La inconformidad contra la presidenta por la designación de candidatos a gobernadores es clara. Abierta. Pública. Declarada. Con su llamado a la serenidad, la presidenta no tiene forma, Medio. Recurso. Autoridad para acallar el descontento. Con tantas crisis, Morena sigue en la senda del desplome.
El inicio adelantado. Ilegal. Arbitrario. Abusivo. Inmoral de las campañas de los llamados eufemísticamente coordinadores de la defensa de la soberanía de Morena a distintos gobiernos estatales, que se convertirán en automático en candidatos, es una medición de fuerzas políticas. Desafío a todos los niveles.
Esta, comienza en el zenit del poder político. De inicio, se libra entre el ex presidente Andrés Manuel López Obrador y la presidenta Sheinbaum. Él sigue disponiendo muchas cosas en el país. Imponiéndoselas a su sucesora. La decisión sobre quiénes gobernarán 17 entidades después de la elección de 2027, ni remotamente es algo en lo que él no quiera o no pueda influir.
En el mejor de los casos, puede darse un acuerdo en la cúpula. Entre quien manda y quien aparenta que manda. Entre quien no reconoce que no debe interferir en los asuntos del país. Manosear un poder que ya no le pertenece. Y entre quien no es capaz de hacérselo entender. Ni de asumirlo a plenitud.
En otra parte de ese escenario, quizá Sheinbaum y quien le heredó la silla presidencial tomen el parecer de los gobernadores que van a ser relevados, pero eventualmente serán muy pocos los que consigan –o hayan conseguido con los “destapes” ya conocidos–, encaminar sucesor. A su favorito. Al que más les convenga. Al que les cuide las espaldas. Los negocios. Las raterías. Les garantice impunidad. Es lo único que les interesa.
De la presidenta de Morena, mejor ni hablar. Ariadna Montiel no puede tener ninguna participación real en las designaciones. Su triste papel se reduce. Se limita(rá) a aprobar. Elogiar. Aplaudir a AMLO y a Sheinbaum por su “acertada decisión” en cada caso.
Esa es su función como empleada. Subordinada de ellos. La reconoce. La desempeña con la mayor prestancia y eficiencia.
Anuladas todas las reglas. Canceladas todas las formas. Borrados todos los protocolos. Echados a la basura todos los rituales, que en política siempre han tenido un significado, especialmente en México, la líder hablará con los gobernadores. Le comunicará lo acordado en la cúpula. Hará lo mismo con los aspirantes que se queden sembrados. Los grupos que los apoyan…
Ahí comienzan. Ahí han empezado a agudizarse los problemas. Que, puestos en perspectiva, potencialmente explosivos. Catalizados. Magnificados por todas las ruindades que están cometiendo los morenistas huachicoleros y tomboleros al amparo de la corrupción. La mentira. La traición, podría echarlos (de una gran parte) del poder el año entrante.
Esa posibilidad, se incrementa por el descontento de los directamente afectados. Los que no lograron o alcancen su objetivo de ser coordinadores de la defensa (¿cuál?) de su partido.
La descalificación. Cuestionamientos. Impugnación –suman bastantes– de un correligionario del partido del gobierno a coordinador, –entiéndase postulación anticipada– deslegitima. Deprecia. Genera desprecio al hecho en sí mismo.
Para el caso, no valen las engañosas encuestas en las que supuestamente se basa el partido para determinar los nombramientos. Los ejercicios demoscópicos son un vulgar fraude prelectoral. Son pagados con resultados a modo. Pedidos a la carta. Arrojan los números que el cliente quiera pagar.
Las encuestas del morenismo, además, son una especie de top secret. Un secreto de Estado que nadie conoce. Al que no se está permitido que se asome nadie. La razón es simple: en el arcano se esconden la voluntad de la militancia. De sus dirigencias. Las expectativas de los que, teniendo méritos para acceder al poder vía una candidatura, son vilmente descalificados. Burlados. Estafados.
Al romper las reglas primarias de una conducta político-electoral mínimamente aceptable. Necesaria. Decente, Morena se echa en el seno un montón de coralillos. Capaces de largar con sus huestes a otros rumbos. Otras oportunidades. Jugar incluso contra la entidad que en algún momento les dio cobijo. Cargos. Beneficios.
Entonces, se da el inicio del disenso. El que Morena está generando por la arbitrariedad de sus decisiones rumbo al 2027, ha devenido ya en algunas fracturas. Susceptibles de agrandarse en el tiempo que falta para los comicios. Y convertirse en verdaderos boquetes por donde se le escapen militantes. Electores. El poder. Sus sueños de gobernar ad perpetuam.
Para la contienda en las urnas faltan muchos meses. Pero las facturas y el costo de las irregularidades. Trampas. Engaño. Jugarretas, tiene qué cubrirse al tiempo que se consuman.
Y quien indefectiblemente debe pagarlo. Por absoluta obligación, es la presidenta de la República. Claudia Sheinbaum no tiene escapatoria frente a esa deuda que, junto con Andrés Manuel López Obrador, están contrayendo con su partido.
El huachicolero de la política. El que la desnaturalizó esa nobilísima ciencia y con ello la vida toda. Todas las actividades de la Nación, cómodamente se mantendrá escondido en “La Chingada. Mientras, su sucesora tendrá que dar la cara.
Al cumplir con esta obligación, dada su investidura, la gente ya le está haciendo pagar la maldad. El daño causado al país a lo largo de ocho por los que se decían que no eran iguales a los anteriores y resultaron peores. Un fiasco.
Las mañaneras. Los amanuenses a sueldo. Los influencers ya no sólo no pesan en favor de la presidenta. No sólo no mejoran su presencia. Su imagen. Su popularidad. Cuanto dicen, se les regresen violentamente en las redes sociales. Se les revierte. Se traduce en reacciones que dan pena. Los orígenes de los disparos la vuelven a ella en objetivo único.
