un niño necesita aprender a multiplicar, dividir, trabajar con fracciones, calcular porcentajes, resolver problemas, equivocarse y volver a intentarlo. La educación sirve para formar seres humanos críticos.

También necesitamos recuperar algo que este régimen debilitó: la evaluación. Lo que no se mide difícilmente puede corregirse. Evaluar significa saber dónde estamos, detectar rezagos y tomar decisiones con evidencia.

La respuesta institucional no puede ser descalificar la prueba PISA. Podremos discutir su metodología y alcances, pero ningún debate puede servir como pretexto para ignorar los resultados.

Por eso planteo una exigencia concreta: que la Secretaría de Educación Pública vuelva a entregar, de forma inmediata, un libro de texto gratuito de matemáticas para cada grado de primaria.

México necesita libros modernos, gratuitos, con secuencia pedagógica, ejercicios suficientes y herramientas para alumnos y maestros. Y hay que hacerlo ya. Nuestros niños no pueden esperar otra reforma educativa, ni otro sexenio.

Por ello, es importante que -en el marco del análisis del segundo informe de gobierno- comparezca ante el pleno de la Cámara de Diputados, el titular de la Secretaría de Educación Pública, a fin de explicar los malos resultados de México en PISA 2025 y dé a conocer las acciones, metas y estrategias que implementará para revertir esta situación. Los resultados conocidos recientemente ameritan su presencia ante la representación nacional, a efecto de sostener un diálogo abierto con todas las fuerzas políticas sobre el rumbo de la educación en nuestro país.

La educación no mejora escondiendo los malos resultados. Mejora reconociendo los errores y corrigiéndolos. México no puede resignarse a que sus niños aprendan menos. Devolvámosles las matemáticas y las herramientas para encarar el futuro con las habilidades que les permitan competir en mejores circunstancias.

Diputada Federal

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