"Luna que se quiebra

Sobre la tiniebla

De mi soledad

A dónde vas

Dime si esta noche

Tú te vas de ronda

Como ella se fue

Con quién está".

- Don Agustín Lara -

La entrega anterior culminó con el deslumbramiento ancestral de Granada y su majestuoso Parador ubicado en pleno corazón de La Alhambra.

Para inmediatamente sumergirnos en Los Paradores de Ronda, Antequera y Málaga, que como un destino sin parangón cuenta con un par de instalaciones muy especiales que incluyen un campo de golf y una antigua montaña que fue fortalecida por la patina del tiempo.

Sin embargo, estas descripciones serán para compartir en las siguientes colaboraciones, porque la presente contará con las narraciones maravillosas de los dos primeros mencionados.

Ronda por sus características territoriales se encuentra en una zona realmente excepcional, que incluye el legendario Puente Nuevo, maciza construcción de rocosa luminosidad sobre el Río Tajo a una altitud que supera los 120 metros.

Destacando particularmente la emblemática Plaza de Toros de ancestrales tradiciones, con historias de ensueño que regularmente encabeza la monarquía española junto a leyendas del pasado y figuras del firmamento de Hollywood, con personajes como Don Ernesto Hemingway y Don Orson Welles, cuyas avenidas aledañas resaltan las huellas de un tiempo luminoso, al enaltecerlas con sus nombres respectivos.

Exactamente en el centro de estas fosforescentes constelaciones se sitúa el agraciado - Antiguo Palacio del Ayuntamiento - hotel del monumental conglomerado nacional, con su más de medio centenar de subliminales habitaciones, conteniendo terrazas con vistas preciosas en ambas direcciones que compiten en esplendor por su belleza, naturaleza y elegancia francamente incomparable.

Este Parador por su integración con el entorno de la parte original de la Ciudad, podría ser considerado - sin menoscabo de ningún otro - como uno de los más hermosos, que deben de disfrutarse cuando menos una vez en la vida, sin la menor duda, queridas amigas, apreciados amigos, distinguidas lectoras e insignes lectores, con garantías de estampas inolvidables, para rememorarlas eternamente.

Llegamos a Antequera, a El Parador de Antequera, el día previo consientes de los contrastes que implican la modernización de algunas de estas instalaciones, pero sin mayor conocimiento de la zona, solo con el ánimo de visitar y gozar de una nueva experiencia que en este caso resultó inesperada.

Francamente aleccionadora se distingue la cercanía (a escasos 1,500 metros) del Hotel a la Plaza de Toros local, con un fosforescente restaurante ubicado en pleno ruedo, enmarcado por el burladero, sin percatarnos totalmente que la ciudad cuenta con varias y maravillosas paradas para la obligada fotografía.

Por cierto, una muy especial resalta con la particular edificación conocida universalmente como La Alcazaba, superficie que visitamos a primera hora del día posterior, después de cruzar el monumental Arco de los Gigantes, que fue declarado "Bien de Interés Cultural", del que ya les compartiremos en las siguientes semanas, porque la presente, para variar, ya se alargo por las emociones revividas durante el recorrido.

Nos despedimos infinitamente agradecidos por la generosidad de su amable atención.

AÑORANZA:

Durante el mes de abril, iniciando con el Domingo de Resurrección y continuando con los días de Pre-Feria (como le dicen los sevillanos andaluces y enfáticamente los "trianeros" algo que seguimos aprendiendo y sobre todo investigando) vivimos días de excepción, que nos obligan a realizar una breve pausa, con el mayor de los respetos a la serie de Paradores, porque lo disfrutado por Sevilla en esos días se merece por mucho, mínimo un par de columnas, como lo leerán, sin nos hacen el monumental favor, próximamente, por la gracias de mi Dios Padre.

Donde mi amada esposa GEMY y el que teclea observamos hazañas taurinas inimaginables, cuando se "toco pelo" - taurinamente descrito - como nunca jamás, con un despliegue de nobleza, categoría y gallardía incomparable, especialmente la de El Genio; José Antonio Morante de la Puebla con el tristemente doloroso desenlace del día lunes 20 de abril de 2026, para olvidar y rezar por la pronta recuperación del mejor torero del mundo en la actualidad.

Olé! Olé!! y OLÉ!!!

Hasta siempre, buen fin,

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