En poco menos de tres semanas la agenda hispano mexicana se convirtió en una noticia muy activa como pocas veces ha sucedido quizá desde 1977, cuando se regularizaron las relaciones diplomáticas y se celebró una visita recíproca de los entonces presidentes Adolfo Suárez y José López Portillo. Desde 1945, México había concedido reconocimiento a un gobierno que derivó de la II República Española y se mantuvo una Embajada hasta el 18 de marzo de 1977.

Las relaciones con España son un asunto de primer orden en México por una serie de lazos históricos y culturales que unen los destinos de ambos países. El pasado 18 de abril la presidenta Claudia Sheinbaum asistió en Barcelona a la Cumbre Progresista. Con su presencia y discurso reveló el papel de México como receptor de exilios en diferentes etapas de la historia. Tan sólo una semana después el canciller de España, José Manuel Albares, visitó México en un viaje relámpago de 24 horas y tuvo una agenda sumamente interesante. Entre sus principales actividades destacan las siguientes. Mantuvo reuniones de trabajo con la presidenta Sheinbaum. También participó en un homenaje al General Lázaro Cárdenas por su ayuda al exilio español y ofreció una conferencia en la UNAM. A estas actividades se suma la reunión con su homólogo mexicano, el canciller Roberto Velasco.

El diario “El País” resumió la agenda cultural conjunta entre cancilleres: “Velasco ha trazado la hoja de ruta entre los dos países. En primer lugar, la cooperación cultural, con el lanzamiento de nuevos proyectos sobre la literata mexicana del siglo de Oro, Sor Juana Inés de la Cruz, la actual situación de los pueblos indígenas de América o el exilio republicano en México”.

En las breves visitas de Sheinbaum en España y de Albares en México, se tocó el tema del exilio. Para complementar la presidenta de la comunidad autónoma de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, inició una gira en México que estaba proyectada para diez días, pero ayer fue recortada y se redujo a la mitad. Díaz Ayuso en México ofreció un discurso opuesto a los postulados básicos del “nacionalismo” de la Revolución Mexicana. Retórica que forma parte del ADN del Estado mexicano desde 1920. El tema histórico cultural sobre el cual se centrifugó buena parte del relato de Díaz Ayuso abordó temas polémicos. Uno de ellos el papel de la “Malinche” (que toca a la participación de la mujer en la historia de México). También se refirió a los pueblos indígenas. Y sobre el exilio republicano español ni siquiera hay registro de mención. La tensión no fue menor cuando insistió en mencionar México con “J”.

Sobre el papel de la mujer en la historia de México, el gobierno de la doctora Claudia Sheinbaum ha dedicado homenajes y reconocimientos a Benita Galeana, a Josefa Ortiz y el pasado 21 de marzo en ocasión del natalicio de Benito Juárez se enalteció el papel de Margarita Maza.

En el ideario del nacionalismo que surge de la Revolución en México, el indigenismo ha sido un elemento muy activo y su papel en las artes plásticas (el muralismo), la literatura y la música nacionalista, por citar algunos ejemplos, no se puede entender sin la redención del pasado prehispánico. Sobre esto último baste recordar la obra de Silvestre Revueltas o el “Huapango” de José Pablo Moncayo, presentado por primera vez en Bellas Artes bajo la dirección de Carlos Chávez.

Albares dejó una invitación a la doctora Sheimbaum para su participación en la XXX Cumbre de Jefes de Estado Iberoamericanos que se celebrará en Madrid los próximos 4 y 5 de noviembre. Sin saber aún el desenlace, la “Cumbre” de Madrid podría ser una extraordinaria ocasión para abordar el papel de los desplazamientos humanos por motivos políticos en la historia regional y se discuta el concepto “exilio iberoamericano”. Un enriquecedor diálogo que se generó, se genera y se seguirá produciendo entre latinoamericanos en España y españoles en América Latina y El Caribe, especialmente en momentos de crisis políticas.

CIALC UNAM

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