Más todavía. En los actos finsemaneros que Claudia Sheinbaum está llevado a cabo para informar sobre los supuestos logros de su gestión de dos años, la gente le está expresando abiertamente su repudio. Los ataques de las redes se le apersonan. Se personalizan. Hasta ahora, han sido verbales.
Como a ningún presidente en toda la Historia de México, Claudia Sheinbaum es menospreciada. Ignorada. Ofendida con los muy pocos asistentes a las reuniones a las que convoca. Con cada vez menos entrega. Aplausos. Vivas de los concurrentes en sus mítines, celosamente controlados. Con palabras ofensivas. Altisonantes. Inapropiadas.
¡Y lleva dos años en el cargo! ¡Lo que le espera para el tercer, cuarto… año de gobierno!
¿Qué expresiones se oirán y se verán contra ella conforme avance el tiempo, de aquí a las elecciones, cuyas candidaturas faltan por decidir y que suman miles?
No pocos de los cadáveres que está dejando a sus espaldas con las designaciones de candidatos a gobernadores, son capaces de levantarse en su contra. De convertirse en tiburones dispuestos a devorar al ejemplar más representativo de su propia especie.
Los líderes de sus aliados, que no avalan las designaciones en algunas entidades, son verdaderos mastines dispuestos a tomar parte en una carnicería con tal de tomar tajada.
Esos, empero, no son los elementos de más riesgo para la presidenta. En el ejercicio de sus facultades. Deberes. Necesidades, está la inapelable obligación de considerar factores de enorme poder, como el narcotráfico. Estados Unidos. Los problemas que estos entrañan.
Para tomar posición frente a una verdadera prueba de fuego. Decidir lo correcto en cada caso de la miríada de pendientes, estará irremediablemente sola. Desprotegida. Vulnerable. Atisbada. Acosada. Rodeada de babeantes bestias. Acaso impotente… para resistir la embestida.
Línea de Fuego
El poder político, sea cual fuere la forma de gobierno en que se ejerce, es enorme. Cuando el Ejecutivo tiene ascendiente. Control. Dominio sobre, y/o concentra el Legislativo y el Judicial, ese poder se torna inconmensurable. Quien lo detenta puede hacer lo que sea. Su arbitrio. Verdaderas locuras. Acciones propias del tirano. Eso lo que ha estado haciendo Donald Trump desde el inicio de su segundo mandato. Tan poderoso se siente y es que, de tiempo atrás, tiene el pleito directo con la Prensa. No la suelta. Ahora, excluye a varios medios de sus conferencias. Malo. Pero junto a esto, hay algo bueno. Digno. Decoroso. Estos, han recibido el apoyo de los demás. La lucha de poderes está en escena. Pronto se verá qué parte tiene más. Los políticos sin cobertura mediática no existen. Los mass media están fuera de su tiempo. Más allá de ellos… La presidenta Sheinbaum debe sufrir para agendar los temas de su mañanera. Para enmascarar los problemas que se le presentan por todos lados. Por eso, se da a la tarea de informar que recicla su ropa y de quitarles el trabajo y el saber a los meteorólogos, adelantándose a sus pronósticos… ¿Y los “decomisos históricos” de huachicol, que debería asumir como asuntos públicos realmente importantes del país? ¡Bien gracias! La fiscal Ernestina Godoy, se limita a tratar de quedar bien con ella, pero cayendo en el más espantoso ridículo para aplazar “el fin de su ciclo”, en el que ya se halla, como auguran varios de sus colaboradores… Estados Unidos deporta 25 mil indocumentados con base en acuerdos secretos con 35 países. México es el principal receptor, según una investigación difundida esta semana, ¿y los mexicanos no tienen derecho a saberlo por su presidenta? ¿A cambio de qué aceptó ese compromiso? ¿Por cuánto tiempo más va a durar? ¿Cuántas migrantes más comprende el acuerdo? ¿Cuánto le va a costar eso al país? ¿Qué se va a hacer con ellos?... Samuel García se ríe de las amenazas de que es investigado en relación, junto con su mujer y allegados, de delitos que podrían llevarlo a la cárcel. Lo que en realidad busca el morenismo, es “bajarlo”. Aunque no sepa de dónde… ¿Creerá Ariadna Montiel que con dar a conocer las encuestas sobre los candidatos alguien creerá una pizca de los números que presente? Ningún ejercicio de alquimia dará confianza a nadie…La prohibición del uso de celulares a estudiantes de primaria y secundaria debería abarcar especialmente a los que tienen un poco de conciencia, que son los de educación media y media superior. Serían una fuente importante de enseñanza y de ejemplo para los niños... En esta línea, el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, debe informa ¡ya!, los resultados sobre la auditoría hecha --¿se hizo? ¿se está haciendo?-- en torno al examen de la vergüenza. ¿O dejará que el tiempo cubra el atraco de 100 millones de pesos contra nuestra Máxima Casa de Estudios y con ello sepulte su prestigio?... Muestras de desprecio. Repugnancia. Agresiones cada vez más frecuentes, es lo que el Chango León seguirá cosechando en todo el país por lo que le reste de vida, según se ha visto. ¿Será por eso que ha “soltado” la especie de declararse “perseguido político” y que buscará asilo? ¿Encontrará algún país que lo recoja como se lo considera por doquier?
Exclusivas
Experiencias El Universal5 lugares imperdibles para disfrutar de un buen postre sin gastar de más
Experiencias El UniversalDónde comer platillos diferentes con nogada este septiembre con precios especiales
Experiencias El Universal5 beneficios de practicar escalada y dónde probarla con descuento en CDMX
Experiencias El Universal





