CIALC UNAM

Los procesos electorales y las sucesivas ascensiones presidenciales con un espacio de pocos días de diferencia en Perú y Colombia, no pueden, ni deben observarse disociadas. Hoy más que nunca ambas naciones ofrecen una proximidad histórica, geográfica y más aún ideológica que asocian a la nueva jefa del Estado peruano, Keiko Fujimori (Lima 1975) con el candidato electo colombiano, Abelardo de la Espriella (Bogotá 1978). Perú y Colombia, comparten también una frontera de poco más mil seiscientos kilómetros.

El pasado martes 28 de julio, Fujimori de 51 años se convirtió en la nueva titular del Ejecutivo peruano y su historia política nos remite al gobierno de su padre, Alberto Fujimori, quien gobernó de 1990 al año 2000. En lo que va de este siglo XXI, Perú, tiene una singularidad política respecto del resto de los países latinoamericanos, es el país que más presidentas y presidentes ha tenido del 2000 al 2026.

En ese sentido se sugiere revisar estas coyunturas desde el prisma de lo que acontece en América Latina, quizá a partir del período que los científicos sociales han decidido en llamar la “Guerra Fría Latinoamericana”. Algunos estiman que comenzó con más virulencia desde 1948. Perú protagonizó desde ese momento diversos gobiernos militares como el de Manuel Antonio Odría (1948-1956) y unos años después el de Juan Velasco Alvarado (1968-1975). Éste último con atisbos sociales que lo llevaron, incluso, a aproximarse a Cuba. Como un escenario más de Guerra Fría, Perú, en la década de 1980, experimentó el primer gobierno aprista de su historia: el de Alán García.

La pregunta obligada sería ¿Se puede observar la llegada al poder de Keiko Fujimori, sin tomar en cuenta el gobierno de su padre y al impacto internacional que produjeron los acontecimientos peruanos ante mencionados? ¿Se puede ver a este gobierno peruano, en 2026, disociándolo de la candidatura presidencial del premio Nobel de literatura, Mario Vargas Llosa, quien contendió en las elecciones de 1990 precisamente contra Alberto Fujimori? A contra reloj con la historia, cuando menos considerar esos elementos nos podrían dan la pauta para comprender el origen de la actual presidenta del Perú y tener alguna perspectiva sobre las políticas neoliberales que probablemente se agudicen en su futuro gobierno.

Keiko Fujomori, participa en la derechización de América Latina y su proximidad ideológica y geográfica con Daniel Noboa y Abelardo De la Espriella, pero también con Rodrigo Paz, y con José Antonio Kast, son evidentes.

No sabemos aún cuál será la respuesta de los bloques progresistas ante el nuevo tablero geopolítico latinoamericano. La única certeza es que un análisis desde la Historia del Tiempo Presente, ayudaría a complementar lo que cuando menos podría ampliar, conforme a sus antecedentes, el actual gobierno peruano.

El regreso del fujimorismo, marca un antecedente de la probable cerrada competencia en la elección brasileña del próximo 4 de octubre. Sin embargo, Lula, sigue liderando encuestas. Seguramente la tensión ideológica entre progresismo versus derechización, llegará al límite. Por lo pronto hace unos días, Javier Milei, se apersonó en el lanzamiento de la campaña del hijo de Bolsonaro, y descalificó al gobierno de Lula.

Milei, también estuvo en Perú, el pasado 28 de julio. Keiko Fujimori, agradeció su presencia y además lo felicitó por el doctorado Honoris Causa que la Universidad San Martín de Porres, le otorgó al presidente argentino. Un gesto diplomático que no puede pasar desapercibido en el actual contexto vigente.

Comentarios