Por Carlos Corral Serrano

El 4 de mayo de 2018, en Cuernavaca, diversas organizaciones de profesionistas —entre ellas la Asociación Mexicana de Urbanistas, el Colegio de Arquitectos de Morelos y la Academia Nacional de Arquitectura Capítulo Morelos— convocaron al foro “Perspectivas y Estrategias para un Mejor Futuro en Morelos”. El objetivo era claro: discutir el ordenamiento territorial, la infraestructura y el futuro urbano del estado.

No fue un evento menor. Fue un ejercicio técnico serio que derivó en una Agenda Urbana con propuestas concretas para corregir el rumbo territorial de Morelos. El problema es que, varios años después, gran parte de aquellas propuestas siguen archivadas mientras los problemas urbanos continúan agravándose.

Desde entonces, el diagnóstico ya era contundente: crecimiento urbano desordenado, expansión metropolitana sin control, pérdida de ecosistemas, infraestructura sin visión territorial, debilidad institucional y ausencia de instrumentos eficaces de planeación. El documento advertía además que la infraestructura en México se seguía construyendo como un fin en sí mismo y no como parte de una estrategia integral de desarrollo urbano.

La Agenda también identificó un fenómeno particularmente delicado: la concentración de más del 76% de la población estatal en las zonas metropolitanas de Cuernavaca y Cuautla, generando presión sobre el suelo, el agua, la movilidad y el medio ambiente. El diagnóstico estaba hecho. Las soluciones también. Lo que faltó fue voluntad política para ejecutarlas.

Se propusieron acciones concretas: actualización de programas metropolitanos, redensificación urbana, protección ambiental, movilidad sustentable, instrumentos de gobernanza territorial y planeación regional vinculante. Pero el tiempo pasó y la mayoría de esas estrategias nunca se consolidaron como política pública estructural.

-Hoy la situación es aún más compleja-

El crecimiento irregular continúa expandiéndose, los asentamientos en zonas de riesgo aumentan, la presión inmobiliaria sobre suelo de conservación se intensifica y la crisis hídrica se vuelve cada vez más evidente. A ello se suman problemas de movilidad, deterioro ambiental y municipios que siguen operando sin instrumentos actualizados de planeación urbana.

Morelos posee una ubicación estratégica privilegiada, cercanía con la Ciudad de México, recursos naturales y enorme potencial económico y turístico. El problema nunca ha sido la falta de capacidades técnicas. El problema ha sido la ausencia de continuidad institucional, coordinación gubernamental y decisiones de largo plazo.

- Morelos enfrenta una crisis por falta de acción-

Las ciudades tienen una característica implacable: los problemas urbanos que no se atienden crecen hasta volverse mucho más costosos, complejos y difíciles de revertir. Y Morelos se acerca peligrosamente a ese punto.

Resulta indispensable retomar y actualizar aquella Agenda Urbana de 2018, convertirla en política pública obligatoria y fortalecer los instrumentos de ordenamiento territorial, movilidad, gestión del suelo y gobernanza metropolitana.

Porque el tiempo en las ciudades no se mide en años, se mide en oportunidades perdidas.

Es director ejecutivo de la Asociación Mexicana de Urbanistas.

contacto@amu.org.mx

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