Las dudas ante la alta efectividad de Santiago Solari en América

Gerardo Velázquez de Léon

Solari tiene altas calificaciones como entrenador hasta ahora; claro que la humillación en Liguilla por parte de Pachuca pocos la olvidan y es un punto pendiente a resolver, porque en donde trabaja es campeón o se fracasa

Santiago Solari ha dirigido 31 partidos con el América. Solamente cinco derrotas; la primera, prácticamente llegando, en aquel partido polémico contra Rayados de Monterrey donde se ocultó que varios jugadores tenían Covid-19, por parte de su entrenador, Javier Aguirre. Otra fue en el escritorio, contra Atlas, por el error en la alineación de Federico Viñas, queriendo componer lo perdido mandándolo a la tribuna para el segundo tiempo.

Otra caída, contra los primitivos hondureños de Olimpia —en la Concachampions— en el Azteca, donde el rival mostró su mejor versión de futbol cavernícola, llevando a Antonio López a estar todavía lesionado, después de una fractura en la pierna. La más dolorosa fue contra Pachuca en la Liguilla, de esas imperdonables derrotas.

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Pero Solari sabe que lleva al América en alto porcentaje de seguridad para ganar puntos; tal vez sin ser vistoso y espectacular, como le gusta al americanismo, pero nadie puede ocultar, negar o cuestionar el 73.11% de efectividad. 31 partidos, de los cuales 21 han sido victorias, cinco empates y cinco derrotas, líder en el campeonato y aún con dudas por parte de sus aficionados, porque —por más efectivo que es—, resulta poco vistoso también y eso no agrada.

Han pasado rivales de todos niveles, de abajo de la tabla, de en medio y de arriba, y se mantiene invicto. E insisto, siguen los cuestionamientos sobre el nivel de competitividad y emotividad que entrega el equipo, nada que ver con la efectividad, pero que es tan importante para este club. De esta institución han echado a Antonio Mohamed siendo campeón, a Ignacio Ambriz con alta efectividad, simplemente porque no agradaban las formas de jugar.

Tal vez, con una directiva más exigente, en antaño, que sabía lo que representa perfectamente el americanismo... Solari tiene todo el campeonato por delante para seguir con su alta efectividad, con esa férrea defensa, pero también para intentar ser más ambicioso, lo que piden a gritos los americanistas, pese al liderato. A diferencia de otros equipos “grandes”, la exigencia es total, absoluta y no se celebran las casi victorias o se sobreprotege al equipo.
 

Autocrítica y componer en un camino, que si bien es exitoso hasta ahora, podría ser avalado por todos si fuera más agresivo, más explosivo y lo que siempre le ha gustado a sus seguidores: Humillar a quienes tienen enfrente cada jornada. Así debe ser el más querido y el más odiado equipo de México, no solamente ganar puntos basándose con su ultra mega efectivo sistema defensivo. Debe trascender, dar de qué hablar cada jornada.

Solari tiene altas calificaciones como entrenador hasta ahora; claro que la humillación en Liguilla por parte de Pachuca pocos la olvidan y es un punto pendiente a resolver, porque en donde trabaja es campeón o se fracasa, así que tiene dos torneos para hacerlo: La Concahampions y la Liga MX. Cualquier resultado contrario hará ver a su alta efectividad como una mera anécdota.

@gvlo2008 - [email protected]

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