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¿Qué implica el Decreto de ‘Tiempos oficiales’ en Radio y TV que anunció el Presidente?

En las siguientes horas, el Decreto debe de aparecer, para comentarios públicos, en la página de la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria. Ahí tendremos más detalles de lo que se plantea
03/04/2020
14:20
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El año pasado, en el mes de noviembre, la agrupación gremial que reúne a los concesionarios de radio y TV del país plantearon al Presidente de la República revisar los pagos que la radiodifusión hacía por tener y usar espectro radioeléctrico. Digamos, los pagos que hace por usar el “aire” por donde pasan todas las frecuencias de radio y TV.

Y es que los concesionarios de radiodifusión hacen dos pagos al Estado por operar estaciones de radio y TV: un primer y gran pago es en efectivo, que se paga por adelantado a la Tesorería de la Federación. Un segundo pago es en especie y son los tiempos con los que, de manera gratuita, varios entes gubernamentales hacen campañas de promoción institucional. Ningún país del mundo cobra tanto a sus estaciones de radio y TV. Menos en una época en la que para transmitir audio o video ya no se necesita contar con una concesión del gobierno, pues Internet revolucionó al sector y derrumbó fronteras geográficas.

La intención del C. Presidente es buena, pues efectivamente reducir en un porcentaje estos tiempos sí le ayuda a la radio y a la TV a ser más competitivas en las zonas fronterizas donde hay competencia directa con las estaciones de Estados Unidos y de Guatemala. Esto, porque habría menos spots oficiales y más contenido programático. Es una buena noticia para las audiencias de la radio y TV mexicanas.

Sin embargo, el Presidente también dio a entender que, al reducirse estos tiempos oficiales, los concesionarios tendrían más tiempo para comercializar. Digamos que alguien le dijo que se cambiaba un spot de gobierno por el spot de un anunciante pagado. Esto no es correcto.

La Ley de Telecomunicaciones señala en su Artículo 237 que la radio y la TV tienen un porcentaje máximo de comercialización, ciertos minutos al día, pues. La TV aproximadamente tiene 10 minutos por hora y la radio 20 minutos. Pero la misma Ley es clarísima y señala que para contabilizar el tope de publicidad no se deben de calcular “las transmisiones correspondientes a los tiempos de Estado, boletines (oficiales) y otros tiempos a disposición del Poder Ejecutivo”. Así que, desaparecer una parte de estos tiempos oficiales no hace que la radiodifusión pueda comercializar más. Puede comercializar hasta el tope que a hoy ya tiene. Nada más.

Es una buena noticia la que ha dado el Presidente para las audiencias de la radio y TV mexicanas, dado que tendrán un poco menos de propaganda oficial. Y digo un poco menos, pues entiendo estamos hablando de apenas 30 segundos por hora. Pero la radio y la TV no ganan espacio alguno para hacer comercialización adicional. Esos minutos que van a quedar “desocupados” se tienen que llenar con programación. No con comercialización de ningún tipo.

En las siguientes horas, el Decreto debe de aparecer, para comentarios públicos, en la página de la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria. Ahí tendremos más detalles de lo que se plantea. Me parece que las únicas ganadoras de este Decreto serán, entonces, las audiencias, en la medida en que haya menos interrupciones oficiales y más contenido programático.

Pero, dada la coyuntura del país, el servicio público de radio y TV sí requiere de un análisis serio de medidas oficiales para darle viabilidad. Cientos de estaciones de radio están a punto de desaparecer y miles de empleos están en riesgo. Ojalá el anuncio de hoy sea el inicio para repensar las condiciones de operación y sobrecarga regulatoria de la radiodifusión mexicana, una industria cultural de la mayor importancia, más en momentos como los que estamos viviendo, en donde es la parte vertebral de la comunicación en el país.

 

Javier Tejado Donde / Exprés
Javier Tejado Dondé, es abogado por el ITAM; maestro en Relaciones Internacionales por la Universidad de Fletcher School y, maestro en Derecho por la Universidad de Yale. Ha sido colaborador de las...