Robert Littman es legatario y albacea de Natasha Gelman, y también es un hombre desleal. Estas son tres conclusiones a las que llegamos después de leer el testamento que la señora Natalie Zahalka Krawak viuda de Gelman firmó en la notaría pública 103 del Distrito Federal el 19 de agosto de 1993. Como lo damos a conocer hoy en esta sección, no hay duda, la cláusula número dos de ese documento dice que la señora Natasha lega “la colección de Pintura Mexicana denominada 'Jaques y Natasha Gelman'” “en favor del señor Robert Littman”. Así que, además de albacea (“y ejecutor especial” de la sucesión de Natasha Gelman), en 1993 Littman se convirtió en legítimo propietario de la colección semilla u original, formada por 95 piezas maestras de arte moderno mexicano que pudieron admirarse en toda su espectacularidad colectiva hasta 2008 en el Centro Cultural Muros de Cuernavaca. Sin embargo, Natasha Gelman legó a Littman ese valioso patrimonio con seis condiciones puntualmente descritas en varias cláusulas testamentarias: le ordenó que la colección quedara expuesta al público en un museo o un espacio cultural, que cumpliera la ley ante la autoridad cuando decidiera exponer la obra con declaratoria de monumento nacional de México, que vendiera inmuebles y muebles de Gelman en la Ciudad de México y Cuernavaca, que una parte de ese dinero lo destinara a la conservación de la colección, que la otra parte la repartiera entre dos fieles empleados de los Gelman y, finalmente, citamos: “La colección denominada ‘Jacques y Natasha Gelman’, deberá conservarse en su conjunto, es decir, las 95 obras de los artistas mexicanos mencionados no podrán dividirse”… Pero Littman fragmentó la valiosa colección: en noviembre de 2024 el autorretrato “Siqueiros por Siqueiros” (obra con declaratoria) fue subastado por Sotheby’s en Nueva York junto con otras 13 piezas de la colección original, y también intentó vender “Caballos en el circo”, de María Izquierdo, pero esto se frustró gracias al potente escándalo mediático; y en enero de este año el banco español Santander dio a conocer el acuerdo para gestionar la colección de la familia Zambrano de Monterrey, nuevos propietarios de parte de la colección original. Ahora sabemos que los Zambrano son dueños de sólo 41 piezas desde 2023. ¿Dónde están las obras restantes? ¿Desde cuándo comenzó Littman a dividir la colección...? Hace unas semanas la secretaria de Cultura se preguntaba dónde estaban hace 20 años los que hoy se preocupan por el destino de la Colección Gelman. “Hubiera sido interesante que en esos 20 años se organizaran para saber qué estaba pasando”, comentó echando pulla. Nosotros nos peguntamos dónde estaba la secretaria cuando su subordinada Alejandra de la Paz, una gran veterana en la burocracia cultural que sin excusas debió estar enterada a fondo de las irregularidades del asunto, comenzó a organizar la muestra en el Museo de Arte Moderno en colaboración con Santander, los Zambrano y también con la Fundación Vergel, encabezada por Littman, un coleccionista sin ética, una persona sin escrúpulos que incumplió con sus obligaciones y que quizá incurrió en un abuso de confianza. Pues la secretaria Curiel y el gobierno al que representa ahora han legitimado las acciones y la figura del señor Robert Littman, el hombre que privó a los mexicanos de la colección de arte moderno más importante que había en el país y que hizo de la transa todo un arte. (Escríbanos a columnacrimenycastigo@gmail.com)

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