Si nada extraño sucede —los fierros no tienen palabra— el neerlandés tetracampeón del mundo habrá ganado este domingo las desafiantes 24 Horas de Nürburgring, un clásico de las carreras de resistencia (siendo apenas el segundo piloto F1 en lograrlo desde Niki Lauda), y claro está, totalmente fuera del ámbito del Gran Circo.

Y es que Max no está contento con el actual curso que ha tomado la Fórmula 1, en donde la nueva reglamentación —corregida previo al más reciente Gran Premio de Miami— otorga mayor relevancia a la motorización eléctrica.

Apenas en febrero, el de Red Bull se quejó airadamente de los nuevos monoplazas afirmando que parecían “Fórmula E con esteroides”, o de plano Mario Kart.

No fue el único que alzó la voz: Alonso, Hamilton, Sergio Checo Pérez, Charles Leclerc y hasta el mismo Lando Norris, vigente campeón de Fórmula 1, también objetaron el reglamento.

Aunado a lo anterior hay que decir que Max no tiene en estos momentos un auto ganador en F1 con Red Bull, teniendo ahora a la marca Ford como motorista.

Si bien Verstappen elogió en Miami las mejoras al coche y logró ubicarse en la primera fila de parrilla de salida, posición que perdió en la arrancada por un error, marginándolo incluso de un posible podio, el neerlandés necesita victorias y ánimo de competencia para vivir.

Estos elementos los ha encontrado en los autos GT3 de competencia, categoría en donde la “ciencia” del automovilismo vuelve a ser aceleración a fondo y destreza detrás de volante.

En Nürburgring, Max ha encontrado el lugar ideal para respirar competencia pura de nuevo, enfrentar el Infierno Verde de más de 25 kilómetros después de tres frustrantes meses de F1 es una bocanada de aire fresco.

¿Berrinche? Podría ser (la naturaleza del neerlandés es así), pero cuando uno de tus mayores activos tiene que mirar a otro lado, tienes que preocuparte.

¿Max no debería quejarse de la F1 y sólo resignarse a correr? Me parece que no, y me extraña sobremanera que un expiloto como el colombiano Juan Pablo Montoya pida que a Verstappen se le sancione hasta con ocho puntos en la súper licencia por hablar mal de la categoría. ¿Vamos a convertir a la FIA y a la F1 en la FIFA? ¡No, por favor!

Que Max Verstappen corra en otra categoría en su “tiempo libre” de Fórmula 1 claro que es un riesgo. Ya lo vimos con el polaco Robert Kubica cuando previo a la temporada 2011 probando en rallies resultó con 42 huesos rotos y una mano casi destrozada, privándolo de una ascendente carrera en la máxima categoría.

¿Desafiante al status quo de Fórmula 1? Por su puesto, Verstappen no sólo corre en otro serial buscando retos, si no que lo hace a bordo de un auto Mercedes (¿presagiando cambio de casa?), cuando su auto en la máxima categoría es un Ford. Un palmo de narices.

Max Verstappen ha demostrado que es es un animal de competencia que siempre irá a donde se sienta desafiado, y eso es algo que siempre será un deleite de ver para los aficionados al deporte motor.

¿Qué vas a hacer F1?

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