Apenas la semana pasada la Dra. Claudia Sheinbaum anunció su participación en la IV Cumbre progresista celebrada en Barcelona el 17 y 18 de abril, y a la que asistieron también los jefes de estado latinoamericanos: Lula Da Silva, Gustavo Petro, Yamandú Orsi y el ex presidente de Chile, Gabriel Boric, todos invitados por Pedro Sánchez. En alguna medida esta reunión responde a la implantación de gobiernos derechistas en América Latina. No dejaron de conocerse las embestidas de la derecha española, en la voz de Isabel Díaz Ayuso y Santiago Abascal.

Lo cierto es que, sin duda, esta reunión de jefas y jefes de Estado también sirve como escenario de la XXX Cumbre Iberoamericana que se celebrará en Madrid, el 4 y 5 de noviembre de este 2026. Recordemos la primera y segunda edición de esta “Conferencia” en Guadalajara 1991 y Madrid 1992. Esta última en el marco del quinto centenario del descubrimiento de América.

Las noticias que llegan de este acontecimiento son llamativas. El espléndido recibimiento de los mexicanos residentes en España a la Presidenta de México. Las reuniones bilaterales de México con España, Brasil, Colombia y Uruguay. La invitación de Sheinbaum a Pedro Sánchez para realizar una visita de Estado. La alusión a la defensa del pueblo cubano en el discurso de la Presidenta y desde luego el anuncio de una próxima cumbre con sede en México.

Sin duda el escenario no puede ser más propicio para reconocer la mención al “exilio” en el discurso de Sheinbaum. Sobre ello afirmó “Vengo cubierta con el legado del general Lázaro Cárdenas, que cuando el mundo cerraba puertas a los republicanos españoles, abrió las de México para recibir a quienes huían del dolor y de la guerra. Vengo de un país que abrazó al exilio y convirtió a la solidaridad en acción”. Ciertamente México recibió alrededor de unos veinte mil españoles que huían del franquismo en la década de 1940 y a oleadas de latinoamericanos en diferentes etapas del siglo XX. Recordemos la llegada de brasileños, bolivianos, argentinos, chilenos, uruguayos y paraguayos en las décadas de 1960 y 1970.

El diálogo enmarcado en un tema tan específico y al mismo tiempo tan relevante como lo es el exilio permite visualizarlo en víspera de la próxima Cumbre en Madrid. Sale a flote el constructo de un concepto: qué es el exilio iberoamericano. Circuito histórico y cultural del que ahora se guarda una memoria que abraza la idea de Iberoamérica. Desplazamientos de ida y regreso y de adaptación a nuevos escenarios aunque ciertamente comunes. Ello implicó la acuñación del termino “transtierro” en palabras del intelectual español José Gaos.

Iberoamérica forma parte de la intensa agenda presidencial mexicana y es muy importante que el exilio se integre a su narrativa. Elemento que se asocia a la memoria de una comunidad iberoamericana marcada por golpes de Estado, dictaduras, movimientos sociales y desapariciones que violentan los Derechos Humanos.

Sin duda, la Cumbre progresista celebrada en Barcelona, constituye un punto de encuentro para los desafíos que aun falta enfrentar en lo que reste de este intenso 2026. Dos de los países presentes asisten a elecciones presidenciales. Colombia que tiene como candidato progresista a Iván Cepeda y Brasil con Lula que busca su reelección.

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