Rebasados y acorralados. Como ‘nuevo’ régimen, el de López Obrador y Sheinbaum está viviendo horas extras. El intento de abortar el ciclo escolar, a su vez abortado por la indignación ciudadana -más todo lo que hay detrás- muestran a un régimen rebasado. Y, para poner otro ejemplo, las evidencias de fusión de poderes criminales con poderes políticos del régimen, y la impunidad que les brinda la presidenta a los indiciados en Estados Unidos, muestran a un régimen acorralado por varios flancos: los cárteles del narco y del huachicol, su impunidad —nacional e internacionalmente— percibida con origen en Palenque, y la presión del sistema de justicia estadounidense con el magnavoz amenazante de Trump.

Agotamiento. Pero el régimen envejeció antes que el affaire educativo. El proceso se volcó, vertiginoso, con la liquidación de los avances democráticos y de los frenos y contrapesos impuestos al poder absoluto a partir de la década de 1990 y hasta 2018. El ‘antes’ de López Obrador, considerado por él y sus seguidores, el ‘viejo’ régimen, va en sentido contrario al concepto del Ancien Régime con el que “la Revolución Francesa bautizó lo que abolía”, resumió Tocqueville. Y lo primero que abolió la madre de las revoluciones fue precisamente el poder absoluto, que AMLO restauró aquí hasta convertir el suyo en el verdadero viejo régimen, en espera de su remoción por los ciudadanos libres, o a la vista de su rápido agotamiento, como ya es fácil de observar.

Paréntesis: la suerte de Mario Delgado. La historia no se agota en el ‘oso’ del secretario de Educación, aunque hizo todo para encabezarlo. Y ello podría ser la excusa para precipitar su salida del gabinete. Porque no sería tanto por el ‘oso’, sino por la necesidad de anticiparse a los eventuales, nuevos requerimientos de la Fiscalía de Estados Unidos para captura y extradición de funcionarios mexicanos involucrados con los cárteles, como tanto se insiste. (Y tanto se persiste en incluir al secretario en esa eventualidad). ¿Dónde esconderlos tan eficientemente como al gobernador de Sinaloa? Este puede ser el siguiente tema de estrés del régimen y su acorralamiento por todos los demonios desatados en estos años.

La estrategia era del régimen. Pero el ‘oso’ del sector educativo tiene más antecedentes El despropósito de vaciar las calles de la capital, como último recurso ante los retrasos y el incumplimiento de la promesa de modernizar vialidades y transporte público, a fin de prepararla para recibir a los visitantes al Mundial, lo inició la jefa de Gobierno de la CDMX con su llamado a los capitalinos a permanecer casa en esos días. Y, así, en el mismo sentido, el sorpresivo, inconsulto anuncio del jueves pareció la aportación de la SEP a esa causa, sacando de circulación a niños, adolescentes, profesores y padres y madres de familia. Esa era una estrategia del régimen, no del secretario.

Resistencia. El secretario, sí, dirigió esa estrategia sólo que lo hizo como si pudiera disponer de la vida, el tiempo, la organización familiar y laboral de esa millonada de personas, como dispuso de las clientelas pasivas, subvencionadas del régimen para llenar calles, plazas y casillas en las campañas de AMLO y Sheinbaum. ¿El desenlace? El viejo régimen rebasado por la resistencia ciudadana.

Temores. Cunden los temores de otro ‘oso’, internacional, si, como parece, la viabilidad de un Mundial exitoso dependía de acortar el ciclo escolar, que ya no se dio, y que los capitalinos se queden en casa, algo, digamos, dudoso.

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