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Guerreros de 70 o más en un combate decisivo

Élmer Mendoza

Queridas amigas y amigos, mientras el presidente López destroza nuestra economía, subdivide al país y da cátedra a sus contrincantes de cómo hacer campaña en tiempo y forma, nosotros vamos a ponernos las pilas para sobrevivir a la pandemia. Si crees los números que publica el doctor López, lee con mayor cuidado, porque estás a punto de pasar a formar parte de los que desconfiamos porque queremos salvarnos a toda costa y participamos en un combate estremecedor, donde estamos obligados a ignorar la gala costumbre de estar juntos, de convivir, conversar, viajar en metro, intercambiar ideas, leer para varios oyentes, discutir, saludar de abrazo y beso, visitar, recibir visitas, hacer ejercicio en colectivo, ir al médico, asistir al laboratorio sin otro temor que el infantil de que te saquen sangre, comer juntos, celebrar todo, asistir a un partido de fut o beis, pensar que podemos y ahorrar para estar presentes en el próximo Super Bowl, viajar a Europa en clase turista, visitar cualquier playa, estar en los servicios religiosos con todos, asistir a los velorios, acudir a y dictar conferencias, presentar libros y ver exposiciones, llenar teatros para escuchar ópera, ver ballet y emocionarnos con una puesta en escena, apoyar en un mitin o en una marcha, observar un atardecer o una catarata, visitar ferias de libros y gastar en una tienda de modas, elegir regalos, seleccionar frutas, verduras y quesos en el súper, ver el surtido de vinos y de tequilas, encontrarse en la peluquería, jugar con los nietos, detenerse en un restaurant de camioneros y desayunar machaca, cruzar fronteras, pagarle al fin a tu pareja el viaje en crucero, estar con la raza del rancho en las bodas de sus hijos o cuando matan un puerco, caminar en el parque de tu barrio, ir a ver las películas señaladas para ganar premios, estar presente en tu casilla en las próximas elecciones para castigar la mediocridad de los gobernantes o premiarlos, y las que me faltan.

Vamos a aplicarnos en este combate; tenemos que seguir las estrategias para que no sea el último; si el confinamiento funcionó en Nueva Zelanda, vamos a utilizarlo; Trump dice que el que use cubre bocas se considere su enemigo, pues nos la puso fácil; ese día que necesitemos darle una vuelta a la cuadra, vamos a usarlo, para que el tipo vea que no todos los mexicanos le rendimos pleitesía; si no queda de otra y debemos salir, no olvidemos la sana distancia y que ninguna protección está de más; preguntemos a nuestros médicos que hay en medicamentos preventivos y agreguemos lo necesario al coctel que consumimos diariamente. A lo largo de nuestras vidas nos hemos salvado de eventos tan duros como la represión del 68, los Halcones del 71, la persecución de los años setenta en que ser joven era ser enemigo del régimen. Algunos la libramos por los pelos, otros sufrieron prisión, desesperanza y muerte. Después vinieron las devaluaciones y a los del centro les cayó el temblor del 85. Los que participamos en un proyecto lleno de riesgos y esperanza, perdimos gacho con Arnoldo Martínez Verdugo y después nos chicanearon con la caída del sistema. Dicen que en el gabinete actual hay un funcionario que sabe del asunto pero no me revelaron la identidad. No insistí porque saberlo debe ser malo para la salud. Luego llegó el error de diciembre y nos barrió completos. Después, una guerra estúpida contra el narco que fue un desastre y las constantes humillaciones de gobiernos corruptos, irrespetuosos de las leyes hasta llegar al actual que no tiene maldita idea de cómo impulsar el desarrollo de un país que vive al día.

Sin embargo aquí estamos, en medio de una pandemia asesina de la que nos tenemos que salvar. Para muchos no será fácil, los ahorros se acaban, hay problemas con las afores y las medicinas y todo está subiendo de precio. Otros aman el aire libre y con los meses que llevamos encerrados deben estar hartos; para incontables la casa siempre ha sido un infierno; pero debemos resistir. Sabemos que la nueva normalidad y el futuro no nos contemplan. Piensan que lo que ocurra lo realizarán los jóvenes, que el mundo será diferente y por
poco nos dicen que no seremos requeridos. Por supuesto que no es verdad y quieran o no, muchos de nosotros estaremos allí, escuchando nuestra música, recordando nuestras películas, leyendo literatura, paseando por las playas y dando opiniones. Somos guerreros y lo que sabemos hacer lo hacemos muy bien; además, les demostraremos de qué estamos hechos ganando esta tremenda lucha; tiempo nos sobrará para disfrutar las mejores cosas del mundo, ya verán.

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