El regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa es un golpe bajo a la gente de ese estado que lleva dos años y medio viviendo en guerra. El que la presidenta Sheinbaum y López Obrador lo hayan avalado es un golpe bajo a la gente de todo México. Es la máxima señal de impunidad con tal de salvar a un movimiento político al que ya no le queda credibilidad en sus dichos de combate a la corrupción y la impunidad.

Con un cinismo único, Rocha Moya asegura que después de 112 días de investigación la Fiscalía General de la República no encontró ninguna evidencia en su contra. Lo correcto sería decir que esa oficina no quiso encontrar nada en su contra. Lo que no terminan de entender en el régimen es que Estados Unidos las tiene en abundancia y si el discurso de la Casa Blanca es coherente con los hechos, tendrían que tocar la luz en breve y ahí sí, el golpe será letal.