El Instituto de Astronomía de la UNAM participó en el hallazgo de un sistema planetario inusual alrededor de la estrella LHS 1903, cuyo orden desafía las teorías sobre cómo se forman los planetas.

El descubrimiento fue posible gracias a observaciones realizadas con el telescopio SAINT-EX, instalado en el Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir, en Baja California, y operado por la en colaboración internacional.

La investigadora Yilen Gómez Maqueo Chew explicó que este sistema rompe con el patrón conocido: en lugar de tener planetas rocosos cerca de la estrella y gaseosos más alejados, presenta una configuración mezclada.

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Las primeras señales del sistema se detectaron en 2019 con el satélite Transiting Exoplanet Survey Satellite (TESS), que identificó tres posibles exoplanetas mediante el método de tránsito. Observaciones posteriores desde tierra, incluido SAINT-EX, confirmaron uno más, mientras que el satélite CHEOPS de la Agencia Espacial Europea aportó evidencia de un cuarto planeta.

El sistema, ubicado a unos 33 parsecs —más de 100 años luz—, está compuesto por los planetas LHS 1903 b, c, d y e. Su rareza radica en que el planeta más externo parece ser rocoso, cuando en la mayoría de los sistemas, incluido el solar, los mundos lejanos son gaseosos.

En el Sistema Solar, por ejemplo, los planetas cercanos —Mercurio, Venus, Tierra y Marte— son rocosos, mientras que los exteriores —como Júpiter o Saturno— están compuestos principalmente de gas, un patrón observado de forma recurrente en el universo.

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En cambio, en LHS 1903, el orden cambia: el planeta más interno sería rocoso, seguido por dos subneptunos —planetas gaseosos más pequeños—, y un cuarto planeta externo que también tendría composición rocosa.

La explicación más probable, de acuerdo con el equipo internacional, es que los planetas no se formaron al mismo tiempo. Cuando el planeta más lejano surgió, el sistema ya habría perdido gran parte del gas necesario para formar gigantes gaseosos, lo que dio lugar a un mundo rocoso en una región donde no debería existir.

El hallazgo, publicado en la revista , abre nuevas preguntas sobre la formación y evolución de los sistemas planetarios, y aporta elementos para entender mejor cómo se originan los mundos más allá del nuestro.

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De acuerdo con Gómez Maqueo Chew, lo importante de encontrar más sistemas planetarios es que nos dan un contexto de todos los que conocemos, incluido el sistema solar, lo cual permite comparar lo que se sabe de la formación de estrellas, los planetas a su alrededor y evolución a través del tiempo

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