Por Gustavo Santillana

Pasa el tiempo y México simplemente no se atreve a tocar y enfrentar un tema fundamental para la dignidad de las personas: El derecho a decidir, morir. Sí, el respetar, bajo ciertas circunstancias críticas, la decisión de una persona para poner fin a su vida.

Durante décadas se ha discutido y debatido la posibilidad de legislar autorizando tal forma de interrumpir la vida: De trascender. Diversas razones, ideas y conceptos “éticos” y religiosos se han interpuesto a esta delicada y muy personal decisión. Esta forma de pensar y ver a la vida ha quedado reflejada tanto en nuestra legislación penal como en la relativa a la protección de la salud, a tal grado que tal la decisión, así como la asistencia para lograrlo, se encuentran prohibidas y penalizadas.

Este artículo fue motivado por mi asistencia a una sesión de la Barra Mexicana Colegio de Abogados, A.C., donde se expuso una iniciativa legislativa para modificar el marco legal mexicano en materia de eutanasia, se le conoce como “Ley Trasciende”. Más allá de tecnicismos jurídicos sobre su pertinencia y la técnica legislativa para llegar a una reforma legal, me impresionó el lado profundamente humano de este tema. Se invitó y expuso Samara Sánchez, una persona admirable, que desde su experiencia y vivencias se ha dado a la lucha para lograr que se respete la dignidad de las personas, reconociéndoles el derecho a que, bajo condiciones críticas de salud, puedan libremente decidir interrumpir su vida. Menciono enfáticamente la palabra, admirable, ya que la de Samara es una lucha por la vida, ante padecimientos científicamente complejos, los cuales hacen durísimo su diario vivir; con expectativas difíciles. Desde esa realidad y con una convicción inquebrantable, ella es una firme impulsora de la Ley Trasciende.

En la sesión a que me refiero, también fueron expositores el Senador Luis Donaldo Colosio Riojas y Aurélien Guilabert, ambos con exposiciones muy claras y precisas.

Desde un punto de vista de la dignidad y los derechos humanos, la Ley Trasciende al buscar que sea legal la libre decisión de interrumpir la vida, cuando una persona enfrente una enfermedad terminal, pudiendo ser asistida para ello. Aquí juegan un papel fundamental el derecho a la libre determinación, así como el de la salud. Para pacientes que se encuentran en esta lamentable situación, contar con este derecho resulta un reconocimiento a su dignidad y un alivio frente a una condición lamentable e irremediable; Abemos quienes hemos caminado junto con seres queridos en esta situación y visto el dolor de su sufrimiento; nos parece indispensable esta transformación legal.

Desde el punto de vista legal, la iniciativa plantea la derogación de la prohibición, tanto en la legislación penal como en la de protección a la salud, incluyendo en esta un nuevo título denominado: Eutanasia, en el cual se define a esta, al concepto de enfermedad terminal y la forma de manifestar la voluntad, bajo los principios de: Dignidad humana; Autonomía; Consentimiento libre, informado y reiterado, Acceso universal; Complementariedad; no sustitución de la voluntad; y Eutanasia en caso de enfermedades mentales crónico degenerativas; así como los mecanismos para el procedimiento de manifestación de la voluntad.

En mi opinión la Ley Trasciende es indispensable, desde el derecho a la dignidad y la protección a la salud. Cada día que pasa, hay personas que sufren y la necesitan.

Miembro del Consejo Directivo de la BMA.

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