México y el espejismo de la Concacaf

Gerardo Velázquez de Léon

Este tipo de clasificatorios, lo único que hacen es mostrar una altísima esperanza de medalla en los Juegos, por el paupérrimo nivel de los rivales

Ganando todos los partidos, sin realmente tener rivales, llega la Selección Mexicana de futbol a Tokio. Sólo faltaban dos equipos para completar el cuadro del torneo en los Juegos Olímpicos. Honduras y México se unen a Japón, Arabia Saudita, Argentina, Corea del Sur, Brasil, Australia, España, Costa de Marfil, Francia, Egipto, Rumania, Sudafrica, Alemania y Nueva Zelanda.

Al torneo olímpico, las selecciones pueden llevar a tres futbolistas mayores de 24 años, límite de edad que cambió por el lapso de postergación de los Juegos debido a la pandemia. Y es precisamente ahí donde iniciará esa búsqueda o —más bien— negociación para tener a los refuerzos en el equipo de Jaime Lozano. Guillermo Ochoa, Andrés Guardado y Héctor Moreno son los que han sonado en los pasillos de concentración del equipo en Guadalajara, como los que tomarán esos privilegiados lugares. Claro que la idea era llevar a Raúl Jiménez, pero es tal la incertidumbre, que no se contempla aún como una real posibilidad.

Puedes leer: "México vence a Canadá y asegura su lugar en los Juegos Olímpicos"

Este tipo de clasificatorios, lo único que hacen es mostrar una altísima esperanza de medalla en los Juegos, por el paupérrimo nivel de los rivales. Ni República Dominicana, ni Costa Rica, ni Estados Unidos, y ni mucho menos Canadá, pusieron en dificultades el pase a Tokio. Si la Concacaf tiene un nivel muy bajo en selecciones mayores, se ha demostrado que en las que tienen límite de edad, casi todas están muy por debajo de las potencias en la zona. Ver cómo se mueven en el campo futbolistas como Alexis Vega, Uriel Antuna y Sebastián Córdova, haciendo lo que les place con los rivales, es la mejor muestra. Claro que es real, pero irreal a la vez, porque —con las selecciones que les toque disputar la ronda grupal en Tokio— las cosas serán distintas.

Hace cinco años, cuando el equipo llegó a Río de Janeiro como campeón olímpico defensor y una generación muy brillante, con Hirving Lozano, César Montes, Alfonso González, Erick Gutiérrez, Rodolfo Pizarro, además de estar reforzado por Alfredo Talavera, Jorge Torres Nilo y Oribe Peralta, hizo un ridículo monumental, ganando sólo a las Islas Fiji, empatando con Alemania y perdiendo con Corea del Sur... Quedando fuera en la primera ronda. En esa ocasión, muchos aseguraron que repetirían el podio de Londres, por como fue la eliminatoria en Concacaf: simple, fácil y sin líos.

Te puede interesar: "¿Qué futbolistas han reforzado a la Selección Mexicana en Juegos Olímpicos?"

El espejismo de la Concacaf hace daño a quien no lo entienda, porque —por más dominio que exista en la zona— cuando vienen los rivales de verdad, se convierte en una pesadilla. Estados Unidos, al quedar fuera, no significa ninguna sorpresa. Honduras le ha ganado en los últimos tres Preolímpicos, así que —a estas edades— tampoco son una potencia. Fuera de Londres 2012, Río de Janeiro 2016 y Tokio 2020, no es casualidad para un equipo que no ha trabajado a fondo a sus menores, que se basa en una Liga competitiva, pero con muy poco desarrollo de defensas de calidad. Estados Unidos no fue el fiasco del Preolímpico, simplemente estuvo en su nivel.

México iniciará, a partir de hoy, una nueva pretemporada, la buena. El partido contra Honduras ya es parte de la preparación olímpica, y —además— es una final con obligación para ganar, porque en casa y ante este nivel, sería un rotundo fracaso perder contra los catrachos.

@gvlo2008 - [email protected]

Comentarios