La Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta de México, encabezó en el Monumento a la Revolución un extraordinario ejercicio de rendición de cuentas. Momentos como ese quedan grabados en la memoria colectiva, tanto por las palabras pronunciadas como por la fuerza y convicción de quien las dice; un acto con el que da muestra de cómo también se puede transformar la solemnidad de la transparencia en un acto de lealtad a la esperanza del pueblo. Fuimos testigos del temple de una verdadera Jefa de Estado, quien no solo habló sino que conectó con el pulso de una nación que confirma que el camino elegido fue el correcto; escucharla produce una satisfacción profunda, escuchamos en el discurso una claridad y una firmeza que solo posee quien sabe que no se manda sola, sino que obedece a un mandato popular, a un clamor y sentir que emana del pueblo. Quienes la conocemos, sabemos y hemos sido testigos de la contundencia que define a la Dra., pero cada día nos sorprende y motiva más; es una mujer valiente que defiende con una inteligencia brillante la soberanía de la patria y la dignidad del pueblo de México.

Hace ocho años el pueblo decidió sacudirse al viejo régimen y hace tan solo dos, con un respaldo histórico de casi 36 millones de votos, decidimos también que la transformación debía profundizarse y que la mano que guiaría este proceso de construcción del Segundo Piso de la Cuarta Transformación sería la de nuestra primera mujer presidenta. No se trataba de inercia, se trataba de alguien con voluntad política que creyera en la premisa de que con el pueblo todo, sin el pueblo nada. La Dra. Sheinbaum ha demostrado que ser la primera mujer Presidenta de México no es solo un hito biográfico, es un cambio de paradigma civilizatorio que se debe acompañar de calidez humana.

Nuestra presidenta, en su discurso destacó con orgullo cómo las mujeres hemos llegado finalmente a la Constitución, reconociéndose derechos, visibilizándonos y generando facultades que antes eran sueños lejanos; aunque la justicia histórica no se detiene ahí, con su llegada también se marca el inicio de una nueva etapa para la Cuarta Transformación, para los pueblos indígenas y afromexicanos y el pueblo en nuestro conjunto y diversidad.

La aprobación de nuestra Presidenta nace de resultados concretos que se reflejan en el bolsillo y bienestar de millones de familias mexicanas, se siente en lo tangible, en cada pensión que llega a un hogar, en la beca que permite a un joven seguir estudiando, en la carretera que conecta comunidades olvidadas y en el fortalecimiento del sistema de salud pública, más infraestructura, más apoyo al campo, más polos de desarrollo y, sobre todo, la convicción de que México ha recuperado su orgullo y su destino.

Desde el corazón de la Ciudad de México, conectada en tiempo real con 30 entidades de la República que llenaron las plazas públicas, la Presidenta rindió cuentas de frente, ahí donde el pueblo manda, y de manera determinante, con total certeza, reafirmó que en México ya no deciden las élites, ni los intereses de unos cuantos, sino la voluntad soberana de las y los mexicanos. ¡Claudia da resultados!

Maestra en Derecho Constitucional y Derechos Humanos. @DanielaCordAre

¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

Comentarios