El interés de México al centro

Jesús Seade

Afortunadamente estaba sentado cuando leí el artículo de Carlos Loret de Mola en EL UNIVERSAL titulado Lo que México negoció en lo oscurito con Trump. Aun así, casi me caigo de la silla.

La prensa en general ha sido muy amable conmigo desde que inicié como negociador del T-MEC en julio de 2018 (y desde abril de 2019 negociador comercial para Norteamérica). Pero desde hace unas seis semanas se ha desatado una clara campaña siempre minoritaria (la prensa en su conjunto sigue siendo muy correcta) pero muy dedicada, tratando de endilgarme el apelativo que menos puedo aceptar: entreguista.

Desde que me tocó incorporarme a este proceso, cuando estábamos en transición, y esto lo refiero sin ser indiscreto, ya que fue ampliamente comentado en su momento, tuve el reto y oportunidad de lograr varios elementos mayores de rescate de la soberanía nacional en la negociación del T-MEC, como la creación de todo un capítulo en el tratado dedicado a la soberanía del Estado en materia energética, concepto central en nuestra Constitución.

Nunca como ahora (cuando el T-MEC se ratifique) se ha consagrado por igual esta legislación (por Tratado) en EU y Canadá. México lo decía, pero ahora ellos lo dirán. O quizá, más importante, la eliminación que exigí y que logramos, de todo un apartado que se había ya concedido y cerrado, que le daba a los inversionistas extranjeros amplios derechos de llevar al Estado mexicano a litigio arbitral privado en cualquier diferendo.

De la misma forma, el problema de los aranceles especiales a acero y aluminio, que tras un año de movimiento nulo, resolvimos para nuestro país. Lo anterior, sin aceptar a cambio ningún condicionante a nuestras exportaciones, resultado muy difícil de negociar que ninguna dosis de entreguismo en nuestras venas hubiera hecho posible.

Sin embargo, una serie modesta pero incómoda de artículos recientes, pretenden ensuciarme. Bajo el concepto: artículos de “expertos” comerciales (casta que, sin las comillas, han sido mis compañeros de trinchera, que respeto enormemente), formulando la insidiosa pregunta “¿qué estará cediendo Seade?”. Entrevistas en prensa con dichos personajes y artículos de periodistas estrella como Carlos Loret, con quien varias veces he tenido el gusto de entrevistarme, pero que de pronto habla de “... frenar al subsecretario Jesús Seade, quien estaba a punto de aceptar lo inaceptable”.

Lo anterior, a colación del poderoso comunicado que sacara el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), diciendo correctamente que México jamás aceptará ciertas medidas que EU está empujando, que nos restarían competitividad, o bien serían contrarias a la soberanía o ambas. Lo que Loret no sabía, como le hubiera quedado claro si se hubiera tomado la molestia de consultarme antes de escribir un artículo tan malintencionado, o bien si hubiera consultado a Carlos Salazar u otros empresarios tras ese valioso comunicado, fue que ese escrito, lejos de significar una supuesta presión sobre mí, fue producto de una petición que les hice a ellos.

Solicité al CCE hacer público el apoyo que clara y fuertemente me habían expresado: A nuestro rechazo a esas propuestas inaceptables a que hacen referencia; y con ello, manifestar su apoyo continuo a la posición firme y honorable que el gobierno a través de mi persona ha estado tomando en todo aspecto en esta negociación a lo largo del año, posición firme y honorable que ciertamente es nuestro único idioma en estos difíciles momentos de posible cierre de esta negociación.

Por cierto, ¿y la negociación, cómo va? Esta ha sido como un largo embarazo, va avanzando, aunque con dolores frecuentes y hasta vómitos. El parto siempre será lo más difícil, pero confío que vamos a salir bien de él, con un resultado final que, si llegamos a puerto, será muy bueno para México. Como ya he dicho, el TLCAN nunca contó con un sistema efectivo de solución de controversias, cosa que el T-MEC actual no logró superar, lo cual le resta valor al tratado al quedar los diferendos en manos de soluciones informales y relación de fuerzas. Esto quedará ahora 100% reparado, para todo tema y sector bajo el tratado.

También, la protección muy alta que se acordó para biomedicinas, que afectaría a genéricos y que siempre describí como el lado del T-MEC menos atractivo para México, sin que pueda yo ser ahora más preciso, se va a moderar en forma drástica. Y los inspectores transnacionales que tanto se han empujado, no los habrá. Si EU deja de insistir en el par de ideas inaceptables de que habla el comunicado de ayer del CCE, pronto podemos tener tratado, y un muy buen tratado.

Subsecretario para América del Norte

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