En la tasa nacional anual por 100 mil habitantes*, pasamos de tener 8.15% homicidios dolosos en el 2007; a 23.59% en el 2011, con Felipe Calderón; y 29.27% en el 2018, la cifra más alta que se ha registrado, en el último año del sexenio de Enrique Peña Nieto. En estos últimos siete años, la tasa de homicidio no mostró una caída atípica, sino una tendencia sostenida, año con año, de disminución constante y consistente hasta llegar a una tasa en el 2025 de 15.04% homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes.

A mi entender, este primer logro en la disminución del homicidio está relacionado con cuatro factores principales: como pieza clave la creación de la Guardia Nacional y su despliegue en todo el territorio nacional; el giro desde el 2018, en la estrategia de seguridad pública por parte del gobierno Federal, su continuidad en el actual sexenio y los resultados alcanzados; la injerencia de EU en la lucha contra los cárteles mexicanos, que ha tenido un impacto determinante en el comportamiento de los grupos delictivos en México; y, más recientemente, la descomposición de las dos grandes organizaciones criminales del narcotráfico en nuestro país: el Cartel de Sinaloa y el CJNG.

El despliegue de la GN es un sistema de organización, planificación, conducción y de mando, que se extiende en toda la zona terrestre del país, de cara a alcanzar un objetivo táctico concreto: prevenir la comisión de delitos, proteger a las personas y sus bienes y mantener el orden público y la paz social, entre otros. Para poderlo alcanzar, con toda la complejidad que implica, la GN requiere tener una coordinación permanente de todos los esfuerzos de su personal y, sobre todo, de todas sus inteligencias y capacidades operativas.

El despliegue contempla: 8 Coordinaciones Territoriales; 32 Coordinaciones Estatales; 53 Coordinaciones de Unidad de nivel Batallón; 551 Coordinaciones de Compañía y la creación de Unidades Circunstanciales que estime necesarias. Además, 266 Coordinaciones Regionales sirven de base para su despliegue; 36 municipios son de atención prioritaria y, en el 2024, creó el Mando Especial en Acapulco que incluye dos Coordinaciones de Unidad y 19 Coordinaciones de Compañía. Como se advierte, es un amplio despliegue que cubre todo el territorio nacional, con énfasis en ciudades y municipios de especial interés.

Adicionalmente a la cobertura territorial, seis aspectos son esenciales para entender porque su despliegue ha sido un factor clave en la disminución del homicidio doloso: su doctrina policial, sus mandos, su estado de fuerza, su infraestructura, la capacitación de su personal y las acciones operativas que lleva a cabo.

Respecto de sus mandos basta señalar que, en el 2024, su entonces Comandante y sus 32 Coordinadores Estatales tenían el grado jerárquico de General (de División, de Brigada o Brigadier), casi todos con más de 35 años de antigüedad en el servicio público, un dato que subrayo como más que relevante porque garantiza conocimientos estratégicos y táctico operativos para el diseño de inteligencia preventiva del delito, experiencia acumulada, capacidad en el ejercicio del mando y competencia en la gestión del recurso humano.

Su estado de fuerza pasó de 37 mil 235 elementos que tenía la ex Policía Federal en 2018; a 121 mil 247 de la GN en el 2025, la mayor parte, 100 mil 911 integrantes, en funciones operativas; y, 15 mil 26 desplegados en órganos especializados. Más aún, al cierre de 2024, contaba con 825 unidades de infraestructura en funcionamiento en todo el territorio nacional, entre centros de mando, coordinaciones estatales, compañías, coordinaciones de batallón, estaciones, subestaciones, destacamentos, unidades habitacionales y cuarteles. Su estado de fuerza, capacitación e infraestructura le permiten realizar, diariamente en todo el territorio nacional: patrullajes constantes de vigilancia preventiva en vehículos de 7 elementos, todos y todas con arma corta y larga; acciones de reacción; tareas de inteligencia preventiva e investigación del delito; y actividades de proximidad social, seguridad en aeropuertos y carreteras, entre otras.

Un despliegue de esta naturaleza no puede pasarse por alto al momento de explicar y entender las causas de la disminución del homicidio doloso a nivel nacional. Sin embargo, para explicar su descenso se han planteado interpretaciones que no comparto. En su lugar, me pregunto si no deberíamos simplemente aceptar lo que parece más obvio, tomando en cuenta el principio metodológico “en igualdad de condiciones la explicación más sencilla es la correcta”: el Estado mexicano y sus instituciones, en el caso SEDENA/Guardia Nacional, cumplen con su obligación de garantizar el derecho humano fundamental a la seguridad de las personas.

Miembro de Número de la Academia Mexicana de Criminología.

* Datos del SESNSP y proyecciones de población de la CONAPO. En las cifras del homicidio existen diferencias respecto del INEGI, pero ambas bases de datos muestran la misma tendencia en su descenso. Se trata de datos complementarios, con diferentes fuentes, metodologías y periodicidad, no datos que compiten entre sí en cuanto a confiabilidad.

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