"Un Sevillano y más aún un 'Trianero', está siempre de vuelta en todo y no puede andar por el mundo con aire de aldeano boquiabierto. Los aldeanos serán ellos -naturalmente - los que no son de Sevilla".

Don Juan Belmonte

Sucedió el día 5 de abril del 2026, Domingo de Resurrección, veníamos conduciendo -bueno, mi amada GEMY, es invariablemente la eficiente conductora- desde el Parador de Málaga Golf, donde gozamos de un par de días memorables, camino a Sevilla.

La distancia entre el origen y el destino es realmente muy cómoda, poco más de 215 kilómetros, apenas 2 horas de trayecto, por carreteras de primer mundo, con paisajes deslumbrantes de un verde, que te quiero verde, bordeando el azul del mar.

Por cierto, evidentemente no había prisa, sin embargo, sentíamos en nuestros corazones, que se nos hacía tarde para llegar primero que nadie a sentarnos en La Real Maestranza de Caballería.

Fecha memorable con un cartel inmejorable ante el retorno del Genio, José Antonio Morante de la Puebla, acompañado del mejor torero americano de los últimos tiempos, el peruano Andrés Roca Rey, cerrando la tercia el triunfador de la Feria del año anterior, el incombustible David de Miranda, que se está "arrimando" como pocos en la historia.

Seguramente es por culpa de mi Soberana, pero durante la presente etapa estoy -estamos- pasando por un nuevo romance con la Ciudad que hemos disfrutado tanto, tantas veces.

De forma conjunta con sus maravillosas celebraciones, invariablemente alborozados durante infinidad de ocasiones, a pulso de repetir constantemente que por algún tiempo nos ilusiona la posibilidad de radicar ahí, en la majestuosa Sevilla.

Pero eso muy probablemente será una historia para el futuro, en esta entrega queridas amigas, apreciados amigos, distinguidas lectoras, insignes lectores e irredentos taurinos, nos concentraremos sentidamente en lo vivido durante una semana inigualable en esa hermosa tierra, durante la Feria de abril.

Curiosamente en esta visita nos hospedamos en un hotel muy práctico de la reconocida cadena "AC", recientemente remozado al 100% y ubicado a escasos 15 minutos de la Plaza de Toros más bella del mundo, con atentos taxistas disponibles e incondicionalmente accesibles con una simple llamada telefónica.

Los festejos taurinos (tuvimos la gracia de disfrutar media docena) transcurrieron de forma excepcional, iniciando por el señalado líneas arriba, donde los tres alternantes "Tocaron Pelo", cuyo término trataremos de detallar próximamente, con el favor de su atención.

En el mundo de la tauromaquia, sin ánimo de presumir, solo de precisar anecdóticamente, he sido prácticamente todo, menos evidentemente torero, que para efectos prácticos, pragmáticos e incondicionales los admiro infinitamente, e invariablemente lo haré desde cualquier ángulo o trinchera.

Después de recorrer un universo que incluyo el ser -claramente aprendiz contumaz- empresario, cuadrilla, apoderado, mozo, semi ganadero, chofer y un largo etcétera de acciones de metiche no profesional, lo primero que aprendí, no sin ciertos duros desgastes, es que lo mejor de este mundo es ser simple y sencillamente un buen aficionado, si acaso un voraz lector, o un mal escritor, como el que teclea.

Aunque realmente después de seguir la fiesta más hermosa de todas las fiestas durante 6 décadas, por estas fechas en que se han cumplido la mayoría de nuestros sueños taurinos, seguimos aprendiendo mucho al observar con mayor benevolencia y donaire.

El término "Tocar Pelo" (en la próxima entrega conocerán su fosforescente significado), creo haberlo escuchado por primera vez a mediados de los noventa del siglo pasado, acompañando a mi querido amigo el elegante matador de toros, (en la añoranza, abundaremos al respecto de su vida actualmente) Fernando Ochoa, cuando se vestía de luces en una habitación del Hotel Palacio Azteca en mi natal Tijuana, Baja California, México.

En esa fecha memorable inicié mi carrera como chofer y empresario taurino, pero para conocer sobre ello tendrán que hacernos el máximo honor de leernos el próximo sábado....

Continuará.

Añoranza:

En pleno marco de la Feria Aguascalentense en mi bendita patria, el pasado 24 de abril en punto de las 12:00 horas en el famoso Restaurante Mundo Taurino, el incomparable torero moreliano, avecindado en Aguascalientes FERNANDO OCHOA, presentó exitosamente su libro autobiográfico: "MI SENTIR EN LOS TOROS: LO QUE SE ESCONDE", ejercicio que se pretende replicar en LAS VENTAS de Madrid, España, el próximo día 28 de mayo, donde estaremos ahí por la GRACIA DE MI DIOS PADRE, para ovacionarlo, como afortunadamente se merece por su monumental categoría.

Hasta siempre, buen fin.

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