México y Francia: mucho más que socios

Juan Manuel Gómez Robledo

La pasión por la igualdad en el cuerpo social y por la probidad en el servicio público, sintetizan las políticas que hoy llevan a cabo México y Francia para reconstruir el pacto social. Tenemos mucho que aprender el uno del otro para poner al ser humano y su dignidad al centro de nuestras políticas, como nos comprometimos en París en 1948, al adoptar la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Hace 180 años firmamos el Tratado de Paz y Amistad que formalizó nuestras relaciones diplomáticas. Pero, por encima de todo, están dos pueblos unidos por una mutua fascinación que se nutre de ideales y valores universales, hermanados por un diálogo cultural que no tiene fin y una fe inquebrantable en el multilateralismo y en el derecho internacional.

Somos instrumentos de la paz. No vacilamos, en 1981, al expedir la Declaración mexicano-francesa sobre El Salvador, para evitar que los conflictos en Centroamérica quedaran presos de la rivalidad Este-Oeste y dimos así el primer paso hacia la paz en la región. Hoy, el Plan de Desarrollo Integral para Centroamérica, inciativa del presidente López Obrador, que Francia respalda, es la respuesta para combatir las causas estructurales de la desesperanza de tantos hermanos centroamericanos.

En Naciones Unidas, lanzamos la iniciativa franco-mexicana para restringir el uso del veto de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad frente a casos de atrocidades masivas, lo que pone de manifiesto la acendrada vocación humanitaria de nuestra acción internacional. Juntos estaremos en el Consejo de Seguridad en 2021-2022 para contribuir a erigir los baluartes de la paz y proponer las soluciones que dicta el derecho internacional.

En 2020, México y Francia, conscientes de la deuda inmensa que tenemos aún hacia las mujeres, acordaremos en el Foro Generación Igualdad nuevas metas e indicadores para dar, al fin, cumplimiento a la Plataforma de Acción de Beijing de 1995.

Estamos comprometidos en la Alianza por el Multilateralismo, empeñados en salvaguardar y llevar más lejos el vasto entramado de acuerdos y la arquitectura institucional que permite encontrar soluciones a temas que nos atañen a todos y que ningún país puede resolver por sí solo.

Sostenemos un intenso diálogo político que vivirá en los próximos días nuevos desarrollos con el relanzamiento del Consejo Estratégico Franco Mexicano, instrumento único que reúne al sector público, la iniciativa privada y la sociedad civil de ambos países, para reforzar la cooperación en torno a la inclusión social, la educación, la innovación y el clima.

En 2019, la diplomacia mexicana integró a sus tareas la promoción económica y turística, a fin de apoyar a las entidades federativas y empresas en la atracción de inversión extranjera y la creación de empleos. La relación económica y comercial debe ser más ambiciosa, pese a los avances de los últimos años que hicieron de México el segundo socio comercial de Francia en América Latina. Los flujos turísticos han crecido también y tienen un gran potencial, de acuerdo al lugar que ocupan México y Francia, respectivamente, a nivel global.

Producto de una dinámica cooperación educativa y científica, Francia es el tercer destino para estudiantes universitarios mexicanos y México es el primer destino en América Latina para los universitarios franceses. La movilidad estudiantil constituye la mejor forma de proyectar hacia el futuro la fascinación mutua que caracteriza las relaciones entre México y Francia y renovar nuestra fe en los valores que nuestras dos grandes culturas nos han legado, en un perpetuo descubrir y aprender de todo cuanto concurre a la universalidad del ser humano.


Embajador de México en Francia, Miembro de la
Comisión de Derecho Internacional de la ONU.

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