Ya comenzó la catástrofe ambiental

Diego Alcalá Ponce

Dada su relevancia, reiteramos lo advertido por el científico mexicano Mario Molina, que, con justa razón y conocimiento de causa, sentenció categórico: “Si no involucramos a todo el mundo en la preservación del medio ambiente, las próximas generaciones verán decrecer su nivel de vida”. Hoy, señalaba, corremos el riesgo de que grandes partes del planeta habitables se vuelvan inhabitables. Las olas de calor y los incendios forestales son apenas, recalcaba, focos amarillos de lo que ocurrirá a gran escala.  

No cabe duda que lo advertido por este gran científico, reconocido mundialmente por sus investigaciones sobre los devastadores efectos del acelerado calentamiento global, que puede provocar un catastrófico cambio climático, se está cumpliendo tal como lo predijo. Y esto, no es más que una terrible realidad que apenas está comenzando. ¿Por qué no lo entendemos y lo aceptamos como tal? ¿Hasta cuándo se tomará en serio el acelerado calentamiento global? No cabe duda que al dudar, o no reconocer los contundentes resultados de una investigación científica que evidencia lo negativo para nuestra salud y seguridad, como son los terribles efectos del calentamiento global, se confirma que, en asuntos de la ciencia, que tienen que ver con nuestra vida, somos todavía totalmente ignorantes. ¿Acaso la escuela no está cumpliendo con sus objetivos? 

De ahí la importancia de este seguimiento periodístico, amable lector, para tratar de recordar y reconocer que la catástrofe será inminente si no aceptamos esta cruel realidad y nos ponemos a buscar las soluciones que nos lleven, sino a evitarlo, al menos a mitigarlo un poco; pero si se considera que para esto todavía faltan más de 10, 20, o 50 años, y que, mientras tanto, no hay por qué preocuparse, pues…Desde luego que  la catástrofe total no será mañana ni en unos cuántos años, pero, ¡Ya comenzó! Que no lo entendamos, y mucho menos lo aceptemos, es otra cosa, pero, de que ya comenzó… ¡Ya comenzó! 

Y los elementos naturales vitales que más están resintiendo los efectos del cambio climático son el agua y el aire y, consecuentemente, los alimentos y así sucesivamente. Por eso, llama la atención, y preocupa, que, hasta ahora, ninguna autoridad de los tres niveles de gobierno en México, -y del mundo inclusive- se esté preocupando por darle seguimiento a este importante asunto de salud y seguridad nacional. Por ahora, el UNIVERSAL es el único medio que le está prestando atención a este preocupante asunto que a todos compete.  

Por eso, urge que las autoridades sanitarias se aboquen a la investigación sobre la calidad del agua que estamos consumiendo. Así como lo hizo el Centro de Geociencias de la UNAM (CGEO) en 2015, al dar a conocer en estas mismas páginas que, en 14 años, en el acuífero Lerma-Chapala, que va del estado de México a Jalisco, la concentración de arsénico y fluoruro se había duplicado. Estos tóxicos, según lo determinó en ese entonces, reduce hasta en un 50 por ciento el coeficiente intelectual, complica partos y altera el ADN. Por eso, dada la importancia y preocupación por esta alarmante información científica, que retomamos una vez más, reiteramos: ¿Cree usted, amable lector, que esta cancerígena y mortal información ya está fuera de tiempo para que la conozca la opinión pública? Pensemos en los niños y en nuestra descendencia, que son los que más resentirán estas terribles consecuencias por no tratar de evitarlas, antes de que causen mayores daños. Es nuestra obligación como seres humanos racionales. 

Es por eso que, EL UNIVERSAL, a más de cinco años de la primera publicación al respecto, solicitó, tanto al ININ, como a los gobiernos de los estados comprendidos en ese acuífero, en especial al de Guanajuato y al municipio de San José Iturbide, información reciente y confiable sobre esa problemática. Pero, ¡oh decepción! 

No cabe duda que la irresponsabilidad sigue siendo el distintivo en la administración pública de los tres niveles de gobierno. Con el pretexto de no corresponderle, por aquello de la normatividad, la procuración de algunos servicios básicos a la población, como el abastecimiento y calidad del agua potable, por ejemplo, se convierten en, además de viacrucis, en verdadero problema sanitario que repercute en la salud de todos. Tal es el caso del municipio de San José Iturbide, Gto., en el que, en 2015, el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares (ININ), certificó que había radiación “alfa” 300 por ciento arriba de la norma, pero que, sin embargo, luego de darla a conocer en estas mismas páginas, seis meses después, dijo que el agua de ese municipio era apta para el consumo humano. Considerando la importancia de dicha información, EL UNIVERSAL solicitó, hace más de un año, al presidente de ese municipio, Genaro Martín Zúñiga Soto, del partido MORENA, responder a un cuestionario para conocer la situación actual, pero, al igual que el gobernador, se negó a responder. Estas son las tres primeras preguntas: 

1 - ¿Qué porcentaje de la población del municipio de San José Iturbide cuenta con servicio de agua potable, de cuáles fuentes se obtiene y cuál es la calidad certificada actual?

2- Siendo San José Iturbide un importante y creciente polo de desarrollo empresarial, ¿con cuántas plantas potabilizadoras cuenta actualmente?

3 – En cuanto a las aguas residuales, tanto industriales como residenciales, ¿de cuántas plantas de tratamiento dispone actualmente? ¿En qué servicios se reutilizan o en dónde se depositan? Al respecto, cabe señalar que el gobierno del estado, en una de sus dos únicas preguntas respondidas al cuestionario, informó, de acuerdo al Inventario Nacional 2019 de Plantas Municipales de Potabilización en Operación de la CONAGUA, que el municipio de San José Iturbide no cuenta con plantas potabilizadoras. La actual administración municipal está por concluir, esperemos que la entrante se preocupe por solucionar la problemática del agua potable en ese importante municipio guanajuatense. 

Continuará… 
 

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