Hay de goles a goles y si de arte se habla, algunos quedarán grabados en la memoria de los asombros y las emociones perdurables. El estreno, en pleno mundial, de Revolución Diamantina, la composición multipremiada de Gabriela Ortiz, que llegó con danza y coros al Palacio de Bellas Artes el sábado pasado y provocó lleno total y ovación de pie. Y el proyecto Tejiendo redes, de Betsabée Romero, que ha instalado 19 porterías realizadas por comunidades migrantes, a partir de sus diseños, a lo largo de plazas públicas desde ciudad de México hasta Montreal, como un homenaje “al jugador número 12: la afición”.
Betsabée Romero instalará con actividades culturales sus últimas porterías en Nueva York: el 12 de julio en el Queens Museum y el día 17 en el Museo de Historia Natural en Manhattan. Desde Montreal, toma de su tiempo para unirse a las voces que cuestionan el traslado de la Colección Gelman, con las obras de Frida Kahlo, al Faro Santander en España, cuando termine el Mundial y se clausure la exposición en el Museo de Arte Moderno.
“Frida abrió nuevos paradigmas para el arte contemporáneo, a partir de la postmodernidad, gracias a su vida y obra. Exploró el cuerpo y la identidad en un género tan antiguo, pero tan pertinente hoy como el autorretrato. Profundizó casi performáticamente acerca del dolor y las patologías físicas y de género en torno al dolor emocional y racional. Introdujo en su pintura el lenguaje del arte popular y de los medios masivos; no solo hacía referencias, sino que incorporaba el habla, la sintaxis y la semántica de géneros como el corrido y la canción popular, la nota roja y el Exvoto, la medicina y la farmacéutica… Todo, muy innovador en su tiempo en términos de la plástica”.
Betsabée también es historiadora de arte y advierte que la primera obra latinoamericana que adquirió el gobierno francés para el Museo del Louvre fue de Frida Kahlo, en 1939. Destaca que es la mujer artista más reconocida y mejor valuada entre todas las del mundo, vivas y muertas. Es más que un ícono pop. Es la pintora más buscada y expuesta por los museos más importantes, como el MOMA de Nueva York y la Tate de Londres que actualmente la exhiben.
“¿Cómo no vamos a cuidarla y defenderla? ¿Qué no es importante mostrarle a las próximas generaciones la importancia de respetar y proteger a nuestros artistas?”, se pregunta Betsabée. Toda la colección Gelman que se expone en el MAM es espléndida “pero los Frida Kahlos son excepcionales”.
Continúa: “No entiendo cómo un gobierno que se jacta de tener entre sus objetivos la repatriación del patrimonio, por un lado, y por otro el cuidado y respeto de los adultos mayores, permite tanta confusión sobre el destino de las obras y la forma del proceder jurídico ante la colección. Y, además, pase por alto la desventaja de Nasasha Gelman, en sus últimos años, frente a Littman”.
Se requiere de voluntad política para proteger la colección Gelman, pero también acciones en el ámbito privado y el académico y apoyo de todo el circuito del arte “para que nos acompañen en el deseo de conservar la colección, segura y en nuestro país. Un deseo justo para la obra y para el mundo del arte, pero también para México y su patrimonio en general”.
Acerca del convenio Zambrano-Santader-INBAL, propone que el banco elija una sede como museo en México, que los Zambrano cuenten, si es que les corresponde, en dónde piensan albergar dignamente una colección de ese nivel, y mayor congruencia y claridad de la información de parte del gobierno.
Otro tiro a gol es el amparo promovido por el colectivo “Defendamos la colección Gelman”. Ojalá y anote.
adriana.neneka@gmail.com

