Ing. Raúl Antonio Correa Arenas, Coordinador del Subcomité de Puertos del Comité de Infraestructura del Transporte. Colegio de Ingenieros Civiles de México, A.C.
El nuevo desarrollo portuario “Manzanillo–Cuyutlán” representa una oportunidad estratégica para fortalecer la posición de Manzanillo como uno de los principales nodos marítimo-portuarios y logísticos del Pacífico mexicano. La necesidad de ampliar la capacidad portuaria hace razonable considerar a Cuyutlán como una alternativa de largo plazo; sin embargo, dicho proyecto debe entenderse como un sistema integral de infraestructura, logística y ambiental, y no solamente como la construcción de nuevas terminales portuarias.
Desde el punto de vista “técnico”, el proyecto parece ser viable, siempre que las obras marítimas, terrestres viales y ferroviarias sean diseñadas de manera conjunta y con visión técnica de largo plazo. El analizar cuidadosamente la interacción entre el puerto actual de Manzanillo y el futuro desarrollo de Cuyutlán, es el verdadero reto para lograr que la nueva infraestructura tenga capacidad suficiente para atender el crecimiento de la carga sin generar cuellos de botella en sus accesos.
Más que competir entre sí, ambos espacios deberían complementarse, distribuyendo funciones y tipos de carga de acuerdo con sus características y ventajas. Esto permitiría crear un sistema portuario más eficiente, flexible y preparado para atender las necesidades futuras del comercio nacional e internacional.
Por ello, la planeación debe incorporar desde el inicio corredores carreteros, conexiones ferroviarias, patios logísticos y zonas de regulación de transporte, buscando una operación eficiente y reduciendo la presión sobre la infraestructura urbana de Manzanillo.
La “planeación logística de largo plazo” debe ser uno de los elementos centrales del proyecto. No tendría sentido incrementar considerablemente la capacidad marítimo-portuaria si posteriormente las mercancías quedan atrapadas en vialidades saturadas. El nuevo sistema debe facilitar el movimiento de carga hacia el hinterland mediante una verdadera integración multimodal, donde el ferrocarril tenga una participación sustantiva e integral que permita disminuir la dependencia del autotransporte de carga para la salida y distribución de las mercancías a nivel regional y nacional.
Otro aspecto que resulta fundamental es la relación “Puerto–Ciudad”. El crecimiento portuario debe generar beneficios económicos y sociales para la ciudad de Manzanillo, pero sin deteriorar la movilidad y la calidad de vida de sus habitantes. Por ello, las ampliaciones portuarias deben acompañarse de una planeación urbana y territorial que contemple vialidades, libramientos, líneas de ferrocarril, multimodalidad en el transporte, servicios, vivienda y espacios adecuados para separar, en lo posible, los flujos de carga de los movimientos cotidianos de la población.
Finalmente, la “variable ambiental” debe presentar el mismo nivel de importancia que las variables técnicas, económicas y logísticas. La Laguna de Cuyutlán constituye un sistema ambiental de gran importancia, sensible a cualquier modificación en su hidrodinámica, circulación, sedimentación, salinidad y/o ecosistemas, mismos que deben estudiarse con gran profundidad. La viabilidad ambiental, no debe darse por supuesta; debe demostrarse mediante estudios integrales ambientales rigurosos y un programa permanente de prevención, mitigación, compensación y monitoreo.
No debemos considerar conveniente el que el crecimiento portuario se plantee como una prioridad aislada; se debe buscar un equilibrio entre desarrollo económico, protección ambiental y bienestar de las comunidades.
En conclusión, podemos señalar que la mancuerna “Manzanillo–Cuyutlán” puede ser un proyecto técnicamente viable y estratégicamente conveniente, pero su éxito dependerá de la profundidad y calidad de su planeación. Debe buscarse simultáneamente eficiencia portuaria, integración logística, desarrollo ordenado de la ciudad y protección ambiental. Si estos elementos se consideran desde la fase de Planeación Integral de Largo Plazo como componentes integrales de un mismo proyecto, Cuyutlán puede convertirse no solamente en una ampliación del puerto de Manzanillo, sino en un nuevo sistema marítimo-portuario y logístico de alcance regional y nacional, capaz de atender el crecimiento futuro sin repetir los problemas de saturación urbana, movilidad y presión socioambiental que actualmente enfrenta Manzanillo.
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