La ‘Declaración de Los Mochis’. Bien por la caída de más y más capos importantes, como el de anteayer. Pero se trata de una estrategia ‘incremental’, diría el estratega argentino Mario Riorda, cuyos resultados, así sean brillantes, no alcanzan a desvanecer el mito labrado con esmero y reafirmado por los escándalos de estos años, que describe al actual régimen mexicano controlado por los cárteles. Así hizo Trump que se percibieran los gobiernos de López Obrador y Sheinbaum en el mundo y entre los electores estadounidenses. Así hizo embarnecer entre éstos los prejuicios antimexicanos. Y así aparece ahora fertilizado el terreno para empezar a enjuiciar a piezas importantes del poder político en México, en los tribunales de Estados Unidos, como desplegó Los Ángeles Times la nota de la ya célebre ‘Declaración de Los Mochis’ del embajador de Estados Unidos Ronald Johnson.
¿Última llamada? No hay que pasar por alto que, si esos personajes son consignados allá por su involucramiento con los cárteles, a su vez calificados como terroristas, los agentes estadounidenses gozarían del beneficio de la extraterritorialidad previsto en sus leyes para proceder contra aquéllos en cualquier país donde pretendieran ponerse a salvo. De manera que de Los Mochis a Los Ángeles podría estar resonando aquí algo así como una última llamada a Palacio Nacional al pasar de sus vistosas acciones ‘incrementales’ de la cacería de piezas mayores del mundo del hampa, a la captura de piezas mayores del crimen incrustadas en el poder político del actual régimen. Quizás todavía haya tiempo para adelantarse al anunciado ‘plan anticorrupción’ en México, en preparación en Estados Unidos. Ojo: la renuencia de AMLO a capturar al Mayo Zambada, hizo que vinieran por él.
De Chihuahua a Sinaloa. Por mucho menos que las palabras del embajador Johnson, de efecto retardado, después de ser dichas en local cerrado, la prensa mexicana de la década de 1980 ejerció un marcaje que terminó con la incipiente carrera diplomática del actor John Gavin, cercano al entonces presidente y también actor Ronald Reagan. La diferencia con los espacios independientes de los medios mexicanos de hoy radicaría en que lo mismo se observa y se critica al embajador extranjero que al gobierno doméstico y sus exponentes, algo excepcional hace 40 años.
¿Sí o no? No ha faltado quien perciba que el mensaje de Los Mochis fue acelerado en respuesta a la sobreexplotación electorera que hizo la presidenta Sheinbaum de la presencia de agentes de la CIA en un operativo de fuerzas estatales contra un laboratorio en Chihuahua, gobernado por el PAN. O quien sostenga, en consecuencia, que las palabras de Johnson hiciesen replegarse a la presidenta de su representación de Juana de Arco por la presencia de dos o cuatro agentes extranjeros muertos en una barranca de Chihuahua, cuando en su gestión se han visibilizado estos personajes en buena parte del territorio nacional. Lo cierto es que en la mañanera de ayer la Presidenta ya dijo textualmente que su reacción no era contra Estados Unidos.
Vacíos. La reacción sorprendida de la Presidenta: genuina, actuada o sobreactuada en el affaire de la CIA en Chihuahua y la extraña actitud de la Presidenta en al affaire ‘Mencho’ en Jalisco, casos cruzados por la presencia estadounidense y del ejército mexicano, dejan percibir hondos vacíos de información sobre acuerdos o desacuerdos, hacia dentro y hacia fuera, sobre el combate a los cárteles lidereado por Estados Unidos en nuestra región.
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