El próximo 14 de septiembre, a las 18:00 horas, el Sistema Nacional de Salud conocerá el fallo de la que es, por volumen, la mayor compra de medicamentos genéricos de su historia reciente. La licitación pública internacional LA-12-NEF-012NEF001-T-218-2026 —o solo “T-218”— concentra la adquisición consolidada de medicamentos genéricos, oncológicos y antiinfecciosos para los ejercicios 2027 y 2028. De ese acto administrativo dependerá, en buena medida, si el año entrante se garantiza el abasto de medicinas en los anaqueles públicos sin pretextos.
La T-218 es la apuesta del Gobierno federal para cerrar esa brecha con reglas nuevas y un solo comprador que coordina a ocho instituciones. La pregunta no es menor: ¿bastan las nuevas reglas para garantizar el abasto sin encarecer la factura?
Una sola compra, ocho instituciones y reglas más duras
Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (BIRMEX), bajo la coordinación de la Secretaría de Salud, actúa como área contratante consolidadora. Compran de manera conjunta el IMSS, el ISSSTE, Pemex, el propio BIRMEX y cuatro instancias más —Conasama, Cenaprece, CNEGSSR y Censida—, para un universo de 766 partidas y hasta 3,536 millones de piezas. La consolidación busca poder de negociación; la novedad está en las condiciones de entrega.
El antecedente pesa. Las compras consolidadas de los años recientes estuvieron marcadas por anulación de dos procesos de medicamentos con enorme volumen que retó a instituciones como a proveedores por cerrar la brecha en el abasto ante tal desavenencia, enfrentado severos problemas de logística y distribución, así como el severo atraso de pagos que han puesto en riesgo la viabilidad financiera de las empresas con persistencia de faltantes en clínicas y hospitales. Con la T-218, BIRMEX asume el papel de comprador único para el caso de IMSS Bienestar e Institutos Nacionales, así como coordinador para el resto de las instituciones, en tanto que traslada a los proveedores buena parte del riesgo operativo. Los hechos demuestran a la fecha, que el diseño de la compra pública y su ejecución en lo que va de la compra bienal actual (2025-2026) muestra mejoras respecto a procesos anteriores ante el esfuerzo de mayor trazabilidad de lo que se entrega, cuándo y si realmente se consume, donde el IMSS Bienestar continúa siendo un enigma.
La convocatoria endureció las obligaciones de los proveedores. Quien gane deberá constituir una reserva de hasta 5% de la demanda anual adjudicada, acreditar el cumplimiento de contratos previos y aceptar el canje de producto próximo a caducar. Las entregas ordinarias se fijan en 15 días naturales y las urgentes en apenas cinco, con una pena convencional de 2.5% diario por retraso y hasta 10% del valor de la orden cuando se incumple un pedido urgente. Es, en los papeles, un blindaje contra el desabasto que se paga con exigencias logísticas inéditas.
En este proceso de espera que el proceso de adjudicación sea bajo el esquema de abastecimiento simultáneo: una misma clave podrá repartir la cantidad requerida hasta entre cuatro proveedores, siempre que la diferencia de precio entre el primero y el cuarto lugar no rebase 10%. El reparto oficial es de 60/40 con dos fuentes, 50/30/20 con tres y 40/25/20/15 con cuatro. El propósito es explícito: no depender de un solo fabricante en insumos críticos de muy alto volumen.
Lo que reveló la apertura del 5 de agosto
En el acto de presentación y apertura de proposiciones se recibieron 1,831 ofertas económicas de 174 licitantes, respaldadas por 284 fabricantes, para 744 de las 766 claves: una cobertura de 97.1%. Veintidós partidas (medicamentos) quedaron sin oferta. En agregado, el panorama luce robusto; en el detalle, es profundamente heterogéneo.
La competencia se concentra en un puñado de claves. El promedio es de 2.46 ofertas por clave, pero la mediana es de apenas dos, y el 62.2% de las claves recibió solo una o dos propuestas. En el extremo, 228 claves tuvieron un único oferente. Esto es, alrededor de una tercera parte de lo convocado lo que limita la competencia en aras de diversificar el abasto, situación que se comprende ante altos volúmenes que implican mayor exigencia operativa y financiera da oferta que sirva de contraste de precio ni de respaldo de suministro.
