Es un apotegma de hace dos mil años. De observancia permanente. En todo lugar. De cumplimiento previsible. Seguro. Documentado en México. En perspectiva de volver a verse. O por haberse visto, de ser erradicado.

“El dinero es el nervio de la guerra” (nervus belli pecuniam), sentenció el gran pensador romano, Marco Tulio Cicerón en sus Filípicas, antes de la Era Cristiana.

Con dinero, Morena ha conquistado el poder. Analistas, estudiosos y periodistas, han difundido evidencias de que el ex gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, ganó el cargo con base en la economía delincuencial.

El de él es sólo un caso. Involucra a muchos de sus excolaboradores. A una cantidad desconocida de gobernadores, alcaldes, legisladores, que accedieron al poder sobre la misma base.

El ejército en esa guerra política, fueron los incontables integrantes de cárteles que hicieron cuanto les ordenaron. O les convino a los capos mayores, para facilitar el triunfo del morenista, señalado por Estados Unidos de estar vinculado al crimen organizado. Estaría a punto de ser detenido.

El teórico del belicismo, Carl Von Clausewitz, afirmó: “La guerra es la continuación de la política por otros medios”. Esa máxima, ahora, puede modificarse para adaptarla a los tiempos que corren. Para leer mejor la realidad, se puede decir:

“La política es la constante de la guerra, pero por otros medios”. Estos, prácticamente se reducen. Se ubican centralmente en el dinero. Dinero sucio. Mal habido. Ensangrentado. Si se refiere de uso político en nuestro país.

De acuerdo con San Juan, el dinero es el origen de todos los males. En la actualidad, está presente en la política. Como nunca antes. Implica todas las formas de guerra. La política hoy, se hace con incontables mecanismos. Todos, accionados por el oro (aurum).

Para hacerse de casi todo el poder político, Morena habría ajustado su actuar político-electoral especialmente a principios monetarios. Más allá de su ideología. De los programas sociales con los que reparte dádivas clientelares.

Pudo haber apelado indebida. Ilegal. Inmoralmente a las ganancias de la actividad más repudiable. Condenable. Inaceptable: el crimen en todas sus modalidades y dimensiones. Al grado se haber posibilitado la formación de un narcogobierno.

Esa, es una de las afirmaciones más crudas. Descarnadas. Brutales. Vergonzosas, hechas en su contra. Que deja en claro cómo fue posible que se hiciera del poder en tan poco tiempo. Como ningún otro partido.

Dice un informe del Departamento del Tesoro de Estados Unidos a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), del 30 de junio:

"En México, los cárteles utilizan las ganancias ilícitas de la venta de combustible en el mercado negro para realizar pagos en efectivo a campañas políticas y medios de comunicación mexicanos, con el fin de ayudar a elegir a políticos mexicanos corruptos dispuestos a colaborar con los cárteles para controlar puestos administrativos clave en el gobierno".

Si esa parte de su afirmación es demoledora. Despiadada. Devastadora, el Departamento del Tesoro la complementa con su certeza de que ese mecanismo permite al crimen organizado "las operaciones de contrabando de combustible y el acceso a contratos estatales para lavar las ganancias ilícitas de estos esquemas y otras actividades delictivas".

Derivado de esa información, Estados Unidos, a través de la OFAC, nombró y sancionó a once personas, físicas y morales, presuntamente vinculadas con una red dedicada al robo de hidrocarburos (huachicol fiscal), asociadas, a su vez, con el Cártel Jalisco Nueva Generación.

En ningún momento se liga a los sancionados y políticos o partidos en específico; sólo se plantea un modus operandi, en general. Pero el fraude. Robo. Atraco, ocurrió mayormente durante el sexenio pasado. El gobierno morenista lo prohijó. Lo consintió. En este, como en otros casos, no cabe la descarada petición de pruebas.

La práctica criminal huachicol bien podría ser la más grande, pero es apenas una parte del fenómeno. De años atrás, los gobernantes consintieron a los narcos. Pero Andrés Manuel López Obrador le dio manga ancha con su política de abrazos no balazos. Les permitió que ampliaran su catálogo delictivo. Capturaron y controlan una gran parte del territorio nacional.

Es inevitable pensar que, si compartían sus cuantiosas ganancias obtenidas por el contrabando de combustible, también lo hubieran hecho con las que derivan de sus otros crímenes, igualmente rentables. Para sostener la alianza crimen organizado-gobernantes: narcopolíticos.

Con los datos que difunde ahora Estados Unidos, inclusive, no es improbable que el mismísimo López Obrador haya ganado la elección con base en los cuantiosos recursos financieros de los cárteles. Si el gobierno de Donald Trump llega a confirmar esa posibilidad, no tendría lugar alguno dónde esconderse. Su sucesora no podría protegerlo.

Mucho de lo que pasó en torno a la conquista del poder público por parte de Morena, está por saberse. Mas lo que se sospecha, mirando al futuro, es lo verdaderamente importante. En particular, para las elecciones intermedias de 2027. Y las presidenciales de 2030.

Si los candidatos de Morena fueron impulsados en 2018 y 2024 con dinero negro. Sucio. Ilegal. Ensangrentado, del crimen organizado, eventualmente el próximo año ya no tendrá ese impulso. Potente, verdadero combustible.

