Encíclica, dice el Diccionario de la lengua, es una carta solemne que dirige el Papa a todos los obispos y fieles del orbe católico. Se trata de un comunicado o un mensaje para fijar una postura clara, rotunda, vertical. Su objetivo principal es orientar e imponerse sobre temas de fe, doctrina, o acerca de problemáticas sociales de relevancia para la iglesia y la humanidad. La más reciente versa sobre la inteligencia artificial, se denomina MAGNIFICA HUMANITAS, está fechada en Roma el 15 de mayo pasado, y va firmada, “Junto a San Pedro”, por León XIV.

De este lado del mundo, el sumo pontífice de la 4T elaboró su propia encíclica (“REFLEXIÓN FINAL 2026”, le puso) que trata sobre otro tema relevante: la locura política de Donald Trump y sus acechanzas contra México. Firmada por su santidad Andrés Manuel López Obrador junto a él mismo en “Quinta La Chingada, Palenque, Chiapas”, el pasado 3 de junio, se trata de un texto profundamente incorrecto e impertinente desde varias perspectivas políticas y diplomáticas. Abordo algunas aristas:

1.- El silencio. En primer lugar, rompe con una regla no escrita del sistema político mexicano que le vio nacer, y que ciertamente es muy sana porque refrena las tentaciones dictatoriales de usufructuar el poder más allá del poder que le tocó ejercer a un político determinado: el silencio de los expresidentes ante asuntos que le conciernen exclusivamente a su sucesor (a) es un hábito de civilidad política de la mayor relevancia.

2.- El mansplaining de AMLO contra la Presidenta (adaptado al español como machoexplicación o condescendencia machista) fue muy ofensivo. Recordemos que este acto de prepotencia, machismo y misoginia ocurre cuando un hombre explica algo a una mujer de forma paternalista o condescendiente, asumiendo injustificadamente y de forma arrogante e insolente que ella lo ignora, especialmente cuando esa mujer es experta en el tema.

La Presidenta de la República no necesita que un señoro le venga a decir con tufos machistas cómo hacer las cosas, cómo domar a Trump, cómo contenerlo, y mucho menos un personaje que desde el poder, en agosto de 2022, juró desconocer lo que es el patriarcado, el pacto patriarcal, e irrespetó las movilizaciones feministas desde el inicio de su mandato. Claudia Sheinbaum ha dado suficientes muestras de que ha logrado someter las tentaciones más brutales de Trump a partir de la serenidad y la cabeza fría, de la buena diplomacia y la política eficiente, aunque recientemente haya hilado un discurso encendido con una retórica más pejista basada en la demonización de lo ajeno para evadir las pifias propias o de gobierno, lo cual es absolutamente estéril porque no resuelve nada.

3.- La crítica mordaz y áspera al gobierno actual. Camuflado en una supuesta crítica a Trump (al que exonera de todos los males de hoy), lo que hizo el expresidente en su texto es afirmar que durante su gobierno todo estaba bien con Estados Unidos, a diferencia de lo que insinúa como torpezas de hoy, lo cual es absolutamente falso, como vimos en su tiempo con las crisis migrantes y la insólita detención en Gringolandia del general Salvador Cienfuegos, ni más ni menos que un exsecretario de la Defensa acusado de criminal y narco, por ejemplo. La desmemoria no le impidió hacer una larga lista de sus supuestos éxitos diplomáticos, como estos:

“Mientras fui presidente (Trump) se abstuvo de hablar mal de los mexicanos y de mencionar el muro (falso); no puso trabas a las exportaciones (falso); más aun, en una ocasión me consultó si era conveniente calificar a los narcotraficantes de terroristas; le dije que no debía cometerse ese garrafal error y al día siguiente dio a conocer que había tomado en cuenta mi opinión y que no firmaría ningún ordenamiento legal en ese sentido”.

O sea, yo gobernaba muy bien y Sheinbaum… no. Vaya encíclica traidora que además no sirvió para nada, más allá de hacer enojar al gringo. No entiendo cómo en su Palacio (en el poder) la Presidenta aguanta las tentaciones de Maximato de su mentor. Podría mandarlo de embajador a La Habana. O mejor, a España. En fin, así se llevan.

AL FONDO

Me dice gente que presume cercanía con ella que claramente le molestaron esas partes condescendientes y de crítica velada hacia ella percibidas en el documento de AMLO, más las pedradas indirectas a la Cancillería y la Secretaría de Economía (léase Juan Ramón de la Fuente, Roberto Velasco y Marcelo Ebrard), pero en la conferencia mañanera la Presidenta se mostró agradecida porque en el título del texto del expresidente se lee:

“MI APOYO SIN CONDICIONES A LA PRESIDENTA CLAUDIA SHEINBAUM PARDO Y UNA RESPETUOSA REFLEXIÓN SOBRE EL PRESIDENTE DONALD TRUMP” Mi apoyo sin condiciones mientras le exhibo que yo gobernaba mejor (eso cree) y que ella echó a perder la relación con Trump. Vaya ego y vaya camaradería. La Presidenta, en la mañanera, digo esto: “Le agradezco enormemente, de verdad, el apoyo y lo que dice de mí”. Lo que dijo ella. Se refiere a un párrafo que me pareció políticamente hipócrita: “La presidenta Sheinbaum ha sido eficiente, responsable, prudente y respetuosa. En esencia, por sus hechos y sus obras, ha resultado la mejor presidenta de México de nuestro tiempo”. Yo lo hacía mejor, pero ella es la mejor. ¿Cómo? Entonces, yo soy el infalible Papa del morenismo y ella la mejor fiel en la Tierra, la mejor obispa. Ya entendí. Agregó la Presidenta:“¿Qué quisieran los adversarios? No, pues que nos separáramos, que hubiera división al interior de nuestro movimiento, que yo dijera, “No es que fue malísimo”. Imagínense, luché con López Obrador en campaña. ¡No, pues cómo creen!”.

Yo no quisiera que se separaran, eso me da igual, es anecdótico y trivial, pero sí me gustaría que el señor controle su machismo, respete a la Presidenta, y se abstenga de meterse, porque buena parte de todo el agobio que hoy sufrimos es responsabilidad de él por su política permisiva de abrazos no balazos. Nunca va a criticar ella los yerros de él, pero sí podría por lo menos decirle, “No me ayudes ahorita, Andrés Manuel I, gracias, yo te aviso si te ocupo luego”.

Difícil la política mexicana y su arte de aguantar zapes.

O tragar sapos, es lo mismo.

jp.becerra.acosta.m@gmail.com

Twitter: @jpbecerraacosta

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