Los precios cuentan una historia parecida. En las 516 claves con dos o más ofertas, la dispersión mediana entre el precio más bajo y el más alto es de 27.4%, pero el promedio se dispara a 130% por un puñado de casos extremos. Una diferencia grande no prueba, por sí sola, un sobreprecio: obliga a verificar que las ofertas sean realmente comparables en presentación, fabricante y condiciones de entrega (cerca de 400 puntos), además de la obligación de etiquetado que sin duda eleva el costo unitario.
Cinco escenarios: por qué el número de ganadores casi no mueve la factura
¿Cuánto costará la T-218 según cómo se reparta cada clave? El equipo INEFAM modeló cinco escenarios de asignación sobre la cantidad máxima solicitada, tomando como techo de referencia el hipotético de pagar todo al precio máximo ofertado -“techo”- (182,679 millones de pesos, ). El resultado es contraintuitivo y, a la vez, revelador, condición que puede cambiar radicalmente durante el proceso de “Ofertas Subsecuentes de Descuento” (OSD) donde la convocante selecciona claves de medicamentos que tengan varios proveedores cuyas ofertas económicas y evaluaciones técnicas sean solventes, para ponerlas a competir para lograr precios más bajos.

Fuente: INEFAM, modelo de escenarios T-218 sobre las ofertas del acto de apertura. Cifras preliminares, no constituyen adjudicación.
Entre repartir cada clave a un solo ganador o hasta a cuatro, el costo total apenas se mueve: de 110,653 a 111,820 millones de pesos, poco más de 1%. La razón es la banda de 10%: al exigir que los coadjudicados estén dentro de ese margen del mejor precio, multiplicar proveedores agrega resiliencia de suministro sin encarecer de forma relevante. Dicho de otro modo, la discusión sobre “uno contra cuatro ganadores” es, sobre todo, una decisión de riesgo de abasto, no de precio.
Los focos rojos: ofertas únicas y capacidad insuficiente
El riesgo no es la ausencia general de proveedores, sino su concentración en claves específicas. Seis medicamentos no alcanzan a cubrir la cantidad máxima solicitada aun sumando toda la capacidad ofertada, y cuatro de ellas son, además, de oferta única. El caso más delicado es para de dobutamina, un cardiotónico cuya capacidad agregada equivale a cerca del 20% de la demanda máxima. Ahí coinciden los dos peores mundos: sin competencia que discipline el precio y sin volumen suficiente que garantice el abasto.
Para esas claves, el criterio de menor precio es insuficiente. Requieren referencias externas de precio, verificación de solvencia de suministro y, muy probablemente, una estrategia de contratación complementaria. Es justamente el tipo de perfil que un fallo bien construido debería reflejar y que una lectura puramente aritmética del expediente pasa por alto.
Qué mirar el 14 de septiembre
El fallo no cerrará la historia: la formalización de contratos ocurre dentro de los 20 días hábiles siguientes, y la vigencia corre del 1 de enero de 2027 al 31 de diciembre de 2028. Pero marcará el rumbo. Vale la pena observar tres cosas. Primero, cuántas de las 250 claves con una sola oferta se adjudican y a qué precio frente a compras anteriores. Segundo, si el esquema de hasta cuatro proveedores efectivamente se activa en las claves de alto volumen o queda en letra muerta. Y tercero, qué ocurre con las claves sin oferta y con las seis de capacidad insuficiente: son las que, en la práctica, decidirán si el desabasto reaparece.
El componente económico ayuda a dimensionar lo que está en juego. Valuar la demanda máxima al menor precio ofertado arroja 110,653 millones de pesos; hacerlo al precio promedio de cada clave la eleva a 136,285 millones. La diferencia —25,631 millones— no es un ahorro que pueda darse por hecho: mide cuánto depende el resultado de que exista competencia real y de que las referencias de precio se elijan con cuidado. En un procedimiento de esta escala, esa sensibilidad equivale a varios hospitales de presupuesto.
La oportunidad de la T-218 no está en aplicar una regla única de menor precio, sino en evaluar por segmento: competir donde hay mercado, asegurar capacidad donde escasea y vigilar donde el valor y el riesgo se concentran. El 14 de septiembre sabremos si la mayor compra de medicamentos del país estuvo a la altura de su propia ambición.
Instituto Farmacéutico México (INEFAM)

