Congruencia del Tata Martino

Gerardo Velázquez de Léon

Gerardo Martino es mucho más que la Dirección de Selecciones Nacionales. Coherente, sin precipitarse en la derrota más dolorosa de su ciclo

Gerardo Martino es mucho más que la Dirección de Selecciones Nacionales. Coherente, sin precipitarse en la derrota más dolorosa de su ciclo, contra Argentina el año pasado, ni en la victoria más rimbombante, la de ayer contra la selección de Países Bajos.

Entendió perfectamente al rival, supo cómo hacerle daño, pero ahí es donde debe entrar su máxima preocupación: la alarmante falta de capacidad para definir del futbolista mexicano. Hace un año, Lautaro Martínez tuvo tres y las anotó, con Salcedo y Araujo como defensas centrales. Ayer, en la Arena Johan Cruyff, Raúl Jiménez tuvo dos de frente al portero y falló, también Corona; es decir, es un mal generalizado por corregir.

Países Bajos se dio cuenta de que tenía que jugar un partido de futbol hasta que el árbitro le regaló un penalti a la Selección Mexicana. Frank de Boer declaró que este juego era innecesario y parece que contagió a sus futbolistas, muy lejanos a lo que realmente pueden rendir en un campo de futbol.

Martino fue criticado y maltratado por algunos entrenadores de la Liga MX, por sus sistemas de entrenamiento en el mentado microciclo, responsabilizándolo de la lesión de Guillermo Ochoa o del bajo nivel de algunos futbolistas en la pasada jornada liguera. Esos mismos que lo criticaron: Miguel Herrera, Víctor Vucetich y Ricardo Ferretti, exentrenadores de la Selección y de los que estaban en la baraja como opción, junto al Tata y otros más, después del despido justificado de Juan Carlos Osorio, deberían reconocer que en la Selección hay congruencia, no experimentos, hay talento y, sobre todo, hay guía.
 

 

Para la Dirección de Selecciones Nacionales, el aprendizaje debió ser significativo y no volver a hacer el ridículo con convocatorias negociadas, porque si Martino desea tener a ciertos futbolistas, se debe entablar la relación directa desde la Liga hasta las oficinas de la Selección, hacer entender —por medio de voluntades y capacidad ejecutiva— que la Selección Nacional debe ser el principal producto futbolístico de este país. Es fácil —desde la comodidad salarial de un entrenador en la Liga MX— criticar, pero cuando estuvieron en ese banquillo, querían eso o más de los clubes.

Termina el partido más importante de Martino con corrección, dando una muy buena imagen, pero lanzando al aire demasiadas dudas, esas que se pueden resolver con talento, dedicación y esfuerzo. Porque ayer ganaron, pero la falta de definición existió, como también el bajo nivel de algunos jugadores que —parece— ya están en sus últimas concentraciones con la Selección; caso específico de Rodolfo Pizarro y Héctor Herrera, quienes deben mostrar mucho más para seguir siendo parte de este equipo, que prepara un Mundial como nunca antes, con ilusión llena de realidad por un proceso, hasta ahora, limpio
 

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