El paupérrimo nivel de la Liga MX

Gerardo Velázquez de Léon

Está en los miedosos entrenadores y en los displicentes jugadores mejorar esto, por el bien de la industria que debe ver —desde las oficinas— con coraje y preocupación cómo se comportan

Ha sido un gran esfuerzo de casi todas las partes que componen la industria del futbol para tener actividad y hacer regresar a la Liga a los estadios, entregarle al público su diversión favorita.

Así, televisoras con derechos de transmisión pagaron a los equipos, rescataron a varios de la crisis que conlleva parar y no generar dinero en el rubro de Match Day, sin venta de boletos, esquilmos, pero remunerados por sus patrocinadores. Todo bien, menos el futbol.

Equipos dirigidos por entrenadores que no entienden nada de lo anterior, del gran sacrificio económico que están haciendo sus clubes para pagarles salarios completos; en el campo, parecen olvidar todo esto, porque han dado un miserable espectáculo.

Jugadores y entrenadores que sobrellevan el torneo, como si no pasara nada si pierden. Hay partidos que han sido un dolor para los ojos. Los que vivimos de esto los vemos por necesidad laboral, no porque te deje algo.

El tema hoy es genérico, porque eso es lo que hasta ahora sucede. No hay ambición, ni ideas para agradar al público, que está sentado frente a su televisor con la esperanza de observar un partido digno.

Que de 18 equipos vayan a una fase final 12, puede ser otro de los factores del bajo nivel de juego. Los seis que se queden fuera de la disputa por el título será porque no tienen argumentos deportivos para competir.

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Para octubre está el plan de abrir las puertas de los estadios, pese a que cada vez hay más contagiados en el futbol mexicano. Xolos no debió salir a jugar contra Cruz Azul, porque increíble los resultados de las pruebas Covid-19 se las entregaron cinco horas antes del partido.

Y en este plan de reapertura, los dueños de los equipos no contemplan que —por el pésimo espectáculo que están brindando— difícilmente venderán el 30% del boletaje, como lo tienen autorizado por el Gobierno mexicano. ¿Quién irá a un estadio a ver este deplorable espectáculo? ¿Quién se arriesgará a un contagio?

Está en los miedosos entrenadores y en los displicentes jugadores mejorar esto, por el bien de la industria que debe ver —desde las oficinas— con coraje y preocupación cómo se comportan.

Los de pantalón largo hicieron lo que debían, quienes están fallando son los actores, los directores, y esto tiene remedios. Es cuestión de voluntad y que entiendan que —de seguir así— lo más perjudicados serán prcesiamente ellos: los jugadores y entrenadores.

Para el fanático, es muy sencillo cambiarle de canal en la TV y encontrar futbol de otros lados del mundo, que —siendo el mismo deporte— hasta parece distinto.

@gvlo2008 - [email protected]
 

 

 

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