Yo no sé si en estos momentos todavía quedan personas que se nieguen a vincular su línea móvil con su CURP. Algunos, que se sienten parte de la rebelión libertaria de la tiranía cuatrotera creen que, al resistirse, demostrarán que el registro de líneas telefónicas fue un fracaso.

Siguen sin darse cuenta de que, como un polín de madera, lo que resiste también fortalece y que, como pasó con el uso del cinturón de seguridad (muchos hasta se ampararon), ahora es muy difícil ver que alguien se niegue a usarlo.

Primero generan resistencia, después discusiones familiares, memes y teorías sobre el fin de las libertades, hasta que finalmente se incorporan a la rutina cotidiana. La costumbre suele ganar batallas que los argumentos no consiguen resolver.

Por eso el registro avanza y las líneas de celular con terminación 2 que no realizaron su vinculación al 15 de septiembre, fueron suspendidas. Como ya se sabe, una vez que realicen el proceso de registro ante su compañía telefónica, el servicio se reactiva de manera inmediata. El calendario de vinculación continúa de manera escalonada y el próximo 30 de septiembre corresponde a las líneas con terminación 3.

El registro avanza a regañadientes, pero lo mejor es que, derivado de esta decisión, se han decantado otros efectos favorables para la ciudadanía. La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) ya pidió a las telefónicas que sus contratos contengan todo lo relativo a la vinculación de las líneas. Para aquellos que apostaban por la cancelación del registro, son malas noticias porque parece que llegó para quedarse.

Esto implica explicar cómo funciona el procedimiento, qué información necesita entregar el consumidor y cuáles son los canales autorizados para realizarlo. Entre los datos considerados aparecen el nombre completo, la CURP y una identificación oficial.

El asunto también alcanza a los procedimientos para vincular y desvincular líneas, que deben realizarse sin costo para el usuario final. Además, los contratos tienen que explicar qué ocurre cuando una persona no completa el registro dentro de los plazos establecidos y cuáles son las restricciones aplicables al servicio.

Con esto, la Profeco busca evitar abusos, asegurar que las operadoras informen adecuadamente a sus clientes sin condicionamientos extra y proteger los derechos de los usuarios ante los nuevos requerimientos de control e identificación en el sector móvil.

Pero quizá uno de los efectos menos comentados está ocurriendo en las cárceles, un territorio donde la telefonía móvil dejó de ser una herramienta de comunicación para convertirse en parte de la operación criminal.

Antes, todos los delincuentes que seguían con sus mañas tenían chips liberados y podían emplearlos para malandrear desde la cárcel y, en algunos casos, participaban en actividades como extorsiones. El registro introduce un costo y una dificultad adicional para quienes utilizan líneas móviles con fines delictivos.

Diversos medios señalan que el acceso a tarjetas SIM sin registro se ha complicado y que, en algunos centros penitenciarios, el precio para conseguir una línea funcional puede alcanzar entre 2,000 y 15,000 pesos semanales. Las tarjetas SIM ya no son útiles porque necesitan registro. Muchos internos en los centros penitenciarios usan teléfonos celulares para publicar videos en redes sociales y extorsionar desde las cárceles.

Y si bien existen alternativas digitales y métodos muy temporales que pueden utilizarse para mantener comunicaciones sin cumplir con el registro, el cambio modifica los incentivos económicos del mercado ilegal. Si conseguir una línea funcional requiere más dinero, más intermediarios y más riesgos, el negocio criminal enfrenta una barrera adicional.

Esa es la parte menos espectacular para TikTok, pero más interesante para quienes observamos la tecnología y los negocios. Una regulación puede modificar un mercado sin necesidad de desaparecerlo.

Mientras unos usuarios discuten si entregar la CURP representa el fin de la privacidad, otros simplemente quieren que su teléfono vuelva a funcionar antes de perder la racha de Duolingo. Y en algún lugar del país, alguien probablemente sigue preguntando en un grupo de WhatsApp cómo evitar el registro. La diferencia es que ahora esa búsqueda podría salir bastante más cara.

*Columnista y comentarista

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