Que los actores principales de la narcopolítica estén siendo investigados por el gobierno de Trump. Y que con toda seguridad llevará a varios ante los tribunales, obligará a narcos y a Morena a extremar precauciones. Si éste recibe efectivo de aquéllos, ya no será a raudales. Sabe que está en la lupa de Washington.

Eso, seguramente, se traducirá para ese partido en una menor capacidad de organización. Movilización. Propaganda. Compra de votos. Pago de encuestas. Boots. Propagandistas. Consenso. Potencial de triunfo en las urnas.

La endeble situación en la que queda el T-MEC tendrá consecuencias económicas que se reflejarán en la sociedad. Su situación podría agravarse y generar inconformidad. Descontento. Condenas. Revueltas antigobiernistas.

Los programas sociales con los que el gobierno anterior y el actual han mantenido la fidelidad electoral, podrían verse afectados muy sensiblemente por la falta de presupuesto y generar una animadversión contra Morena que no podría contener con nada.

Los candidatos que postule a todo cargo electivo, sean o no narcopolíticos; estén o no relacionados con los cárteles, recibirían un rechazo colectivo por el solo hecho de pertenecer a la organización cuyo fundador. Dueño. Dirigente: AMLO, representa el peor. El más infame fraude. Cruel desengaño de la Historia.

Tan solo con esos elementos, los márgenes de recreación en el poder que tiene Morena y que se irán rediciendo más todavía, su futuro es más que incierto.

Las mañaneras, simple verborragia, no son la solución. La gente piensa. Sabe. Se informa. No se traga lo que se dice desde esa aborrecible tribuna.

Los “periodistas” de Palacio, nefastos corifeos de la presidenta, están tan desprestigiados como ella. No le ayudan en nada con lo que digan en su favor.

Las encuestas, hechas sobre pedido, que reflejan un universo insignificante en comparación con la población y con la lista de electores, están desacreditas por las interesadas promociones que hacen de sus mejores postores.

La aprobación-consenso-expectativas de revalidación que Morena ha querido producir con esos instrumentos, se ha convertido en un proceso de concientización social sobre lo que es. Lo que hace y dice. Lo repudiable. Funesto que es.

Mas, como si Andrés Manue López Obrador, con la malévola visión que lo caracteriza hubiese previsto que esos y otros factores se volverían contra su sucesora, concentró todos los poderes. Desmanteló instituciones. Cooptó incondicionalidades. Adoctrinó a sus cómplices para mantenerse por todos los medios.

Desprovisto Morena del dinero en las cantidades que habría tenido del crimen organizado. Visibilizadas y denunciadas por Estados Unidos las vilezas a las que han apelados sus dirigentes para hacerse del poder. Urgidos de mantenerlo para evitar el derrumbe. Seguidos todos sus movimientos, previsiblemente apelará, en su desesperación, a todo. No importa qué. Lo que sea. El atraco está en su agenda.

Este, es la puesta en marcha. El empleo de los instrumentos y recursos que le permitan alcanzar su más caro objetivo de no ser echado primero como institución. Y después enjuiciados algunos de sus integrantes.

No obstante, sus abusos han propiciado cambios. Inscritos en un proceso al cual no se le puede ver un final, podrían llevar a que, en principio. Pese a todo, la ciudadanía tenga el valor de defender sus derechos electorales contra todos los impedimentos que le han puesto.

“El oro no compra la victoria ni la lealtad (…) Si un Estado depende de tropas mercenarias y compra alianza con oro, el enemigo terminará arrebatándole tanto el dinero como el territorio (…) Contratar hombres sobornables es el camino seguro a la perdición, ya que carecen de valor y de fidelidad”, son sentencias de Maquiavelo que los morenistas olvidaron y que la realidad, pronto…les hará recordar.

Línea de Fuego

Era, por sobre todas las cosas, el ansia. La esperanza. La expectativa. La casi certeza de una segunda liberación. De la Independencia de Hoy. La del Siglo XXI. Era la oportunidad de asumir conciencia plena de que, como país, Somos unidad. Concordia. Fuerza. Que podemos. Enfrentamos lo que sea. Y ganamos. La selección de futbol no triunfó. Tampoco el país. No todo lo que anhelaba. Acarició. Veía en el Campeonato. Pero ganamos un “primer tiempo”. Avanzamos. Dimos un colosal paso en dirección de una victoria contundente. Colosal. Definitiva. Permanente. Histórica. El Mundial es el inicio de un cambio. El más importante. El que, con los años, permitirá a los que vienen atrás encontrar todo su SER y recordar a la Selección. Al país. El momento como refundacionales. De un México Nuevo. Mejor. Cual piedra angular de esa anhelada libertad. Confianza. Seguridad. Que ya no será buscada en el Ángel de la Independencia, sino que, recobrada. Construida. Internalizada. Concientizada. Reafirmada en cada desafío, estará en la vida de cada ciudadano. Así, no hay nada de qué estar tristes. La “derrota” del domingo, es el mayor triunfo de los mexicanos en cientos de años. El deporte es de marcadores. La conducta ganadora de las sociedades es permanente. Es la diferencia entre SER…y NO SER… La Corte ratifica su origen tombolero y acordeonero al exonerar a la alcaldesa de Acapulco, Abelina López Rodríguez, anulando la auditoría que se le debió hacer por la no comprobación de 898 millones de pesos. ¿De a cómo fue el “cañonazo”?, se pregunta más de uno en las Redes Sociales.

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