Con el notable desempeño de la selección nacional de fútbol, que ha dado a nuestro país, tan necesitado de buenas noticias, momentos de disfrute en el ámbito deportivo que por su trascendencia impactan lo social, de repente surgen noticias que nos hacen mirar hacia atrás, hacia una realidad nacional que duele y dista muchísimo de la euforia futbolera.

El golpe de realidad lo ha dado la confirmación del asesinato de la periodista Roxana Berenice Guzmán Ramírez, directora del medio digital Pulso Informativo del Sureste, a quien criminales sustrajeron con lujo de violencia de su domicilio en Nanchital, Veracruz, incluso siendo grabada y difundida la manera como rompieron a fuerza de marro puerta y ventana de su hogar para llevársela.

Hoy sabemos que los delincuentes, apoyados por policías municipales de Ixhuatlán del Sureste, secuestraron a la periodista y la ejecutaron, e intentaron disolver su cuerpo en tambos con combustibles. De esos tambos fueron recuperados restos óseos que llevaron a la identificación.

Roxana Berenice es una víctima más en un México que lleva a cuestas los agravios y la incursión del crimen organizado en la vida pública, en una situación que ha llegado a regiones enteras a vivir bajo el asedio constante y ostentación de poder de los grupos delincuenciales.

Pero también debe ser motivo para esforzarnos todas y todos, desde cada una de nuestras trincheras, para hacer prevalecer la justicia, la legalidad, y cerrar la puerta a toda intromisión de quienes actúan fuera de la ley y dañando la paz y nuestra sociedad.

Porque frente al júbilo y la euforia mundialista, el golpe de realidad es gigantesco con cada agresión, cada crimen que nos enluta.

Es entonces cuando del “¿Y si sí?” que nos ha llegado a ilusionar, pasamos a un indignado “¡Ya Basta!” Que debe fijarse en la conciencia de todas las personas que queremos que nuestro país sea uno donde todas vivamos seguras y nuestras familias puedan desarrollarse en una nación libre de violencia y, por lo tanto, sin miedo.

La Fiscalía de Veracruz ha informado la detención de al menos ocho personas como probables responsables del feminicidio, cuatro de las cuales se desempeñaban como policías municipales, y esperamos que se actúe con todo el peso de la ley, sin tibiezas, aunque ya nada le devolverá la existencia a Roxana Berenice.

¿Hasta cuándo, hasta quién, hasta dónde, tenemos que llegar para que en nuestro país ya no ocurran estos actos de barbarie, para que podamos vivir y convivir todas y todos con tranquilidad? A cualquier respuesta, hay que agregar la voluntad de todas las personas en nuestra nación, para instaurar de una buena vez y para siempre la cultura del respeto y la paz.

Sobre todo, por principio, la vigencia del Estado de Derecho, no solo como narrativa política sino como motivo y realidad social. Que sea principio que regule y guíe los actos de todas las personas.

Como sociedad, no podemos estancarnos en la violencia que todo lo destruye, desde los principios personales hasta la conciencia social, pasando por instituciones y cultura democrática. Por eso es relevante no dejar pasar ninguna transgresión a los principios que nos dan paz y certeza.

Fundados en esa voluntad, podremos construir una sociedad con futuro, con pleno respeto a las leyes y a la dignidad humana. Desde luego que no se trata solo de declaraciones ni de discursos, sino de acciones y decisiones. Y esto va para todos los credos, colores y posturas.

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