Córdova, en lo correcto; Solari, equivocado, decadente

Gerardo Velázquez de Léon

Además de buen futbol, a estos clubes “grandes” les falta trabajar con su identidad

¿En dónde quedó la identidad que debe existir en los equipos? Sobre todo cuando se trata de los clubes más representativos de la Liga MX, los grandes, los históricos. Bueno, parece que es un valor que se ha perdido y que genera una serie de acciones y declaraciones que no tienen nada que ver con la tradición que deberían defender a como dé lugar. Por eso es que es inconcebible que un elemento del Guadalajara mande un mensaje a Sebastián Córdova para tratar de convencerlo de que se vaya al equipo rojiblanco.

Eso pasó con Jesús Molina, aunque bueno, qué sabrá de identidad cuando jugó en Tigres y Rayados, y ahora es capitán de Chivas, cuando defendió la camiseta del América. Urge que, si ya de por sí han quedado mal con sus aficionados en lo deportivo al ser incapaces de tener el éxito que espera su gente, por lo menos no pierdan la identidad y que no  lance un mensaje así al rival más odiado.
 

Es como si Karim Benzema quisiera traer a Pedri del Barcelona al Real Madrid, o si Antoine Griezmann buscara convencer a Isco de dejar a los Merengues para enlistarse con el Atlético de Madrid. Esto parece más una fase más de la desesperación de las Chivas por mandar mensajes y hacer como que trabajan para reforzar un proyecto al que le invirtieron mucho y de ese dinero han visto pocos resultados.

Otro ejemplo de esto son las constantes insinuaciones para llevar a Santiago Giménez, vía algunos de los comunicadores a los que les “filtran” cosas. Pareciera que están tan desesperados que se les olvida lo que ha dado por décadas la gran identidad al Guadalajara. Porque Giménez nació en Buenos Aires, Argentina, y aunque llegó a México muy niño y es seleccionado nacional, es naturalizado, sus padres son naturalizados y eso le impediría ser un refuerzo de Chivas.

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Del otro lado, hay que decir que Santiago Solari se va a arrepentir de no darle su lugar a un canterano del América, porque un entrenador tiene el trabajo de recuperar al jugador y, en el caso de Córdova, en lugar de hacer eso, lo está llevando a una salida nada halagadora del club.

Sebastián Córdova debería irse a Tigres y estar con Miguel Herrera, quien lo va a ayudar a recuperar el nivel que alguna vez mostró, y olvidarse del América, en donde apostaron por el gran tesoro de Solari: Fidalgo, quien ni es canterano y tampoco es una maravilla que haya destrozado a las defensas de la Liga MX. En fin, además de buen futbol, a estos clubes “grandes” les falta trabajar con su identidad, regresar a los tiempos en los que le daban valor a lo que salía de sus fuerzas básicas, pero allá ellos.

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