Sorprendiendo con tantos cambios en la alineación, exactamente ocho futbolistas que no iniciaron en el Estadio Azteca el domingo contra seguramente sabía que El Salvador era un equipo vulgar, sin nivel para incomodar al suyo.

La pobreza de nivel que hay en esta eliminatoria se acentúa con los centroamericanos. Si en El Salvador creen que ésta es su mejor versión para ir a un Mundial, están fuera de toda realidad. Lo mismo sucede con Honduras, que es un desastre y todo apunta a que será el lugar ocho de la competencia, y todo debido a su pobreza futbolística; en lo que se refiere a Panamá, cuando va a un campo de visita con rival serio, se ve raquítica como selección.

A la Copa del Mundo irán los norteamericanos, y qué bueno que sean ellos, porque las miserias que presentan los demás no son merecedoras de acudir a Qatar. Sólo gritos y sombrerazos, pero nada de futbol. Pegan y pegan, campos en pésimas condiciones, sin VAR; esta eliminatoria es la de mayor pobreza en el mundo, pero además, la más sencilla.

Después de ver lo de ayer en el Cuscatlán o lo que sucedió en el Olímpico Metropolitano de San Pedro Sula, en donde Jamaica ridiculizó a los hondureños, ya no podrán salir los reyes del lugar común a escupir aquella estupidez de que “las distancias se han acortado”. No. Lo que ha sucedido es que México y Estados Unidos ocupan el lugar en el que por su infraestructura y economía futbolística deben estar, y se ha sumado Canadá, cuya federación le ha puesto seriedad a su selección con miras al Mundial de 2026, pero con la opción de aprovechar —para el de 2022— a la buena generación de futbolistas que tienen en su plantilla.

El resto, incluido Costa Rica

, que puede pelear por el medio boleto con los panameños o los jamaicanos, navega en su realidad. Esa realidad de la que se han apartado en algunas ocasiones para ir a un Mundial y hasta llegar al quinto partido —de lo cual se ufanan, sin darse cuenta de que ese logro es más una anécdota que el inicio de un verdadero boom de su futbol a nivel mundial—. Porque no evolucionan en su futbol, en sus estadios, en sus metodologías, en sus fuerzas básicas. Porque el dinero que les llega lo pelean entre sus clubes y dirigentes. Porque así seguirán, por más que quieran hacer creer lo contrario.

Y es por eso, también, que no se entiende cómo es que la Selección Nacional se mete en problemas y le cuesta tanto llegar al nivel que se sabe puede dar. México estará en Qatar 2022 sin duda y la labor, en todo caso, de Martino será afinar a este equipo, llevarlo a la máxima expresión de su futbol, porque el verdadero reto es el Mundial y no una eliminatoria de enorme pobreza futbolística.

@gvlo2008

gerardo.velazquez@eluniversalbgwire.com.mx

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