Una meta clave de cualquier gobierno, como el cuatroteísta, es llegar a tener control del máximo número de instituciones del Estado mexicano y espacios políticos, lo cual le permite consolidar su proyecto político y que éste permanezca el mayor tiempo posible. Con esta lógica, la SEP busca implementar su nueva propuesta curricular a partir de agosto de 2023, independientemente de que no estén terminados los programas de estudio y que no tengan su aceptación por parte del magisterio, los padres de familia y la sociedad en general.

Debido a la postura ideológica, improvisaciones y ocurrencias pedagógicas de los planes de estudio 2022 y de los libros de texto gratuitos, la propuesta de la SEP ha sido duramente criticada por especialistas y docentes. Por un lado, los diseñadores del currículo se fundamentan en los postulados de las Epistemologías del Sur, que reclaman la decolonización de la cultura y del conocimiento euro occidental, reivindicando la visión de los grupos marginados, tales como las mujeres, los indígenas, los homosexuales y las personas en pobreza extrema. Ello implica deshacerse del pensamiento filosófico de Europa y de los conocimientos científicos ahí generados ya que, de acuerdo con la SEP, “obedecen a intereses neoliberales y extranjerizantes”. Por otro lado, la propuesta pedagógica se fundamenta en algunas ideas de Paulo Freire (que trabajó exitosamente la alfabetización de adultos) y en otras premisas de la Pedagogía Crítica; ambas posturas ven a la educación como “medio de transformación, generadora del proceso de cambio social, a través de la concientización y la liberación del ser humano.”

Recientemente, Soledad Loaeza (Colegio de México) publicó el artículo La Nueva Escuela Mexicana y la denuncia de la libertad, en donde señala el peligro del gobierno cuatroteísta de ideologizar la educación y debilitar el pensamiento científico. Afirma que el gobierno no busca redimir a los pobres sino controlarlos; intenta cambiar el valor de la libertad individual por una libertad colectiva (al estilo marxista); se elimina el espíritu de la competencia y el éxito, por ser valores neoliberales y por la misma razón se denostan el conocimiento científico, los avances tecnológicos y la cultura. De manera más que obvia, el director de Materiales y Métodos de la SEP (Marx Arriaga) le da la razón a Loaeza (y a otros críticos), pues con encono y virulencia afirma en sus redes sociales que (cito): “…Dispuestos a encarar a los tiranos, quitarles de sus garras el botín de la educación y, por fin, entregarlo a todxs en la comunidad. Terminar con sus negocios educativos hasta gritarles: ¡Nunca más!”

El planteamiento pedagógico de la SEP no se basa en experiencias educativas exitosas puestas en práctica en otros países, ni toman en cuenta los avances de las ciencias cognitivas, las neurociencias, la psicología del aprendizaje, ni de las tecnologías digitales y la inteligencia artificial. Tampoco toma en cuenta los avances de la didáctica de las disciplinas. Por ello, expertos de gran prestigio en México, como Celia Díaz, David Block y Antonia Candela (todos ellos del CINVESTAV), expertos en la enseñanza de la lectura, las matemáticas y las ciencias, respectivamente, hacen duras críticas muy bien fundamentadas al nuevo planteamiento curricular. Peor aún, en la visión de la SEP el conocimiento científico vale tanto como el conocimiento práctico y las creencias populares de las comunidades, incluyendo las supersticiones. Por ello, a todo tipo de conocimiento, veraz o no, le denomina saberes.

Esta postura acientífica se ve reflejada en el ACUERDO (DOF: 10/04/2023), en el que se declara sin interés nacional la Información Estadística del Sistema de Información y Gestión Educativa (SIGED), que generaba el INEGI. Hay que recordar que la información de interés nacional es la que se genera periódicamente y se elabora con una metodología científica, que resulta necesaria para conocer la realidad del país y con ella diseñar y evaluar las políticas públicas de México.

En síntesis, la SEP muestra un desprecio por la ciencia y su uso en el diseño de políticas educativas, como es el caso de los nuevos planes de estudio y libros de texto gratuitos. Al plantear un modelo educativo ideologizado y sin evidencias científicas que lo sustenten, la SEP compromete el futuro de todos los niños y jóvenes que, seguramente, no podrán dominar la comprensión lectora, el razonamiento matemático y el pensamiento científico.  Sin embargo, es posible que sí se cumpla el ideal cuatroteísta: 10% de capacidad y 90% de lealtad.

Presidente del Consejo Directivo de Métrica Educativa, A.C.

@EduardoBackhoff

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