El América ya no es un club, es la nueva Real Academia de la Lengua

Gerardo Velázquez de Léon

Lo que no se puede entender es que haya soberbios, sobre todo cuando —en lugar de convertirse en enlace del club con los medios— son una especie de guaruras

El desplante de extrema arrogancia de Ana Barreda y Santiago Solari, en la rueda de prensa del sábado con el reportero Salvador Pérez del portal Goal, es la muestra palpable de que los equipos y sus departamentos de prensa ven a los medios de comunicación como enemigos, con poco profesionalismo y tacto. Como si los miembros de los departamentos de comunicación fueran  de la alta aristocracia y los periodistas el pópulo.

Salvador hizo una pregunta que no entendieron estos ilustres personajes de la lengua castellana, eruditos que no quisieron entender: “Santiago, con lo que se ha visto a lo largo del torneo, ¿Qué tanto embala tu equipo de cara a los siguientes compromisos?”. Eso fue todo para que intentaran ridiculizarlo frente a todos, compañeros, colegas y público, por las tramsisiones digitales.

“Embala”, se le ocurrió decir “embala”, algo que para Ana y Santiago es inexistente, cuando la realidad es que la palabra existe y, aunque tenga un significado distinto a lo que quiso decir Chava, todos los que veíamos la rueda de prensa entendimos perfectamente lo que quiso cuestionar.
 

Si fueran así de exquisitos en todo, realmente habría departamentos y encargados de prensa profesionales en los equipos de México. Por supuesto que hay de todo en el entorno. Buenos, malos, regulares. Pero lo que no se puede entender es que haya soberbios, sobre todo cuando —en lugar de convertirse en enlace del club con los medios de comunicación— son una especie de guaruras, o simple y sencillamente quieren salir en la fotografía, colocándose a un lado del personaje que va a dar la conferencia de prensa, para no faltar.

Pero eso no es todo, si van a ser tan exquisitos, a exigir tal profesionalismo, deberían comenzar por pulir sus procedimientos para acreditar a los partidos o eventos, así como para poder preguntar en las conferencias virtuales, que de por sí se convirtieron en un reto para todos. Me explico: a estas alturas, no es posible que un equipo profesional (que tiene todo un departamento encargado para trabajar con la prensa) no sea capaz de acreditar a un medio porque no es de la ciudad. Eso pasa mucho con clubes como Rayados. Y la otra, si se convoca a una conferencia de una institución de interés nacional, como el Guadalajara, no es para que sólo pregunten los amigos, o los de siempre, tampoco para que pidan tus opciones de preguntas antes y —con base en lo incómodas que puedan ser— te den la palabra o no. 

En fin, entre soberbia, protagonismo absurdo y falta de empatía, se sienten a veces más importantes que los futbolistas y hasta los dueños, lo que termina por ser una vergüenza para clubes de alto impacto nacional.

@gvlo2008
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