Chivas, el equipo de las borracheras

Gerardo Velázquez de Léon

De escándalo en escándalo y sin clasificar a la Liguilla desde que fueron campeones, en el Clausura 2017, el Guadalajara se ha convertido en un burdel

La decadencia del futbolista, la incapacidad de los directivos por mantener orden y la falta de disciplina, vuelven a ser el tema principal en Chivas, institución alejada de los éxitos deportivos en los últimos años e inmersa en la inestabilidad y escándalos.

Aunque es cierto que ningún directivo debe ser nana de los futbolistas, para cuidarlos de no hacer estupideces, ante lo que ha sucedido con las Chivas en los últimos años sí tiene que señalarse la incapacidad que han tenido para hacer que sus activos entiendan la importancia de mantener el orden.

De escándalo en escándalo y sin clasificar a la Liguilla desde que fueron campeones, en el Clausura 2017, el Guadalajara se ha convertido en un burdel. Carnavales constantes por culpa de futbolistas con poca preparación y sin sentido de la responsabilidad para con la institución que les paga, sus compañeros, su familia y ellos mismos.

Para los optimistas que aseguran que ya clasificaron, recordarles que los únicos —hasta ahora en la Liguilla— son los primeros dos de la tabla, sitio donde ellos no están.

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Se trata de elementos que piensan que, por ser futbolistas, nunca les va a suceder algo grave ante los excesos con los que viven, y de directivos que por más que anuncian que trabajan bajo estrictos códigos de conducta y con reglamentos firmados por los jugadores, se convierten en la burla de los mismos, porque arman fiestas cada vez que se les pega la gana; algunas, con consecuencias graves, como la acusación que enfrenta Dieter Villalpando, por la que lo han separado del plantel.

Desde José Luis Higuera, pasando por Mariano Varela, y ahora Ricardo Peláez, ninguno de estos directivos ha logrado imponer disciplina al 100% y eso, de alguna manera, es un reflejo de la inestabilidad que no les ha permitido ni siquiera volver a clasificar a la Liguilla.

Antes de lo sucedido con Dieter Villalpando (fiesta en la que también estuvieron Alexis Peña, Javier López y José Juan Vázquez), en este mismo torneo los protagonistas del escándalo fueron Alexis Vega y Uriel Antuna, quienes postearon su borrachera en Instagram.

Otro que ha estado implicado en este tipo de cosas es Cristian Calderón. De estos últimos tres, incluso, ya vinieron disculpas públicas, aceptando sus errores.
 

 

Pero el que no parece entender y ni siquiera parece importarle es la Chofis López, cuyo nombre casi siempre aparece en la información relacionada a alborotos y fiestas, pero él se ha defendido en entrevistas diciendo puras estupideces, como acusando a sus compañeros de cosas que no vienen al caso.

En el caso de Víctor Guzmán sí hay responsabilidad más que directa para la directiva, que después de presentarlo como el gran refuerzo, tuvo que deshacer el trato con Pachuca, tras el positivo del mediocampista, y —de esa manera— quedar como los trabajadores de un club que no verificaron cierta información del activo que adquirían.

Antes, también, han tenido sus capítulos de indisciplina Alan Pulido y Hedgardo Marín, quienes chocaron sus respectivos automóviles; Josecarlos Van Rankin y Miguel Ponce en más temas de irresponsabilidad.

Y estos son casos que se han conocido; habrá algunos que han quedado ocultos de la opinión pública, porque no había una cámara cerca o porque lograron evitar que salieran a la luz.

@gvlo2008 - [email protected]

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